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La banca española se enfrenta al semestre más difícil de su historia

Las entidades tendrán que conseguir 84.000 millones de euros entre enero y junio para refinanciar sus vencimientos de deuda, algo que se plantea harto complicado dado que los mercados internacionales están cerrados a cal y canto

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Los organismos internacionales y los gobiernos europeos discuten insistentemente en los últimos días sobre la necesidad de recapitalizar los bancos europeos. Pero no prestan tanta atención, y quizá sea el problema más inmediato, a las dificultades de liquidez que están atravesando las entidades. Y eso, como han aprendido los expertos en esta crisis, puede llevarse a cualquier banco o caja por delante en cualquier momento. Aunque Grecia no presente suspensión de pagos.

En el caso del sector financiero español, que apenas tiene inversiones en deuda griega, la cerrazón de los mercados internacionales de financiación está poniendo en serio aprieto a bancos y cajas. Todos se las están viendo y deseando para conseguir liquidez, aunque algunos tienen más aguante que otros, especialmente los más grandes, aseguran los expertos consultados por Público.

La financiación no volverá hasta que haya una solución para Grecia

De momento, para este año, quien más quien menos tiene cubiertos sus vencimientos y no tiene grandes necesidades de financiación, pero el primero y segundo trimestre del próximo ejercicio se avecinan muy complicados, el peor que se recuerda, advierten desde el propio sector. Los mercados donde habitualmente se financian (para complementar los fondos que captan con los depósitos de clientes) están cerrados y nadie les presta un euro. Y el problema es que ahora empiezan a vencer una parte muy importante de las emisiones avaladas por el Estado y que realizaron la mayor parte de cajas de ahorros. Sólo en el primer semestre del próximo año, bancos y cajas tienen que lograr refinanciar casi 84.000 millones de euros (41.900 millones en cada uno de ellos), una cifra elevadísima que en este momento no podrían conseguir de ninguna manera. Y la cuestión es si cuando llegue ese momento, para el que apenas quedan tres meses, habrá mejorado algo el mercado. La única opción que tienen ahora es financiarse en el Banco Central Europeo (BCE), pero el dinero lo presta a tres meses de plazo como máximo, con lo que sólo sirve como una solución a muy corto plazo. Es lo que los expertos denominan respiración asistida.

Desde un gran banco afirman que 'con la situación actual no se puede sobrevivir 18 meses. Nadie puede'. 'Todos tendremos problemas si se prolonga mucho esta situación', recuerdan desde otro banco. En un banco de una caja añaden: 'Los mercados no se abrirán hasta que haya seguridad de que Grecia no sufra una suspensión de pagos desordenada'.

Juan Carlos Martínez Lázaro, economista de IE Business School, explica la situación: 'La crisis de deuda, el castigo bursátil y los rumores de problemas internos en los sistemas financieros nacionales en Europa revertirán a corto plazo en una crisis de liquidez. Si entonces el BCE no pone soluciones, puede producirse el gran colapso. Afortunadamente, tanto el BCE como la Fed se han dado cuenta de que tienen que trabajar conjuntamente para llevar una política armónica que nutra de liquidez al sistema. Si no, dará igual si las entidades son muy o aceptablemente solventes'.

Las entidades sólo pueden ahora captar dinero en depósitos y en el BCE

Por su parte, Jesús Palau, profesor del departamento de finanzas de Esade, critica que las inyecciones públicas deberían haberse centrado más en aportar liquidez que en la solvencia, y augura que muchas entidades tendrán que fusionarse para intentar solucionar sus problemas, aunque no cree que lo consigan. Reclama, además, que la mitad de los 300.000 millones que exige el FMI de recapitalización se destinen a drenar liquidez.

Ante esta situación, hasta los más grandes buscan soluciones imaginativas, que en su caso sí les permite financiarse, aunque no sea a plazos largos. Otra cosa son los medianos, que ya vuelven a pagar tipos de interés muy elevados por los depósitos de los clientes para tener liquidez, lo cual perjudica seriamente sus cuentas de resultados. Ya se da por hecho que, debido a estos altos precios y a la caída del negocio (sobre todo crediticio), en el último trimestre del año habrá varias entidades en pérdidas.

'Así no se puede sobrevivir mucho tiempo', dicen en un banco

Banco Santander, que suele ir por delante del resto en la guerra por el pasivo, ha empezado a comercializar pagarés entre sus mayores clientes, con el objetivo de tener una línea abierta que le aporte hasta 7.000 millones. Estará disponible durante los próximos 12 meses (en plazos de entre tres y 12 meses) para clientes que quieran invertir un mínimo de 100.000 euros y que recibirán un tipo de interés de hasta el 3,75%. Algo por encima de lo que paga el Tesoro, pero muy poco (3,4% en agosto).

BBVA también está comercializando pagarés y en la última junta de accionistas aprobó la posibilidad de captar por esta vía hasta 10.000 millones. También está usando esta fórmula Liberbank, que ofrece pagarés desde 50.000 euros con un rendimiento del 3,75%.

Precisamente, son las cajas de ahorros (y sus bancos) las que más están pujando en esta guerra para captar pasivo, debido a que en su mayoría llevan muchos meses sin poder captar un euro en los mercados internacionales. CatalunyaCaixa y la CAM, dos de las entidades con más ayudas públicas, ofrecen productos con tramos de rentabilidad que llegan a alcanzar el 5% .