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Australia pide perdón por haber abusado de miles de niños

De 1930 a 1970 el país se aprovechó de 500.000 menores británicos arrancados de sus familias

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Reino Unido y Australia pretenden limpiar este lunes una de las partes más vergonzosas de su historia: la que les delata como cómplices de la explotación de cientos de miles de niños entre 1930 y 1970.

Londres envió durante esos años a un número incalculable de menores bajo el programa Niños emigrantes. Algunos menores vivían en la pobreza o habían sido abandonados por sus padres. 

Otros fueron arrancados de sus familias sin la autorización de sus progenitores, o el Estado les dijo que estos habían muerto. Todos acabaron en países como Australia, Canadá o Nueva Zelanda.

Lo que parecía ser una iniciativa para dotarles de un futuro mejor pronto se tornó en pesadilla. Los niños fueron a parar a orfanatos, residencias, fábricas y granjas en sus países de destino donde sufrieron abusos y vejaciones de todo tipo.

Este lunes, el primer ministro australiano, Kevin Rudd, pidió perdón por la parte que le toca a su país. En una ceremonia en el Parlamento de Camberra y junto a 1.000 de aquellos niños olvidados, el político se disculpó por 'la tragedia de estos niños sin infancia'.

'Os pido perdón por haber sido arrancados de vuestras familias cuando érais niños y haber sido acogidos en instituciones en las que sufristeis abusos tan frecuentemente. Lo sentimos por el sufrimiento físico, por el ahogo emocional, por la ausencia de cariño, de ternura y de cuidado'.

De los cerca de 500.000 menores que llegaron a Australia en aquellos años, unos 7.000 continúan viviendo allí.

Como ha hecho Rudd, el primer ministro británico, Gordon Brown, también hará este lunes una disculpa pública en nombre del Gobierno.


Bajo el programa Niños emigrantes, que se cerró hace ya cuarenta años, el reino Unido envió a cientos de miles de niños en barco a buscar una ida mejor a los países antes mencionados . Muchos de ellos salieron del país engañados. A la mayoría se les dijo que sus padres habían muerto. Entre ellos había pequeños de hasta tres años o menores con discapacidades. El futuro les llevó a los trabajos forzados de las granjas, donde sufrieron abusos físicos, psicológicos y sexuales sin control.

La fundadora del programa, Margaret Humphreys, sigue aún hoy con vida. Con motivo de la disculpa formal viajó a Camberra, desde donde dijo que llevaba 20 años luchando 'por el reconocimiento' que hoy se les hacía.'hoy es un día clave para estos niños emigrantes. El reconocimiento les servirá para recuperarse de aquello', afirmó.

Sandra Anker, una mujer que fue enviada a Australia cuando tenía seis años en 1950, habló para la cadena BBC británica. Según ella, nadie le dio ninguna explicación de por qué fue a parar allí. 'El Gobierno se lavó las manos y me privaron de mi ciudadanía británica', dijo, antes de catalogar la historia de los niños errantes como uno de 'los mayores crímenes del siglo XX'. Anker exigió una 'compensación del Gobierno británico, el reconocimiento de su nacionalidad', así como que les permitan volver al país para vivir con sus familias.

'Tuvimos una vida horrorosa, años y años de miseria, no sabíamos de dónde veníamos ni quién éramos. El Gobierno debe hacer una disculpa pública y arreglar esto', dijo entre lágrimas.