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"Aznar debe pasar a la acción"

El veterano dirigente catalán encabeza un movimiento de críticos en el PP que llevan tiempo reivindicando a la cúpula del partido un cambio de rumbo, empezando por el cumplimiento del programa electoral con el que Rajoy gan&oacu

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La entrevista se produce en el Hotel Husa Princesa de Madrid el jueves 17, unos minutos antes de que Alejo Vidal-Quadras (Barcelona, 1945) protagonice un acto de militantes y simpatizantes del PP descontentos con la Dirección Nacional y que le exigen que cumplan el programa electoral, den respuestas y garanticen la participación interna, por ejemplo, a través de primarias. El vicepresidente del Parlamento Europeo, eurodiputado y miembro de la Junta Directiva Nacional del PP no se muerde la lengua a la hora de criticar a la cúpula del partido, a la que acusa de 'prepotencia, autoritarismo y desprecio por el militante'. Frente a las 'propuestas suicidas de la izquierda, basadas en más gasto público y más deuda', Vidal-Quadras propone 'reformas más radicales, liberalizadoras, valientes y eficaces' que las del Gobierno de Mariano Rajoy.

¿Se siente maltratado por la Dirección Nacional del PP?

Es una cuestión de educación, por lo menos. Despliegan una prepotencia que les puede acabar perjudicando. Yo me dirigí al despacho de la secretaria general después del Congreso de Sevilla; nada. Volví una segunda vez; no obtuve respuesta. La suya es una voluntad deliberada de ofender y de maltratar.

¿Ha llegado a hablar con el expresidente Aznar en los últimos días, después de criticar éste la estrategia de 'silencio' de Rajoy con Catalunya?

No he hablado con él de estos temas, aunque nos hemos visto en Bruselas y en alguna actividad oficial. Últimamente, el presidente Aznar está haciendo unas intervenciones públicas con las que yo coincido en su base conceptual, en su crítica cuando señala los puntos frágiles de nuestro sistema. El presidente Aznar debe pasar de la palabra a la acción, porque si no, todo se queda en lo primero: en palabras. Echo de menos que vuelva a la acción; y no entendiendo por acción que recupere la presidencia del partido, sino que mueva las aguas dentro del partido.

Hablando de 'silencio', ¿se ha gestionado bien el caso Bárcenas?

Primero, el caso Bárcenas causa en sí mismo estupefacción. Porque que un gerente y ex tesorero se lleve a paraísos fiscales un mínimo de 50 millones de euros -podría haber más- y ahora esté en la cárcel, pero durante 20 años nadie se enterara de nada en el PP, llama un poco la atención... Es sorprendente, en realidad. El problema llega cuando hay que explicar que este señor ha presentado unos papeles escritos a mano con operaciones que presuntamente están fuera de la ley o que representan comportamientos que, de acuerdo con la ética política, no son aconsejables y, para ello, se contesta a preguntas en ruedas de prensa y el presidente comparece en el Congreso.

El resultado de todo esto es que en las escuelas de negocios, de comunicación política, se estudiará este caso. Es un tesoro, imagínese: Cómo no gestionar un problema de esta naturaleza; los estudiantes dispondrán del vídeo de la secretaria general explicando lo de la 'indemnización en diferido'. ¡Tendrá que cobrar royalties!

¿Cree que el fallo está en la comunicación nada más?

Mire, si esto le pasa a la cúpula del partido conservador británico o de la CDU alemana, el caso habría durado 48 horas. Todo el mundo habría sabido lo que tenía que hacer y ahora tendríamos otro panorama.

¿Existe mucho descontento interno entre los militantes y las bases del PP con los que usted está en contacto?

Ha producido un gran bochorno enterarse de que en tu partido había un señor que se llevaba el dinero a carretadas a paraísos fiscales y nadie se enteraba. O que existía esa contabilidad asombrosa...

Aparte de lo que dictamine finalmente la Justicia, ¿se están teniendo en cuenta las responsabilidades políticas?

Lo que diga la Justicia, a mí, me importa poco y tiene su propio cauce. Un cauce que en España, por cierto, es muy lento. Lo que me interesa a mí son los términos políticos y le aseguro que hoy, en todos los Estados miembros de la UE con una tradición democrática consolidada, este caso habría tenido otra respuesta.

Usted es el vicepresidente del Parlamento Europeo, está en contacto con dirigentes y políticos de otros países. ¿Es verdad, como sostienen Gobierno y PP, que el caso Bárcenas apenas se conoce y no tiene efectos en la opinión del exterior sobre España?

Sólo digo que el Gobierno, la Dirección Nacional del PP y yo hablamos con personas distintas fuera de España.

¿El presidente Rajoy está abordando correctamente las reivindicaciones separatistas que llegan de Catalunya?

Con esta cuestión, estamos hablando de una fuerza política que plantea de forma muy agresiva una ruptura con el orden constitucional y legal vigente y anuncia que va a realizar un acto de naturaleza política contrario a la Constitución y que lo va a hacer, además, quiera o no el Gobierno y digan lo que digan las leyes.

