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"La austeridad es la gran mentira de Núñez Feijóo"

Secretario general del PSdeG-PSOE. El sustituto de Touriño al frente de los socialistas gallegos descarta repetir coalición con el BNG

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La derrota del PSdeG en las autonómicas del 1 de marzo precipitó la dimisión de Emilio Pérez Touriño como secretario de los socialistas gallegos, puesto que ocupa desde finales de abril Manuel Pachi Vázquez. El que fuera conselleiro de Medio Ambiente con el bipartito (PSdeG-BNG) en la Xunta fue ratificado con el 90,5% de los votos de los compromisarios.

¿Por qué perdieron las elecciones?

Por la sensación de falta de control, de existencia de dos gobiernos. Hubo detalles que no supimos explicar bien, como el asunto de la lengua. Gobernamos para quien no nos quería escuchar y nos olvidamos de la gente que esperaba un cambio. Quisimos hacer una transición demasiado tranquila. Gestionamos muy bien este país pero hicimos poca política, con lo que se produjo la paradoja de que llegamos al gobierno por un puñado de votos de diferencia, los mismos por los que perdimos. Con 25 diputados formamos gobierno y, ahora, con los mismos, estamos en la oposición.

¿Se alejaron de la calle?

Desmontar un modelo que lleva 25 años funcionando y poner en marcha otro, no es sencillo. Gobernamos tres años y medio, en ese tiempo, es muy difícil cambiar el país. Además, no se dieron las circunstancias ni los aciertos que debíamos acometer. Nos distanciamos de nuestra estructura política, de los que nos apoyaron al llegar.

¿Cuál es la relación con el BNG?

La misma que con cualquier otro partido. Somos una formación con vocación de gobierno mayoritario.

¿Descartan reeditar el bipartito?

No habrá más bipartitos. El PSdeG no es partido de coaliciones. Obtuvimos un gran apoyo en las generales pero nos falta respaldo en las autonómicas, por ese motivo debemos mostrar que tenemos un proyecto para Galicia.

¿De qué depende el acierto?

El acierto o el éxito radica en la participación. Si conseguimos que los 15.000 militantes socialistas de Galicia se sientan parte de este proyecto, ganaremos. Feijóo no venció por su dirección, sino por la estructura social del PP. La derecha está movilizada y activa. Tenemos que conseguir ilusionar a la izquierda. Nuestra labor en la oposición es implantarnos en cada aldea, entrar desde abajo en la sociedad gallega.

¿Habla a menudo con José Blanco?

Cada fin de semana, cuando viene por aquí. Pepe es un orgullo para los socialistas gallegos.

Dimitido Touriño, apostó por usted.

Ahí se pasó un poco, aunque lo hizo con cariño. La derrota fue dolorosa porque no la esperábamos y teníamos mucha ilusión por seguir adelante. Al día siguiente de las elecciones sólo queríamos ponernos en pie y pensar por nosotros mismos, sin imposiciones. Sin embargo, Pepe le puso voz a lo que decía la mayoría de los militantes, conocía el sentir del partido y trató de echarme una mano. El PSOE no hay quien lo controle.

¿Se siente más cerca de socialistas como Montilla, o de Ibarra?

Cada país tiene sus propias características. De Ibarra y Montilla me quedo con que han formado parte de un proyecto común en España pero que ambos han defendido lo suyo, han barrido para casa. Creo que ése es el modelo que tenemos que aplicar en Galicia. Debemos ser socialistas gallegos, como si fuesen las dos caras de una misma moneda.

¿Qué balance hace de los primeros cien días del PP en la Xunta?

Son cien días negros para los derechos y libertades y cada día que pase será más evidente todo lo que hicimos nosotros. La gran mentira de Feijóo es la austeridad, que en Galicia es cero, no existe. Al contrario, el PP está derrochando una parte muy importante del erario público de los gallegos para mayor gloria de su vanidad. Feijóo en unos pocos días de Gobierno está eliminando las señas de identidad de este país.

Feijóo llevará va a derogar el mayor reparto eólico de España, aprobado por ustedes.

