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Aznar llamó dos veces a Aguirre para que no echara a Blesa de Caja Madrid

El expresidente del Gobierno presionó insistentemente a la lideresa cuando se enteró de que Rodrigo Rato había sido propuesto para ocupar el sillón de su íntimo amigo

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José María Aznar presionó insistentemente a Esperanza Aguirre para que la presidenta de la Comunidad de Madrid mantuviese a Miguel Blesa al mando de Caja Madrid. La lideresa se había planteado cambiar al presidente de la entonces cuarta entidad bancaria española y poner en su lugar a Rodrigo Rato, que había dado el salto del Ministerio de Economía a la jefatura del FMI. Entonces, el expresidente del Gobierno, en un intento por preservar a su íntimo amigo al frente de la entidad, llegó a llamar en dos ocasiones a Aguirre para que frenase la operación. Infructuosamente.

Corría el 2009 y la actual presidenta del PP madrileño quería quitarse de encima a Blesa, quien cobraba tres millones de euros frente a la nómina de 100.000 euros anuales que se embolsaba la dirigente autonómica. Propuso al líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, el nombre de Rato, pero este hizo oídos sordos. En el ínterim, Aznar, que había colocado a Blesa al frente de la caja del oso, hizo todo lo posible para mantener a su hombre de confianza, pero finalmente Rajoy hizo suya la propuesta de Aguirre y le comentó a ésta que el sucesor podría ser Rato, como finalmente sucedió.

Blesa, además de la proximidad con Aznar, apoyaba al archienemigo de la lideresa, Alberto Ruiz Gallardón, entonces alcalde de la capital y hoy ministro de Justicia. En un último esfuerzo por conservar el poder, trató de intentó limar la influencia de Aguirre en Caja Madrid. De nada sirvió, pues además Rajoy estaba a punto de dar vía libre a la opción Rato. En el camino se quedaba apeada la mano derecha de Aguirre, Ignacio González, vicepresidente de la Comunidad de Madrid. La compensación por el daño colateral que había supuesto la indecisión de Rajoy (primero, no aceptar a Rato; luego, dar esperanzas al propio González) pasaba por situar al delfín de Aguirre en otra empresa de la comunidad.

Finalmente, Rato se aupó al sillón de Blesa, del que se bajaría con el estallido de la crisis de lo que ahora es Bankia. El amigo de Aznar caería en el ostracismo, del que lo rescatarían los tribunales (acaba de ingresar en prisión por supuestas irregularidades en la compra del City National Bank of Florida). Y González, tras el adiós de su mentora, se quedó sin los tres millones que se llevaba Blesa, pero con el puesto de la jefa, luciendo en la actualidad la vitola de Presidente de la Comunidad de Madrid.