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Ban Ki-moon afronta la segunda mitad de su mandato con el reto de lograr algún éxito sonado

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El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, inicia mañana la segunda mitad de su mandato con la necesidad de apuntarse algún logro sonado que le permita librarse de la etiqueta de "hombre invisible" que le han puesto sus críticos, según coinciden en destacar analistas y diplomáticos.

"Sin duda ha tenido un inicio muy lento" y no ha tomado "impulso" a medida que han ido pasando los meses desde que en 2007 inició su mandato de cinco años, explicó a Efe James Paul, el director de Global Policy Forum, una ONG especializada en la supervisión de la actividad de Naciones Unidas.

Por el contrario, el director de asuntos políticos de Ban, Nicholas Haysom, sostiene que las críticas sobre la supuesta poca visibilidad del máximo responsable de la ONU, que regresa hoy a Nueva York tras unas vacaciones en su país natal, Corea del Sur, son "objetivamente incorrectas" y se deben principalmente a la cobertura de los medios de comunicación.

"El secretario general ha estado presente en más escenarios de crisis y desastres naturales que cualquier otro de sus predecesores", dijo a Efe Haysom, quien, como otros defensores de la labor de Ban, aseguró que es un trabajador "incansable" que debe mantener un difícil equilibrio entre los intereses a menudo contradictorios de los 192 países de la ONU.

Con independencia de los motivos, diplomáticos y analistas coinciden en que el secretario general no goza de la popularidad que tenía su carismático predecesor, Kofi Annan.

La prensa ha ido más allá. Ban "carece de presencia internacional", según el londinense The Times, y difícilmente conseguirá un segundo mandato, aseguró el Financial Times.

El columnista de la revista Foreign Policy Jacob Heilbrunn incluso llegó a afirmar que es "el coreano más peligroso del mundo" y recordó que en Seúl lo llamaban "el burócrata" por su falta de personalidad.

Sus detractores dicen que tiene escasa autoridad y mencionan los desplantes de la Junta Militar birmana pese a las dos visitas que ha realizado al país y la negativa del Gobierno de Sri Lanka a detener los bombardeos de civiles en la ofensiva final contra los rebeldes tamiles.

En respuesta, Haysom resalta que "hay quien piensa que este cargo es una tribuna pública desde la que lanzar denuncias, pero esa no es la manera más efectiva de relacionarse con los gobiernos a los que quieres influir".

Se "valoran poco" logros de Ban como el de convencer a Sudán de que permitiera el envío de una misión de paz a Darfur, o decisiones como la de instar desde un primer momento a un alto el fuego en la pasada ofensiva israelí contra Gaza, agregó.

Ello no impide que haya "una notable ausencia de entusiasmo" hacia la labor de Ban en los pasillos de Naciones Unidas, según afirmaron a Efe fuentes diplomáticas.

Diversos analistas añadieron que el secretario general ha cumplido las expectativas de potencias como China y EE.UU., que, después del "mediático" Annan, anhelaban una personalidad gris al frente de la ONU.

"El problema es que como secretario tampoco se puede considerar que hasta ahora haya tenido éxito", afirmó el analista del Consejo de Relaciones Exteriores Stewart Patrick, quien opina que Ban no ha logrado profundizar en la reforma interna que la ONU necesita después del escándalo del programa para Irak "Petróleo por Alimentos".

Para el director de Global Policy Forum, "no hay que ser un experto para darse cuenta de que (Ban) carece de una personalidad pública atractiva", pese a que sí ha conseguido aplausos por algunas de sus gestiones, especialmente en materia de lucha contra el cambio climático.

Por ello, Ban podría colgarse la primera gran medalla de su mandato si en la conferencia de la ONU de diciembre en Copenhague sobre el calentamiento global la comunidad internacional consensúa un acuerdo para el recorte de emisiones.

"Copenhague le ofrece la oportunidad de obtener el éxito que hasta ahora no ha conseguido", apuntó el director de la organización Independent Diplomat, el ex diplomático británico Carne Ross, quien añadió que "a veces también se olvida que el Consejo de Seguridad tiene tanta responsabilidad como el secretario general en cualquier fracaso de la ONU, como en el caso de Sri Lanka".