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Las autonomías recuerdan a Fernández Ordóñez que ya se aprietan el cinturón y le piden respeto

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La sugerencia del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, de las autonomías y ayuntamientos controlen más su déficit no ha gustado a los responsables de estas administraciones, que le han recordado que ya se aprietan el cinturón y pedido respeto y confianza.

La sugerencia de Fernández Ordóñez, expresada ayer en sede parlamentaria, suscitaron hoy diversas reacciones, tanto del Gobierno central como de las comunidades autónomas, ayuntamientos y partidos políticos.

En un momento en que las administraciones territoriales diseñan sus segundos presupuestos más austeros de los últimos años, la petición de Fernández Ordoñez también ha servido para que algunos dirigentes políticos, como los de CiU, volvieran a plantear la aplicación en su comunidad de un modelo similar al concierto vasco.

Desde el Gobierno central, el "número dos" del Ministerio de Política Territorial, Gaspar Zarrías, fue tajante: Fernández Ordóñez "a veces dice cosas que no se corresponden con la realidad" y "por el hecho de expedir el dinero, no tiene patente para que todo lo que diga vaya a misa".

No obstante, y ante la advertencia del gobernador, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, apeló a la responsabilidad de las autonomías, pero defendió las estimaciones económicas del Ejecutivo para la reducción del déficit, que son "prudentes" y "rigurosas" y que se van a cumplir.

Todas las autonomías secundan esos objetivos, le espetó al gobernador el presidente andaluz, José Antonio Griñán, quien además le ha pedido "respeto y confianza" en las comunidades, el mismo, dijo, que éstas tributan al Banco de España.

El Gobierno de Castilla-La Mancha, también del PSOE, calificó de "injusta" la apreciación de Fernández Ordoñez de que las autonomías están "malgastando el dinero" y son "las culpables del déficit".

El presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, pidió por su parte, comprensión, ya que las autonomías deben mantener niveles mínimos de protección social y de inversión para el empleo; una prioridad que comparte el Gobierno de Asturias y que hay que "salvaguardar", según su portavoz, Ana Rosa Migoya.

En Cataluña las reacciones tampoco se hicieron esperar. El partido ERC fue el más crítico y, por boca del conseller de Innovación, Josep Huguet, adscrito a esa formación, se plantó la organización del Estado autonómico, un "modelo mal copiado del francés" para "diluir" la identidad de comunidades como la suya.

CiU, a través de su presidente, Artur Mas, volvió a reclamar un sistema de financiación similar al concierto vasco y respondió a Fernández Ordóñez que si está tan preocupado por el déficit autonómico, éste tiene fácil solución en Cataluña: que dejen a esta comunidad administrar los recursos que genera.

Desde Almería, la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, resumió la actitud de las comunidades gobernadas por su partido al señalar que son "pioneras" en la propuesta de mayor control del déficit.

Y así lo ratificó la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, para quien el gobernador "sabe perfectamente" que esta región no está entre las que requieren más control del gasto porque "es la única" que cumple "estrictamente y con creces" los objetivos.

También está haciendo los deberes la Comunidad Valenciana, en opinión de su vicepresidente primero, Vicente Rambla, para quien tan necesarios son los planes de austeridad como los incentivos destinados a "dinamizar e impulsar" los sectores productivos.

Frente a estas reacciones mayoritarias, el presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla, suscribió las advertencias del Banco de España, que, para él, son "una obviedad de libro" que cualquier "sensato" corrobora.

En el ámbito municipal también se han contestado las manifestaciones del gobernador. Así lo ha hecho el alcalde de Zaragoza, el socialista Juan Alberto Belloch, para quien Fernández Ordóñez, "está permanentemente intentando liderar los debates económico y político", en una actitud que le parece "impresentable".