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La ausencia de un museo de la fotografía, en el trasfondo de la polémica

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La ausencia de un museo nacional de la fotografía está en el trasfondo de la polémica venta del Archivo Centelles al Ministerio de Cultura para su depósito en el Archivo de la Memoria Histórica en Salamanca, según varias fuentes consultadas por Efe.

El director de la principal colección privada de fotografía, la Fundación Foto Colectania, Pepe Font de Mora, más que entrar en la polémica sobre el Archivo Centelles quiere incidir en el hecho de que en España "no existe una política fotográfica general y con una estrategia a largo plazo".

A diferencia de lo que ocurre en países vecinos, "se van haciendo cosas pero cada museo o archivo dedicado a este ámbito realiza un trabajo independiente".

Aunque se exprese en estos términos, Font de Mora, director de una fundación privada cuya finalidad es difundir la fotografía y el coleccionismo, reconoce que en los últimos años en el país se han recuperado autores importantes, "pero todavía no se ha aprobado un proyecto único sobre fotografía y eso que cada nuevo ministro de Cultura anuncia que hará uno".

En parecidos términos se expresa el director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, quien reconoce que "el retraso que España lleva en muchas cosas también se refleja en la cultura y los museos, en los que hay muchas lagunas", y añade que "tampoco hay un museo del siglo XIX, como en Francia, y sería importante para poder entender la Modernidad".

En el supuesto de que el Archivo Centelles adquirido por el Ministerio de Cultura contenga copias de época, el Reina Sofía, asegura su director, "manifestará su interés, porque un núcleo central de la colección del museo tiene que ver con los años 30, la Guerra Civil española y el Pabellón del Guernica, por lo tanto, pediría un depósito de algunas piezas".

Borja-Villel considera que "Centelles debería estar en el Reina Sofía, que dedica un atención especial al fotoperiodismo, con obras de Capa, Colom o Català-Roca.

También ha influido en la ausencia de un museo de la fotografía el hecho de que "se ha hecho una historia demasiado centrada en el nombre propio, en la visión romántica, y aquello que tenía que ver más con el reportaje, como es el caso de la fotografía, se consideraba menos artístico y un arte menor frente a la pintura o la escultura".

Sin embargo, la experiencia de museos como el MNAC, el MACBA o el propio Reina Sofía constatan un cambio de rumbo que Borja-Villel interpreta: "No es que cubramos la ausencia de un museo de fotografía, sino que hacemos justicia a la historia, pues el cine y la fotografía son los dos grandes artes del siglo XX y si queremos contar el arte del siglo XX, tienen que estar".

Frente a la situación actual, Font de Mora apuesta por un "cerebro único" que "tenga en cuenta que no basta con tener grandes archiveros, porque es también fundamental que haya una política de exposiciones" y agrega que es sintomático que "muchos países parecidos a España tenga un Museo Nacional de la Fotografía y aquí, no".

A su juicio, otra de las cuestiones que deberían priorizarse es la de la difusión del material, porque "está bien guardarlo, pero luego debería haber gente encargada de conseguir que sea visible".

En relación con la difusión, Borja-Villel opina que "los archivos deberían estar a disposición de todos, digitalizados y accesibles para todo el mundo en la red".

A partir de esa cuestión, el director del Reina Sofía reflexiona, sin ánimo de entrar en la polémica sobre las negociaciones, que "hay casos claros en los que el archivo debe permanecer en un lugar porque la obra del fotógrafo está muy ligada a ese sitio, como pasa con Joan Colom o Ramón Masats con Barcelona, pero en el caso de Centelles quizá no tiene mucho sentido porque trasciende lo local".

Font de Mora señala, por su parte, que la colección Centelles es "magnífica" y entiende que su conservación "se debía haber solucionado mucho antes, puesto que el propio fotoperiodista se había quejado antes de morir de que nadie le hacía caso".