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El Atlético, sin reacción y peor que el año del descenso

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El Atlético de Madrid cerró el año con un empate en Tenerife (1-1) que acentuó las dudas del equipo rojiblanco en esta temporada, en la que sigue sin reaccionar tras quince jornadas con peores números que la campaña del descenso, en 1999-2000, cuando a estas alturas sumaba tres puntos más.

Ni siquiera en ese curso, que terminó con el conjunto madrileño en la categoría de plata, había sufrido un primer tramo de campeonato tan poco productivo como el actual, en el que sólo ha logrado catorce de los 45 puntos disputados, con tres triunfos, cinco empates, siete derrotas, 21 goles a favor y 27 en contra.

La última vez que contaba con menos puntos a estas alturas fue hace 46 años. Es el quinto peor inicio de las 73 temporadas del Atlético en Primera División, en las que sólo empezó tan mal la Liga en los cursos 1963-64 (13 puntos), 1954-55 (14 puntos, pero peor diferencia de goles), 1953-54 (12 puntos) y 1935-36 (11 puntos).

Además, sólo en cuatro ocasiones (1979-80, 1963-64, 1953-54 y 1935-36) alcanzó la decimoquinta jornada con tan pocas victorias, tres, como ahora, y, respecto a las dos campañas más recientes, en 2007-08 y 2008-09, cuando cumplió la meta de la Liga de Campeones, tiene dieciséis y trece puntos de déficit, respectivamente.

Esos números ilustran el decepcionante arranque del Atlético en esta campaña, en la que ha estado en ocho de las quince jornadas en puestos de descenso, aunque ha vivido las cuatro últimas fuera de esas posiciones, y en la que no ha sido capaz de pasar en toda esta Liga de la decimotercera plaza de la clasificación.

Ahora es decimoquinto, sólo dos puntos por encima de la zona de descenso a Segunda División. Y está a doce del séptimo puesto, el objetivo que marcó Quique Sánchez Flores cuando llegó al banquillo, hace siete jornadas, para llegar al parón navideño, el más preocupante de los últimos años en el club rojiblanco.

Sobre todo porque el Atlético no ha reaccionado en esta Liga. Ni con Abel Resino, destituido antes de la octava jornada, después de una victoria, tres empates y tres derrotas, ni con Quique Sánchez Flores, que asumió el cargo hace ya casi dos meses, en los que sólo ha ganado dos encuentros, ha igualado uno y ha perdido cuatro.

La fragilidad defensiva, aún mayor en los balones aéreos al área (cuatro de sus últimos cinco goles encajados en Liga han llegado de esa forma) y reflejada en 27 tantos en contra, su cifra más alta en ese aspecto desde la temporada del descenso (29), el intermitente e improductivo funcionamiento en el centro del campo y la imprecisión ofensiva completan el gris comienzo de Liga del equipo rojiblanco.

Y ahora le espera un exigente mes de enero, en el que, primero, recibirá al Sevilla, antes de desplazarse a Valladolid. Luego, jugará en casa contra el Sporting de Gijón, visitará Getafe y volverá a su campo para medirse al Málaga en cinco jornadas vitales para su futuro en esta Liga, en las que además deberá compaginar su eliminatoria de Copa del Rey ante el Recreativo de Huelva.