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"Un atentado ahora disgustaría a Batasuna más que a nadie"

Coordinador general de Aralar. Alaba las consultas catalanas y afirma que el mayor problema del Estado español es la "derecha tramontana"

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Patxi Zabaleta, coordinador general de Aralar, analiza el proceso de debate en la 'otra sensibilidad de la izquierda abertzale', convencido de que Batasuna debe apostar por las vías políticas aunque ello implique otra escisión.

¿Cómo interpreta la ausencia de atentados de ETA estos meses?

En el último congreso hicimos una reflexión sobre las bases que en el futuro harían posible una estructuración del espacio que compartimos, y disputamos, con la otra sensibilidad de la izquierda abertzale, que es Batasuna. Ahora vemos que algunos de los requisitos empiezan a vislumbrarse. Uno es que en la Declaración de Alsasua mencionaba los principios de Mitchell por las vías políticas. Un segundo hecho es que la carta de Bateragune recoge el concepto de la unilateralidad en el cese de la violencia. Y, además, está ese tercer hecho: llevamos bastante tiempo sin atentados. Tengo la convicción de que ahora un atentado disgustaría tanto o más que a cualquier otra persona a los miembros de Batasuna. No obstante, si la ausencia de atentados es por algún razonamiento en ETA, no lo sé.

¿Confía en que Batasuna concluya el debate con una apuesta por la vía política en exclusiva?

Esa ha sido nuestra lucha. El tema está desde un punto de vista teórico más cerca que en otras ocasiones.

El mediador Brian Currin sostiene que Batasuna debe recorrer el camino junto a ETA hasta el abandono de las armas para evitar una escisión que prolongue la violencia. ¿Está de acuerdo?

Nuestra idea no es exactamente la de Currin, pues creemos que ese camino hay que hacerlo en Batasuna, aun a riesgo de que pueda haber una escisión, como ocurrió en Irlanda. Ojalá no hubiera escisiones, pero aunque así fuera, debería hacer ese camino.

Se sitúa a Rafa Díez, Otegi y los otros tres dirigentes encarcelados en la línea posibilista. ¿A qué atribuye su encarcelamiento?

'No excluimos pactos de gobierno con el PSE ni una coalición electoral con Batasuna'

Hacemos aquí una argumentación que trasciende a la detención de este colectivo, que, efectivamente, en el documento publicado abogaba por profundizar en las vías políticas. El hecho de que se detenga a personas que no tienen una relación con ETA es una de las consecuencias inasumibles democráticamente de la Ley de Partidos. Euskal Herria necesita, y el Estado español también, la pacificación y la normalización política. Eso es que desaparezcan también las jurisdicciones y las leyes especiales. No vale que un contenedor quemado en Pamplona se pena de 6 a 12 años y en Logroño no pase de ser una pequeña multa. O que Batasuna sea ilegal en España y legal en Francia, a 47 kilómetros de donde estamos hablando.

Defiende que los partidos vascos hagan 'la paz vasca', pero ¿cómo?

'López es rehén del PP. No ha podido negociar los presupuestos con Aralar ni con el PNV'

El concepto de unilateralidad va abriéndose camino. La idea que propugnamos de que la paz hay que hacerla gratis es, precisamente, la grandeza de la paz. Sería el gesto que podría entre comillas hacer perdonar lo que es la idea de ETA. Nosotros le hemos mandado este mensaje a ETA. Tiene que haber un cese unilateral de la violencia para hacer posible la intervención de las fuerzas políticas de aquí y reclamar todos los derechos.

¿Está de acuerdo con lo dicho por Jesús Eguiguren sobre que se conseguirá la paz esta legislatura?

No será por lo que está haciendo el partido socialista. Es posible que se logre la paz, pero será por unas dinámicas diferentes.

¿Sabe en relación a eso si se da ya un debate entre los presos de ETA?

