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Un asteroide en el cielo indonesio

Un objeto de 10 metros estalló el 8 de octubre sobre el país asiático con la potencia de tres hiroshimas

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El pasado 8 de octubre, un asteroide que no había sido detectado estalló a unos 20 kilómetros de altura sobre la provincia indonesia de Sulawesi del Sur. Según investigadores de la Universidad de Ontario Occidental (Canadá), la explosión liberó una energía de unos 50 kilotones, tres veces más que la bomba que aniquiló Hiroshima. No hubo ningún herido, pero el fenómeno mostró que el control de los objetos que comparten la órbita terrestre es limitado.

La mayoría de los asteroides que podrían acabar con la civilización están controlados, pero no sucede lo mismo con objetos de unos 10 metros de diámetro como el que, según se ha podido calcular a partir de la explosión, estalló sobre Indonesia. 'Este es un fenómeno que se va a repetir y ante el que podemos hacer poco con los medios actuales', explica Jaime Nomen, del Observatorio Astronómico de Mallorca. 'Quizá sea posible detectar uno de cada 15 o 20 objetos de este tamaño que van directos a la Tierra antes de que choquen', cuenta Nomen, que caza asteroides desde el observatorio granadino de La Sagra, el principal detector de este tipo de rocas en Europa.

El dato tranquilizador es que, según explica el investigador, la atmósfera nos protege de los asteroides de hasta 20 metros de diámetro, que estallarían a decenas de kilómetros de la superficie, como sucedió en Indonesia. El dato más inquietante es que, de los objetos más grandes, los que podrían atravesar esa defensa, 'puede haber millones'.

Además de que dos días antes del impacto, un asteroide en trayectoria de colisión con la Tierra puede estar más allá de la Luna, uno de los aspectos que complican su caza es que sólo se pueden descubrir con telescopios ópticos. Y estos instrumentos tienen limitaciones. Así, cuando hay Luna llena, el cielo queda velado y el tenue brillo de los asteroides se hace invisible, y lo mismo sucede cuando el cielo está nublado.

Para realizar una vigilancia completa de los objetos cercanos a la Tierra (NEO, de sus siglas en inglés), incluidos los de menor tamaño, sería necesaria una inversión que según Tim Spahr, director del Centro de Planetas Menores de Cambridge (Massachusetts, EEUU), costaría miles de millones de dólares. Este sistema de vigilancia debería incluir, en opinión de Nomen, 'telescopios en la órbita terrestre que salvasen las limitaciones de la atmósfera a la observación'.

Está previsto que en octubre del año que viene el Gobierno de EEUU, el único país del mundo que tiene un sistema estatal de detección de NEO, tenga lista una política para hacer frente a la amenaza de los asteroides. En 2005, el Congreso de ese país puso a la NASA el objetivo de encontrar el 90% de los NEO de más de 140 metros de diámetro en 2020. El Consejo Nacional de Investigación ha advertido de que no hay fondos para lograrlo.