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Atlas mundial de la mafia sitúa a España como paraíso para prófugos italianos

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España es un paraíso para los prófugos italianos. En "Mafia export" (Anagrama), el escritor y político Francesco Forgione ha elaborado un curioso "atlas" sobre cómo la mafia en sus principales ramas -Cosa Nostra, Ndragngheta y Camorra- han ido colonizando el mundo, sobre todo muchas ciudades españolas.

Forgione, presidente la Comisión Parlamentaria Antimafia y que en Italia ha de ir siempre con escolta por las amenazas que recibe, ha presentado hoy en Barcelona esta "cartografía" del crimen organizado italiano, que mueve anualmente entre 130 y 150.000 millones de euros anuales, de los que sólo entre un 30 y 40%, proceden de la actividad "criminal convencional" como narcotráfico o prostitución.

El resto, es dinero "lavado" procedente de negocios supuestamente legales, vinculados en muchos casos al sector inmobiliario. "La mafia se extendió en el siglo XX siguiendo a los inmigrantes italianos y hoy sigue la ruta del dinero y la inversiones", asegura el escritor, que apunta al tráfico de personas -mano de obra barata del tercer mundo, cercana a la esclavitud- como el nuevo negocio.

Dentro de la maraña internacional de ramificaciones, España es uno de los destinos favoritos de los criminales italianos que huyen de la justicia de su país, y que viven aquí como si fueran empresarios, a veces propietarios de simples restaurantes.

A la situación geopolítica de la península Ibérica, puerta de la droga procedente de Sudamérica y África -sobre todo para la Ndragngheta, "el broker internacional" de la cocaína-, se añade que la legislación española es mucho menos dura, ya que no incluye el delito de asociación mafiosa ni tampoco recoge la posibilidad de detenciones preventivas ni la confiscación del patrimonio de los mafiosos antes de un juicio.

Fargione cifra en varios cientos los mafiosos residentes en España, sobre todo en el arco mediterráneo (Cataluña, Costa del Sol, Valencia) y Madrid, incluidos los que están en las cárceles españolas, unos centros penitenciarios que, según el escritor, favorecen que los "capos" sigan dirigiendo su organización, ya que pueden hacer llamadas o recibir muchas visitas. En Italia, los mafiosos en prisión están aislados.

Cataluña y especialmente, Barcelona y la Costa Brava, es uno de los destinos favoritos de estas familias criminales, de hecho, explica el autor, hay un cártel que controla desde la capital catalana la actividad que se realiza en el puerto calabrés de Gioia Tauro, uno de los más grandes de Europa, con 3,6 millones de contenedores anuales, imposibles de inspeccionar en su totalidad, lo que lo convierte en un puerto franco.

"Mafia export" no es una novela negra, sino un trabajo de investigación documentado por las sentencias e investigaciones realizadas por la policía italiana, junto a las de otros estados.

El escritor critica la "hipocresía" de los gobiernos, sobre todo de los países del norte que "no quieren ver" la presencia de la mafia en sus economías y sectores financieros y que a pesar de los buenos propósitos no combaten los paraísos fiscales donde se oculta el dinero sucio.

"¿Por qué no hay la misma voluntad global de acabar con el terrorismo islamista que con la mafia internacional? Pues por los vínculos de los mafiosos y políticos", se pregunta y contesta Forgione, que insiste en que "puede haber política sin mafia, pero no mafia sin política".

Por ello, reclama la creación de una legislación europea para todos los países que fije el delito de asociación mafiosa y la confiscación de bienes, y advierte de que no sólo están los grupos italianos, sino que las mafias rusas están cada vez más extendidas, y que cuentan con el armamento de los antiguos países del Este.

Aunque no tiene documentado los vínculos entre la mafia y políticos españoles, Forgione remarca que donde está el dinero del crimen organizado, allí habrá lazos con el sistema político y financiero.

Preguntado por "Gomorra" afirma que le parece una buena novela, pero señala que ni su autor, Roberto Saviano, ni él mismo, son héroes. "Hay muchos periodistas de pequeños diarios que lo hacen y sin protección, que se arriesgan más que yo. No tenemos que 'espectacularizar' la lucha contra la mafia, con superfiscales, superjueces o superperiodistas, hay que buscar la normalidad".

Inevitablemente crítico con el gobierno de Silvio Berlusconni, por sus leyes contra las escuchas para combatir el crimen organizado o por otra amnistía fiscal, que servirán para legalizar capitales de dudoso origen, Forgione también ataca a la cúpula de iglesia por su "histórico silencio" acerca de la actividad mafia, "que se construye bajo rituales religiosos.

Sergio Andreu