En el Reino Unido, este planteamiento por parte del territorio escocés ha recibido una respuesta constitucional: organizar un referéndum. Pero, inmediatamente y desde entonces, los tres grandes partidos británicos, están en una campaña intensísima, entregada y poniendo toda la carne en el asador para convencer a los escoceses de que no hagan eso, porque será su ruina.

'La técnica del PP catalán consiste en apaciguar al tigre dándole más ovejas'Nuestra Constitución no permite organizar un referéndum, porque éste es en sí mismo ilegal y para celebrarlo, habría que reformar la Carta Magna. Hay, por tanto, que dar respuesta a este desafío dentro de la legalidad y darla de forma muy enérgica a todos los niveles por parte del Gobierno; en el plano de la comunicación, de la financiación de Catalunya, de la presencia del PP nacional en Catalunya o de la explicación a los catalanes de las consecuencias de ese disparate. Pero nada de esto se está haciendo, más allá de esa campaña sobre el Derecho a Saber lanzada ahora.

Porque en realidad, la respuesta del señor Rajoy han sido el silencio y una idea feliz: dar más dinero a la Generalitat catalana. Es muy curioso: cuando alguien viene hacia ti diciendo que va a liquidar la nación, tú vas y le ofreces dinero. Y además, le mandas una carta en la que ofreces diálogo sin fecha de caducidad. Pero pasa que un enemigo de ese calibre y esa agresividad, cuando recibe esas señales, lo único que hace es excitarse más y continuar su ataque con redoblado vigor.

¿Y el PP catalán? ¿Qué papel está jugando?

La música que interpreta el PP catalán es muy extraña y no consiste, precisamente, en decir a los catalanes que los valores de la libertad, la igualdad o la justicia no se pueden someter a la identidad tribal; no trata tampoco de defender con armas y bagajes la Constitución y las leyes, de exigir el respeto al pluralismo interno de Catalunya o de formular un proyecto de cohesión nacional española que sea atractivo para todos los catalanes. No, ¡qué va! El proyecto del PP catalán consiste en dar la razón al enemigo y ofrecerle una financiación singular para Catalunya, encima, en contra del actual sistema, que contempla a la comunidad como de régimen común. El proyecto del PP catalán, además, debilita enormemente la posición del Gobierno central, que, como es natural, se niega a hacer eso. La técnica del PP de Catalunya consiste en apaciguar al tigre dándole más ovejas.

'El señor Duran nunca descarta nada y nunca hace nada; representa lo peor del político profesional'¿Ha podido hablar con Alicia Sánchez-Camacho, la presidenta del PP catalán, y exponerle sus planteamientos?

No, hace tiempo que no hablamos. Es más, no creo que ella tenga tampoco demasiadas ganas de hablar conmigo, porque nuestras posiciones son públicas y, como puede ver usted, no coinciden.

¿Qué le parecen las declaraciones de Duran i Lleida, alertando a Rajoy de una declaración de independencia 'unilateral' en Catalunya?

Le voy a decir una cosa que no tiene nada de personal, porque conozco al señor Duran i Lleida desde hace muchos años. A mí, lo que diga el señor Duran i Lleida no me interesa nada; me parece un personaje inane. Es como si usted me preguntara si me interesaría hablar con una veleta. Un día dice una cosa y otro día la contraria. Por ejemplo: es el presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, un cargo muy importante con el que representa a España fuera, pero, al mismo tiempo, va a manifestaciones por el derecho a decidir, incluso, con muletas, lo cual demuestra una gran entrega en esa causa. Este caballero representa lo peor del político profesional: carece de principio o convicción alguna y no es más que un peón del tinglado independentista.

Sin embargo, él no descarta la ruptura entre Unió y Convergència...

Él  nunca descarta nada y nunca hace nada. Su vida se dedica a eso: a no descartar cosas y a no hacer nada.

¿Le inquieta el ascenso de Ciutadans de Albert Rivera en Catalunya? Según las últimas encuestas, se situaría ya por encima del PP.

Yo aplaudo a Ciutadans, aplaudo esa iniciativa, porque es muy importante que exista un impulso reformador también desde el centro-izquierda, como el que nosotros propugnamos desde el centro-derecha. Albert Rivera está pidiendo regeneración del sistema, democratización de los partidos, saneamiento de la vida pública,... Lo mismo que pedimos nosotros desde el centro-derecha. Que esa voluntad reformadora y de higiene nacional esté en los dos hemisferios del espectro político a mí me parece una gran noticia y yo le animo a que siga por ahí. Otra cosa son sus propuestas en política económica o social, que no las conozco, ya que el manifiesto dado a conocer hoy [por el jueves, cuando Rivera presentó en Madrid su plataforma nacional Movimiento Ciudadano] no entra en detalles sobre eso.

¿Le han dicho ya si va a ir en la lista del PP para las elecciones europeas?

[Se ríe] ¡Pero qué ingenua es usted!

Hay mucha especulación con esa lista.

Nunca te dicen nada hasta el último momento; hasta ocho o diez días antes de cerrar la lista.

Qué agonía, ¿no?

Los compañeros sufren mucho, sí. Pero lo hacen para tenerte controlado, con una técnica que roza el sadismo. Aunque como usted comprenderá, yo ya no espero ninguna llamada.