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Bagapsh, reelegido presidente abjaso por otros cinco años

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El líder de la separatista Abjasia, Serguéi Bagapsh, gobernará esa región georgiana otros cinco años tras ganar las elecciones presidenciales del sábado, alabadas por Moscú y tachadas de "farsa" por Tiflis.

"Al elegir mi candidatura, los abjasos votaron por unas relaciones más estrechas con Rusia, el reforzamiento de la seguridad, la estabilidad política y el desarrollo de la economía de la república", señaló hoy Bagapsh en rueda de prensa en Sujumi, capital republicana.

La Comisión Electoral Central (CEC) de Abjasia anunció hoy que, según los resultados oficiales preliminares, Bagapsh, de 60 años, lograría el 59,37 por ciento de los votos.

De esta forma, al lograr más del 50 por ciento de los sufragios, Bagapsh, en el poder desde principios de 2005, resultó reelegido haciendo innecesaria la celebración de una segunda vuelta.

Mientras, el ex vicepresidente Raul Jadzhimba habría obtenido un 15,4 por ciento de los votos; el empresario Zaur Ardzhinba, un 10,8 por ciento; el magnate Beslán Butba, un 7,8 por ciento; y el catedrático Vitali Branba, un 1,5 por ciento de los sufragios.

Según la CEC, un 73,4 por ciento de los electores -unas 130.000 personas fueron convocadas a las urnas- ejercieron su derecho al voto, incluido varios miles de abjasos residentes en Rusia.

Bagapsh, en el poder desde enero de 2005, será investido el 12 de febrero presidente de este territorio bañado por el mar Negro, cuya independencia fue reconocida por Rusia en agosto de 2008, decisión que sólo ha sido secundada por Nicaragua y Venezuela.

Curiosamente, el líder separatista no contó hace cinco años con el respaldo del Kremlin, que prefería a Jadzhimba, ex agente del KGB, pero desde 2008 el territorio se ha convertido en un protectorado de Rusia, que aporta más de la mitad de su presupuesto.

Bagapsh ha suscrito con Moscú un acuerdo de amistad y defensa en caso de agresión exterior, dado el visto bueno al despliegue de tropas y a la instalación de dos bases militares, y firmado un acuerdo de vigilancia fronteriza conjunta terrestre y marítima.

Además, ha sido acusado por sus oponentes de entregar el territorio a los intereses económicos rusos, con la firma de un acuerdo con Ferrocarriles de Rusia para el tendido una vía férrea, la cesión de terrenos para la construcción y apalabrado proyectos de trazado de carreteras, gasoductos y prospección de hidrocarburos en sus costas.

Eso sí, Bagapsh subrayó la víspera a Efe que la independencia del territorio de Georgia es "irreversible" y que Abjasia no "tiene planes de integrarse en la Federación Rusa".

"Le guste a Estados Unidos o no, hemos elegido nuestro camino. Abjasia no volverá nunca a formar parte de Georgia. Ya encontraremos en el mundo amigos que nos reconozcan", reiteró hoy.

La Cancillería rusa no tardó en felicitar hoy a Bagapsh por la victoria y en expresar su disposición a "cooperar en todas las direcciones", mientras los diputados y senadores rusos auguraron un futuro brillante a la incipiente democracia abjasa.

Como ocurriera en 2004, la votación estuvo marcada por las denuncias de irregularidades, razón por la que Jadzhimba adelantó hoy que no reconocerá los resultados y que los impugnará ante la CEC y ante los tribunales.

Los anteriores comicios estuvieron a punto de desembocar en una guerra civil cuando Jadzhimba sacó a miles de sus partidarios a la calle para protestar contra el fraude e impugnó los resultados de los comicios, que se tuvieron que repetir en enero de 2005.

El jefe de la DCE, Batal Tabagua, aseguró hoy que las irregularidades fueron insignificantes y que no "influyeron en el resultado de la votación".

Mientras, los observadores electorales extranjeros declararon hoy que los comicios abjasos habían sido "libres, abiertos y legítimos", y "se correspondieron con los estándares democráticos internacionales".

No obstante, la mayoría de georgianos residentes en la separatista Abjasia no pudieron ejercer el sábado su derecho al voto al carecer de pasaporte, mientras sí pudieron hacerlo los más de 30.000 armenios y en torno a 18.000 rusos que viven en la región.

Georgia, como ha ocurrido desde que Abjasia rompiera lazos con Tiflis tras la cruenta guerra civil (1992-1993), no otorgó legitimidad a los comicios y les negó cualquier validez jurídica.

"Las llamadas elecciones presidenciales abjasas son una farsa y no tienen ningún fuerza jurídica", dijo Temur Yakobashvili, ministro de Reintegración georgiano, en rueda de prensa.

Tiflis considera a Abjasia y la también separatista Osetia del Sur territorios ocupados por las tropas rusas y sus regímenes marionetas del Kremlin, por lo que ha instado a Occidente a condenar las elecciones y no reconocer su independencia.