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El australiano Kewell se queja de su expulsión y de los árbitros

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El delantero de la selección de fútbol de Australia Harry Kewell se marchó preguntándose si habría sido posible haber retirado el brazo para evitar la tarjeta roja que recibió el sábado en el partido contra Ghana, y dijo que el árbitro "mató" sus opciones en el Mundial de Sudáfrica.

Australia empató 1-1 con Ghana a pesar de haber perdido a Kewell en el minuto 24 por tocar el balón con el brazo derecho sobre la línea de meta, evitando así el gol de su rival en el Grupo D.

"A no ser que me hubiese arrancado el brazo y lo hubiese puesto en otro lugar, no habría habido forma de moverlo", dijo un frustrado Kewell a los periodistas.

"No intenté deliberadamente tocar el balón, yo quise poner el pecho, juego según las reglas, pero el árbitro interpretó otra cosa", agregó.

"El tipo mató mi Copa del Mundo", expresó haciendo referencia al árbitro del partido, el italiano Roberto Rossetti.

Kewell fue el segundo expulsado de Australia en el Mundial de Sudáfrica después de su compañero Tim Cahill, que vio la tarjeta roja durante el debut del equipo contra Alemania.

"Estoy realmente destrozado. Decisiones como ésta te angustian durante un Mundial", dijo Kewell, que no jugó el primer partido porque se estaba recuperando de una lesión.

DEFINITIVAMENTE EXAGERADO

El seleccionador Pim Verbeek coincidió con Kewell en que no debería haber sido expulsado.

"Lo que visto varias veces en la televisión, definitivamente no fue para tarjeta roja", dijo Verbeek en rueda de prensa.

"No hay duda de que la pelota le pega en el brazo. Fue penalti y no me quejo de eso. Si él (árbitro) quiso pitar penalti yo digo 'ok', pero una tarjeta roja es definitivamente exagerado", agregó.

Kewell se lamentó por la falta de consistencia en las decisiones arbitrales diciendo: "Hemos visto algunas decisiones en esta Copa del Mundo que no han sido penadas con tarjeta roja. Entonces, ¿por qué la mía es diferente?, Así es cómo todo se vuelve confuso".

Kewell, que se tomó su tiempo para retirarse del campo de juego, no tuvo permitido quedarse solo en los vestuarios.

"No podía salir (del vestuario). Un guardia de seguridad estuvo conmigo durante 65 minutos del partido", dijo.

"No sé lo que esperaban que hiciera", finalizó.