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Las autoridades mauritanas guardan mutismo mientras los indicios apuntan a Al Qaeda

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Las autoridades mauritanas guardan silencio sobre el secuestro el domingo de tres cooperantes españoles en Mauritania, mientras los indicios apuntan cada vez con más fuerza a la autoría de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI).

Los empresarios Albert Vilalta y Roque Pascual y la funcionaria Alicia Gámez fueron secuestrados sobre las 19.20 hora local (misma hora GMT) por un grupo de hombres armados con las caras cubiertas a unos 150 kilómetros de Nuakchot, cuando viajaban en un convoy entre la capital del país y Nuadibú, la ciudad más importante del norte.

Uno de los integrantes de la Caravana Solidaria explicó a Efe en su hotel de Nuakchot que estaba escuchando el partido entre el F.C.Barcelona y el Real Madrid cuando el conductor del último automóvil, en el que viajaban los secuestrados, gritó y pidió ayuda al resto, alertando de la presencia de hombres armados.

"Volví de inmediato y vi que el coche de mis compañeros estaba parado en medio de la carretera y sin nadie dentro", recordó Josep Ramón Giménez, director de comunicación de la asociación Barcelona-Acció Solidaria, que organiza la caravana anualmente.

Otro de los integrantes del convoy aseguró que escuchó disparos, y en el vehículo abandonado se encontraron casquillos de bala.

Todos los dedos apuntan unánimemente hacia la autoría de AQMI, si bien hasta el momento el Gobierno mauritano, encabezado por el militar Mohamed Uld Abdelaziz, ha mantenido un silencio oficial absoluto.

Pese a ello, el embajador de España en Nuakchot, Alonso Dezcallar, destacó, en declaraciones a Efe, la "máxima colaboración y disposición" ofrecida por las autoridades mauritanas en la búsqueda, y apuntó que la mayor prioridad es garantizar la seguridad de las tres personas secuestradas" y del resto de integrantes de la caravana.

Si finalmente se confirma la autoría de Al Qaeda, que normalmente tarda algunos días en reivindicar sus acciones, diversos analistas y funcionarios mauritanos consideran que sus peticiones irán dirigidas al pago de un rescate o tal vez a la liberación de algunos de sus presos en el Magreb.

Sólo en Mauritania hay alrededor de 60 presos en las cárceles acusados de estar vinculados con AQMI, entre ellos los presuntos autores del asesinato de cuatro turistas franceses el 24 de diciembre de 2007, una acción que llevó a la suspensión del Rally Dakar.

Giménez explicó que las fuerzas de seguridad mauritanas llegaron apenas diez minutos después de la desaparición de los tres cooperantes y rastrearon el terreno en busca del vehículo que utilizaron los captores.

A esas tareas de búsqueda se unieron hoy aviones y helicópteros de la Guardia Civil que trabajan en el país africano en el control de la inmigración ilegal.

El embajador español reconoció que por el momento, Mauritania no ha realizado "ninguna petición concreta" para que se envíen medios adicionales al país.

La lucha contra el terrorismo es uno de los objetivos declarados del presidente Abdelaziz, que fue elegido democráticamente en las urnas el pasado mes de julio, casi un año después de que él mismo hubiese dado un golpe de Estado en el que derrocó al anterior presidente.

Precisamente, el secuestro se produce en medio de una bien publicitada campaña de envío de fuerzas especiales del Ejército al norte del país, para proteger una región turística y rica en materias primas.

El Ejército mauritano centra ahora sus esfuerzos en impedir que los secuestradores de los españoles puedan alcanzar el desierto y llegar a cruzar a otro país vecino, especialmente Mali.

Mientras, la embajada española ha recordado a los residentes españoles en Mauritania "el sistema de alerta habitual en estos casos", consistente en "limitar los desplazamientos, tomar la máxima precaución y adoptar una actitud de autoprotección y cautela".

De la misma forma, la Agencia Española de Cooperación y Desarrollo (AECID) ha recomendado a los cooperantes que trabajan en Mauritania que incrementen las medidas de seguridad, según dijo a Efe Sébastien Benotti, jefe de la delegación mauritana de la ONG Asamblea de Cooperación Por la Paz.