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Las ayudas europeas a la banca alcanzan ya 1,35 billones de euros

El 10% de la solvencia actual de las entidades financieras se debe al apoyo gubernamental. Sin ese soporte, 18 de ellas habrían suspendido los test

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“Sin el apoyo público, el panorama de final de 2010 que dibujaron los test de estrés hubiera sido muy diferente”. Así de descriptivo lo explica la autoridad bancaria europea (EBA, por sus siglas en inglés) en el informe de presentación de las pruebas de resistencia a los bancos europeos, que refleja que sin ese respaldo hubieran suspendido las pruebas 18 bancos, diez más de los que finalmente lo hicieron.

 Sin el apoyo estatal, los bancos suspendidos tendrían que captar 50.000 euros

Y lo más importante es que esa casi veintena de entidades hubiera tenido que ir a buscar al mercado 50.000 millones de euros para ponerse al día. Una cifra nada fácil de conseguir cuando se ha salido retratado como suspenso en unas pruebas con tanta repercusión en los medios y entre los analistas.Finalmente, gracias al apoyo gubernamental, que la mayoría de los países europeos ofreció entre la segunda mitad de 2008 y la primera de 2009 (a raíz de la caída de Lehman Brothers), la foto del sistema financiero europeo se ha adecentado. Y mucho, porque el 10% del capital de primera calidad que acumulan las 90 entidades que han pasado por la prueba tiene su origen en el apoyo público. En concreto, de los 1,52 billones de core capital (solvencia) que tienen estos bancos, 157.285 millones son puro sustento gubernamental. Y la autoridad europea avisa de su importancia porque la mayoría de ese dinero ha de ser devuelto y, por tanto, sustituido por fondos privados.

Las entidades con mayor apoyo público en su solvencia entre las que han pasado por el examen (otras no han participado en los test y también tienen ayudas en sus tripas) son las británicas Royal Bank of Scotland y Lloyd’s, que cuentan con 52.609 y 23.165 millones de euros de capital del bueno de procedencia estatal. También destacan, en tercera y cuarta posición, los alemanes Commerzbank (18.200 millones) y Bayerische Landesbank (9.547 millones).

La primera entidad española que integra esta clasificación es Bankia, en el sexto lugar, con los 4.465 millones que recibió en ayudas cuando Caja Madrid, Bancaja y otras cinco cajas acometieron su fusión.No obstante, el dinero que ayuda a elevar la solvencia de las entidades que se enfrentaron a los test de estrés no es, ni mucho menos, todo el que han empleado los gobiernos europeos en salvar sus sistemas financieros de la debacle.


Según las ayudas aprobadas por la Comisión Europea, han entregado ya 1,35 billones de euros (el 11% de su PIB). En los test de estrés aparece una cuantía muy inferior porque no se han evaluado a todas las entidades, porque algunas de las ayudas se han devuelto y, sobre todo, porque buena parte de los sustentos públicos no se contabilizan como capital, por ejemplo, los avales a las emisiones de deuda para captar liquidez (ver recuadro adjunto). En los test de estrés aparecen únicamente las compras de acciones de las entidades, como hizo Reino Unido con Royal Bank of Scotland y Lloyd’s, y los préstamos, como los entregados a las entidades españolas, a Commerzbank o a ING (10.000 millSones).

Dos británicos y dos alemanes, los más beneficiados por las subvenciones

Aunque las ayudas estatales han tenido que pasar por la autorización de la Comisión Europea, no se han dado con unas condiciones idénticas, ni mucho menos. Ha habido obligaciones muy diversas según el país de concesión. En España, el tipo de interés obligatorio a pagar es del 7,75% anual (creciente hasta el quinto año), mientras que ING pactó en Holanda un tipo del 8,5%. A cambio, las cajas españolas han estado obligadas a realizar fusiones, reestructuraciones de personal y oficinas, mientras que ING tuvo que comprometerse a vender la parte aseguradora de su negocio. RBS, por su parte, consiguió rebajar sustancialmente el acuerdo inicial y actualmente sólo paga 775 millones anuales, es decir, apenas un 1,5% de interés.

El Estado tendrá que esperar a vender las acciones con plusvalías para ganar algo con esas ayudas.Algunas de esas entidades se han apresurado a devolver los fondos (Commerzbank promete reintegrar casi todo este verano e ING apenas adeuda 2.500 millones) porque también conllevaban el impedimento de pagar dividendos a los accionistas y una restricción en los pagos a los altos ejecutivos, que se han aprestado a volver a los beneficios para que desaparezca esa cláusula. La banca europea, por tanto, ha salido bien en la foto, pero la imagen real demuestra que todavía no puede caminar sola, es demasiado dependiente de los fondos estatales. Y, pese a ello, los estados no han conseguido que su esfuerzo se traduzca en un esfuerzo de la banca por dar créditos, que es precisamente lo que se busca al dar las ayudas.