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Ban Ki-moon insta a Israel a que cese los "actos de provocación" en Jerusalén Este

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El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, instó ayer al Gobierno de Israel a que cese los "actos de provocación" en Jerusalén Este, después de que fuera de nuevo escenario de choques por el desahucio de familias palestinas de sus hogares.

La portavoz del organismo, Michele Montás, trasladó la "consternación" de Ban por la actuación de las autoridades israelíes, que incluyen la demolición de viviendas palestinas, el desahucio de familias palestinas y la reubicación de colonos judíos en barrios palestinos.

"Estas acciones avivan las tensiones, causan sufrimiento y socavan todavía más la confianza. (Ban) insta a que Israel cese estos actos de provocación", aseguró en una declaración Montás.

La portavoz señaló que el secretario general reitera su llamamiento a Israel para que detenga las actividades en los asentamientos, incluidas las relativas a su crecimiento natural, así como a desmantelar los puestos de avanzada de los colonos y la reapertura de instituciones palestinas en Jerusalén Este.

El barrio de Sheij Yarraj, en Jerusalén Este, fue escenario ayer de nuevos choques en torno a una disputada vivienda en la que residía una familia palestina, después de que colonos judíos la tomaran tras conocer una resolución judicial.

Los forcejeos se produjeron cuando varias decenas de colonos judíos acompañados por guardas de seguridad privados irrumpieron en el inmueble y exigieron a sus inquilinos que lo abandonaran de inmediato, según explicó la edición digital del diario Yediot Aharonot.

En el mismo barrio, donde los judíos veneran una tumba donde se cree que descansan los restos de Shimon Hatzadik, un total de 28 viviendas habitadas por palestinos están en tela de juicio desde hace décadas, pues son reclamadas por familias judías que aducen que eran de su propiedad incluso antes del establecimiento de Israel.

El litigio por las casas de este barrio de mayoría árabe comenzaron tras la ocupación por parte de Israel de Jerusalén Este en 1967, cuando un comité sefardí presentó unos documentos que demostraban que las parcelas habían pertenecido a familias judías antes de 1948, año del establecimiento del Estado judío.

Sin embargo, los vecinos palestinos, apoyados por las autoridades jordanas, alegaron que las propiedades era suyas.