La anulación del decreto eólico es una medida revanchista que va a costar muchos millones. Estos cien días de Gobierno del PP lo son de revancha y de parálisis. Ha paralizado la construcción de hospitales, de depuradores, suspendido la construcción de autovías libres de peaje, eliminado la gratuidad de los libros de texto. Es un tiempo de odio a un modelo que se resumía en gobernar para la sociedad. La austeridad no es recortar derechos y libertades. A Feijóo le va muy bien porque gobierna a golpe de titulares pero esta dinámica es muy dañina para Galicia.

¿Existe riesgo de privatizacion de la sanidad, de la educación?

Estamos ante un Gobierno de la derecha fría, que es esa que no tiene alma y a la que lo único que le importa es alcanzar un objetivo. Nos venden que no hay dinero para libros de textos pero vemos que sí lo hay para financiar las redes ultracatólicas del Opus, colegios que segregan por sexos. Están desmantelando el gran concepto de lo público. El anterior gobierno destinaba el 60% del presupuesto a educación y sanidad.

¿Tendrá Galicia un nuevo estatuto en esta legislatura? ¿Aspiran a una norma de máximos?

Con la nueva financiación ha quedado demostrado que todo el que tiene un modelo estatutario tiene mucho camino recorrido y que, quien carece de él, se queda atrás. Galicia es una comunidad histórica que no se dotó de un nuevo estatuto porque Feijóo se bajó del tren en el último momento ya que Génova así se lo ordenó. Galicia tiene un presidente que obedece más a las consignas que le dan en Madrid que a las del país. Necesitamos un nuevo estatuto no sólo por la financiación, es una cuestión de derechos, de libertades, de modos de vivir y aspiramos a un modelo constitucional de máximos. Queremos que no haya un solo gallego que no tenga herramientas de desarrollo por culpa de que su presidente sólo mira a Génova. Feijóo bloqueó el estatuto estando en la oposición y siendo Gobierno.

Con el PSdeG en el Gobierno, ¿Galicia habría sacado más tajada en el reparto de fondos estatales?

Con el nuevo modelo de financiación salimos razonablemente bien parados pero Feijóo desaprovechó la ocasión de conseguir más fondos por la dispersión. Atacó a Zapatero en vez de negociar las condiciones del reparto. No asistió a las negociaciones y, cuando fue, ya habían acabado. Galicia debería haber hecho un bloque con la zona oeste de España que no crece o crece muy poco.

Ante la posibilidad de que Caja Madrid absorba Caixa Galicia y Caixanova, ¿es partidario de una sola gran caja gallega?

Galicia cuenta con dos cajas saneadas pero todo apunta a que para sobrevivir en el horizonte de cinco o diez años ambas deben crecer y definir su modelo. Feijóo no puede ser quien decida el futuro de las cajas gallegas sin hablar con ellas. Yo reclamo un acuerdo parlamentario para bloquear las fusiones interterritoriales que no lidere Galicia y le pido a las dos entidades que digan lo que quieren hacer o esbocen su plan de actuación. Está claro que el PP es partidario de la creación de un eje de cajas Madrid-Valencia-Galicia.

¿Feijóo sigue órdenes de Génova para permitir la absorción?

Existe una agenda oculta de Feijóo, Rajoy y Camps, otra cosa es que les salga bien. Feijóo se encuentra con que Galicia no la controla él. Puede prometerle a Rajoy lo que quiera pero aquí tenemos vida propia y una estructura financiera y política y no va a encontrar ningún tipo de apoyo que permita que nos fagociten. Sucede que Feijóo tiene la cabeza fuera de Galicia y está usando a este país como peana.

¿Qué le parecen las acusaciones sin pruebas de María Dolores de Cospedal en torno a escuchas telefónicas ilegales?

Tiene que ser la sociedad la que castigue acusaciones como estas para que no queden impunes. La numero dos del PP debería dimitir porque está cuestionando el Estado de Derecho. En el PP, tanto ella como Rajoy o Feijóo actúan como si tuvieran absoluta impunidad.

¿Siente que su futuro político está ligado a las municipales de 2010?

No me quitan el sueño. Estar sentado en una mesa con más del 90% del apoyo del partido lo único que da son responsabilidades. Provengo de las bases, de la agrupación local de O Carballiño [Ourense], en donde nunca nadie me regaló nada y sé que no me van a fallar. No me piden responsabilidades, sino que trabaje. Con participación, trabajo se aspira a ganar pero si algo sale mal, la gente asume los resultados.