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Las automovilísticas de EEUU piden 50.000 millones de rescate

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Por John Crawley y Richard Cowan

Los consejeros delegados de tres atribuladas empresas automovilísticas estadounidenses solicitaron el jueves fondos federales para un rescate de 50.000 millones de dólares (unos 38.700 millones de euros) que les permita sobrevivir a una crisis financiera y económica y al "inminente colapso" en la demanda de automóviles.

Rick Wagoner, de General Motors; Alan Mulally, de Ford Motor; y Bob Nardelli, de Chrysler, mostraron rostros sombríos en el Congreso, donde mantuvieron largas reuniones con la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y su homólogo del Senado, Harry Reid.

Los tres ejecutivos eludieron a los periodistas al salir y no dijeron nada cuando se les solicitó algún comentario. Wagoner y Mulally se mostraron reacios a hablar, en vísperas de los informes de resultados del viernes, que según los analistas serán decepcionantes.

GM y Ford indicaron en comunicados separados que sus reuniones con Reid y Pelosi habían sido francas y constructivas. GM pidió un "financiamiento inmediato", mientras que el Sindicato Unido de los Trabajadores de la Industria Automovilística (UAW, en sus siglas en inglés) declaró que hay "una necesidad urgente" de asistencia federal.

No está claro si el Congreso puede o desea crear un paquete de préstamos cuando no hay tiempo virtual en el calendario legislativo y una renuencia general de la Casa Blanca por salvar a las conocidas como "las Tres Grandes de Detroit".

"ASEGURAR LA VIABILIDAD"

Pelosi dijo antes de la reunión que el Gobierno necesitaba "asegurar la viabilidad" de la industria estadounidense del motor, que en octubre sufrió una caída del 30 por ciento en sus ventas y está perdiendo miles de millones de dólares al mes.

Fuentes del sector con conocimiento de las prioridades de las automovilísticas y sus sindicatos señalaron que ambas partes quieren que el Gobierno conceda préstamos por 25.000 millones de dólares para cubrir emergencias y otros 25.000 millones de dólares para un fideicomiso de seguros de salud para cubrir las obligaciones de más de 780.000 empleados jubilados.

El UAW ha afirmado que la inversión del Gobierno en el fideicomiso podría liberar capital de las corporaciones para destinarlo a otras necesidades.

La semana pasada, el Gobierno rechazó una propuesta de GM para recibir capital para ayudar a financiar una posible fusión con Chrysler.

Los ejecutivos recuerdan que hay 4,5 millones de empleos relacionados con la industria automovilística en Estados Unidos, y que el colapso de una o mas de las Tres Grandes tendría un gran impacto en el desempleo, la pérdida de salarios y beneficios de salud, las pensiones e impuestos.

Antes, la Casa Blanca dijo que escucharía cualquier propuesta para asistir a las automovilísticas, pero las alentó a aprovechar los 25.000 millones de dólares en préstamos aprobados por el Congreso en septiembre para ayudarlas a cumplir con la normativa que las obliga a producir vehículos más eficientes.