Tenemos relación con algunos presos, y quiero subrayar que la política penitenciaria del Gobierno es injusta porque impone sanciones que no están en el Código Penal, ni en la Ley General Penitenciaria. Pero, además, hay un argumento de carácter estratégico-político: si los presos no estuvieran dispersados, habrían evolucionado. En Irlanda, la evolución de los presos fue un elemento que provocó una actitud diferente del IRA respecto a la lucha armada. Y eso fue porque los presos estaban reunidos en cárceles cercanas a sus lugares de origen. Por ello, hay que reclamarle al Estado el final de la dispersión.

¿Y qué le transmitió Rubalcaba en la reunión que mantuvo con él meses atrás sobre este asunto?

Hubo una confrontación total sobre las políticas penitenciarias. Rubalcaba juega su papel y mantenemos posiciones antagónicas. Rubalcaba, junto a Blanco, fue también responsable de impedir que en Navarra hubiera un cambio político y de que sigamos sufriendo a Sanz. El PSOE es responsable de apoyar a un Gobierno con características de extrema derecha.

¿Por qué establece un paralelismo con el Gobierno de Patxi López?

La política de la comunidad autónoma vasca se ha navarrizado. El mínimo común denominador en el País Vasco y Navarra lo impone el PP y UPN, la derecha con rasgos de extrema derecha. Patxi López, de predicar la transversalidad, se ha convertido en rehén de una política limitada por exigencias del PP. Se ve en los Presupuestos. No ha podido negociar ninguna enmienda, ni con Aralar, ni el PNV, que le había anunciado de antemano una actitud completamente receptiva al no plantear una enmienda a la totalidad.

¿Qué alternativa plantea?

El gobierno siguiente al de Patxi López no será como éste. Aralar no va a proponer otro frentismo frente al anterior. Somos partidarios de lo que es la sociedad y de reflejar la transversalidad en todos los ámbitos. Aralar está marcando las pautas de un futuro para que haya situaciones diferentes. Y esto mismo tendría que animar a Batasuna. El espacio de la izquierda abertzale es tan grande como el del partido socialista y puede ser tan grande como el del PNV; de hecho, en Navarra es mayor. La izquierda abertzale no tiene que conformarse con ser el complemento de nadie, sino aspirar a marcar línea sin cerrarse a ninguna relación para una política diferente en el País Vasco y Navarra.

Luego no descarta ni pactos de gobierno con el PSE, ni una coalición electoral con Batasuna.

Por supuesto, no excluimos nada de eso, ni tampoco llegar a marcos de entendimiento con el PNV. Si en Navarra estábamos dispuestos a establecer un gobierno con el partido socialista, no lo excluimos para el País Vasco. Y para la coalición electoral con Batasuna, la condición es que haya una apuesta exclusivamente por las vías políticas que establezca que la lucha armada no tiene cabida en esta sociedad. Cuando se constituyó Nafarroa Bai, ya le ofrecimos la entrada sobre esas bases. Y esas condiciones son de aplicación para otros ámbitos políticos.

¿Eso encaja con la ideal del polo soberanista?

En nuestra visión de futuro, no entra el concepto de polo soberanista. En la medida en que su referencia es exclusiva, o muy preponderantemente, la defensa del derecho a decidir, creemos que no da origen a una estructura de fuerza política. Puede llevar sólo a una confluencia puntual. Lizarra Garazi, de hecho, no dio origen a una propuesta electoral, sino a propuestas diferentes.

¿El modelo de las consultas de Catalunya vale para Euskadi?

Son consultas simbólicas con un significado emblemático que no pueden ser sacadas de su contexto. ERC ha estado muy hábil y es un modelo que puede usarse en Euskal Herria. Lo que pasa es que la derecha ultramontana es muy fuerte. Es una de las grandes cargas que tiene el Estado español para su modernización. Es un pecado desde siglos atrás.

¿Qué vaticina para Egunkaria?

Debería darse la absolución por principio constitucional. El desafío que tiene ante sí la Audiencia Nacional es conculcar o no la Constitución. Establece la libertad de expresión y eso está por encima de cualquier otra incidencia. Y lo que digo para Egunkaria valía para Egin.