Publicado: 11.11.2014 17:28 |Actualizado: 11.11.2014 17:28

El autobús siniestrado en Murcia se saltó un stop antes de volcar

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El autobús accidentado la medianoche del pasado sábado en la localidad murciana de Cieza dejó marcas de frenado sobre el stop que se saltó antes de cruzar la carretera y caer por un terraplén de unos 20 metros de profundidad, han informado a Efe fuentes cercanas a la investigación.

Este accidente, en el que perdieron la vida 14 de los 57 ocupantes del autobús, se produjo cuando el conductor perdió el control del vehículo, que cayó a una profundidad de unos 20 metros, a la altura del cruce de la carretera de Calasparra (RM714) con la A-30.

Los investigadores siguen trabajando con la hipótesis del exceso de velocidad como causa más probable de este accidente, y sólo han constatado la existencia de marcas de frenado sobre la señal de stop existente al final del carril de desaceleración de la A-30 por el que circulaba en ese momento el autobús.

Según las fuentes, no existen marcas de frenos en ninguna parte del trayecto que recorrió el vehículo al abandonar la autovía en la salida 89 (Calasparra-Jumilla) para tomar una carretera autonómica, pese a que hay distintas advertencias de reducción de velocidad de 80, 60 y 40 kilómetros a la hora, sucesivamente, y un aviso de stop 150 metros antes de la señalización.

La caída por el terraplén y posterior vuelco en un descampado paralelo a la A-30 (en sentido Madrid) podría haberse evitado, según distintas fuentes cercanas al caso, si el conductor hubiera viajado a menor velocidad para poder frenar y reconducir el autobús en la pequeña isleta existente en el cruce de la salida de la autovía con la carretera de Calasparra.

En este siniestro, el tercero de autobús más grave desde 2000, trabajan desde el fin de semana especialistas del grupo de reconstrucción de accidentes de la Guardia Civil, que incorporarán los resultados de la investigación en curso a la instrucción que se sigue en el juzgado número 4 de Cieza por homicidio imprudente.

En el marco de esta investigación, se recabarán los datos del tacógrafo para conocer velocidades, trayectos y tiempos de descanso durante el viaje, se examinará pericialmente el autobús y podría efectuarse también una reconstrucción de los hechos, in situ o de forma virtual.

La jueza de Cieza, que ayer ordenó la puesta en libertad, con medidas cautelares, del conductor que llevaba en ese momento el autobús, acordó también dejar en depósito el vehículo para examinarlo y determinar la existencia de algún fallo mecánico, como alegó el chófer.

Este autobús, con matrícula 2672BKZ y diez años de antigüedad, había pasado la ITV un día antes del accidente y se encuentra en las instalaciones de la empresa La Variante de Molina de Segura, desde su retirada del lugar del accidente la tarde del domingo.

Según confirmó a Efe el propietario del autobús, este mismo vehículo sufrió otro accidente con vuelco hace cuatro años en Castellón cuando regresaba a Calasparra, la ciudad donde tiene la sede esta empresa de autobuses, con el equipo juvenil de fútbol sala.

Tras ese primer siniestro, en el que resultaron heridos leves quince menores, el autobús fue reparado en el taller de la firma Ruygar Lorca S.L., donde cambiaron la luna delantera, arreglaron la chapa, lo pintaron y cambiaron el color para homogeneizarlo con otro autobús comprado un año antes.

En declaraciones a Efe, un portavoz de esta empresa ha restado valor a la coincidencia de estos dos accidentes porque, según ha dicho, el vehículo estaba en buenas condiciones, a la vista del resultado de la inspección técnica pasada el pasado viernes, y porque ha recorrido desde mayo de 2010 más de 300.000 kilómetros por las carreteras españolas.

En este taller, especialista en siniestros de autobuses, según anuncia en su web, creen que el accidente de Cieza ha sido una "tremenda fatalidad", que ha costado la vida a 14 personas y causado heridas de distinta consideración a otras 43 personas, seis de las cuales se encuentran todavía en estado grave y están ingresadas en unidades de cuidados intensivos de diversos hospitales de Murcia y Albacete.