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Aumenta un 8% de media los habitantes en mil pueblos con un plan contra la despoblación

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Un proyecto gestionado por grupos de acción local ha ayudado a frenar la despoblación en los cerca de mil pueblos rurales de España que lo han implantado y que han visto cómo el número de sus vecinos aumentó, de media, un ocho por ciento desde septiembre de 2005.

Esto es lo que afirman en "Abraza la Tierra", donde aseguran haber ayudado durante este período a 188 familias (unas 400 personas) a asentarse en pequeños municipios de 18 comarcas de Aragón, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Madrid.

La mayoría de los recién llegados proceden de grandes ciudades como Madrid y Barcelona, de sus cinturones urbanos o de la costa levantina, ha apuntado a Efe Ana Vila, coordinadora del proyecto.

Entre ellos "hay de todo", desde jóvenes emprendedores que tienen una empresa en la ciudad y se dan cuenta de que pueden trasladarse a un pueblo con mejores condiciones (mayor disponibilidad de espacio y contacto con la naturaleza) y calidad de vida, hasta personas de cierta edad divorciadas o viudas que durante mucho tiempo han llevado en la ciudad una vida que "les ha agotado".

Los más numerosos son, sin embargo, las parejas con hijos o que planean tenerlos que están estresadas y quieren huir de la ciudad, apunta Vila.

Aunque los nuevos pobladores se han repartido de una manera más o menos uniforme en localidades pequeñas y grandes, el aumento de la población varía ya que una o dos familias pueden aumentar en un cien por cien el número de habitantes de las localidades más pequeñas pero pasan más desapercibidas en municipios más grandes.

A través del programa las agrupaciones locales se coordinan para asesorar a los interesados en establecerse en localidades rurales.

Ellos les indican en qué municipios pueden encontrar las condiciones necesarias para abrir un determinado negocio, qué subvenciones europeas (fondos Leader y Proder) pueden solicitar hacerlo, dónde pueden encontrar un empleo o en qué municipio pueden alquilar o comprar una vivienda a un precio razonable.

En cada pueblo (que por lo general contará hasta 500 habitantes aunque algunos llegan a los 2.500) el proyecto establece un "tutor" que se encarga de ayudar a las familias recién asentadas apoyándolas en todo lo que necesiten.

El aumento de vecinos puede suponer que se reabra la panadería del pueblo, se creen bares o nuevas tiendas o que no llegue a cerrarse la escuela, explican en la organización.

Muchos de los nuevos vecinos crean empresas innovadoras -desde talleres de artesanía o formación a agencias de comunicación- que generan empleos y funcionan como polo de desarrollo.

Los recién llegados no escaparán al problema de los precios de la vivienda, que se ha instalado también en las zonas rurales, afirman en "Abraza la Tierra".

Muchos veraneantes han comprado allí su segunda residencia a precios que se pueden pagar con salarios ganados en la ciudad, pero que no se pueden permitir quienes viven en el campo, aseguran en la organización.

Las casas vacías salvo en vacaciones elevan los precios de la vivienda y dificultan el asentamiento de quienes quieran continuar su vida en el municipio.

A pesar de ello muchos de los nuevos vecinos se encuentran su nuevo pueblo en mejores condiciones de lo que esperaban, aseguran en la organización.

En la oficina de Bajo Aragón-Matarraña cada día reciben seis o siete correos electrónicos y dos o tres llamadas de gente que se plantea "mudarse" al campo.

Desde 2005, 5.000 personas han pedido información a las agrupaciones, que asesoraron personalmente a 2.800 familias, y actualmente 131 familias realizan trámites para estblecerse en alguno de los municipios miembros de la red. EFE