Publicado: 01.09.2013 10:27 |Actualizado: 01.09.2013 10:27

Banca ética: una alternativa a los excesos y escándalos de las entidades convencionales

El rechazo a las actividades especulativas, a la cotización en bolsa o a operar con dinero en efectivo, además de la transparencia y la financiación de proyectos con impacto social positivo son las claves de esta nueva banca

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"Los proyectos de banca ética se presentan en sociedad como propuestas de construcción de una alternativa. Lo que proponen a la ciudadanía no es consumir banca ética o ser clientes, sino participar en la construcción de un proyecto, en la edificación de un circuito económico alternativo". Así resume Peru Sasia, presidente de Proyecto Fiare a Público la filosofía de la banca ética. Sasia considera la época de los movimientos contra la guerra de Vietnam (décadas de los 60 y los 70) el caldo de cultivo para la aparición de una nueva banca, que no llegaría a Europa hasta la década de los 90 (Banca Popolare Etica).

"Haciendo al cliente responsable, partícipe del dinero que invierte, éste tiene la misión de promover un cambio sostenible del sistema financiero", asegura Sonia Felipe, directora de comunicación de Triodos Bank, surgido en 1980 en Holanda y operando en nuestro país desde 2004. En España ha tardado en arrancar no sólo la banca ética, sino también el conjunto de otras alternativas económicas. Ha tardado en consolidarse, pero el despertar de las conciencias que ha supuesto conocer las evidencias que nos ha traído esta crisis sobre malas praxis en el ámbito económico ha dado lugar a un florecimiento de los movimientos de alternativa" asegura Sasia.

Las diferencias entre Proyecto Fiare y Triodos Bank son importantes, pero ambas entidades tienen en común su rechazo a las actividades especulativas o a la cotización en bolsa, además de la transparencia y la financiación de proyectos con impacto social positivo. "Incluso siendo un banco con las mismas regulaciones que tienen el resto, nosotros podemos demostrar que las cosas se pueden hacer de otra manera en el sector bancario, dentro del sistema y con los mismos criterios que rigen el funcionamiento de otras entidades", asegura Felipe. Y de momento, funciona.

Entre 2011 y 2012 Triodos ha logrado captar un 73% más de clientes, por lo que a principios de este año eran más de 105.000 personas las que confiaban sus ahorros al banco holandés, que también opera en varios países de la UE y cuyo accionariado está constituido por más de 26.000 inversores particulares e institucionales.

Por su parte, la cooperativa Fiare -régimen pionero en organizaciones bancarias- tiene cuatro millones de euros de capital social, recoge ahorros por valor de 35 millones de euros, y está preparando su unión con Banca Popolare Etica, para formar una estructura cooperativa que congregue a más de 50.000 personas y organizaciones sociales en el ámbito europeo. 

La independencia es otro de los rasgos defendidos por Fiare, que resalta la importancia de mantener un diálogo fluido con la administración, y asegura que esta entidad no presta servicios a partidos políticos, aunque sí a sus fundaciones y a los sindicatos. Sonia Felipe también es clara: "Triodos es una entidad independiente, no pertenece a ningún otro gran banco. Sólo hay titulares de certificados, no acciones, y estos títulos están depositados en una fundación", asegura Felipe, que también reconoce como algo negativo el descrédito en torno a las entidades convencionales, "un aliciente -dice- para pensar que algo se ha hecho mal".

Preguntado por la labor de las grandes agencias de calificación, a las que muchos señalan como responsables de la crisis económica, Sasia opina que "es muy difícil creer en la imparcialidad de las agencias. Su función social podría ser interesante, pero en la práctica lo que ha venido ocurriendo es clamorosamente sospechoso, en el sentido de que no está claro, por decirlo correctamente, que detrás de las calificaciones las razones sean asépticas o estrictamente técnicas. En muchas influye el lobby, la capacidad de presión y los conflictos de intereses", afirma.

¿Y sobre las posibles desventajas competitivas de trabajar respetando una serie de principios que las entidades convencionales no comparten? El responsable de Fiare lo tiene claro: "Los proyectos de la banca ética no se rigen por la maximización de la actividad económica, por el tipo de interés que se retribuye al ahorrador, los dividendos que se pueden pagar al inversor o cuestiones de este tipo. Hay otros factores implicados. Nuestras redes no tienen miles de oficinas, inmensas estructuras de comunicación y propaganda, etc. Esa es la desventaja. La ventaja es cultural; quienes se implican en banca ética son personas y organizaciones que optan desde una responsabilidad ciudadana por este modelo".

Preguntados por el efecto de la crisis económica que ha hecho estragos en los balances de resultados de varias entidades -y ha obligado al Gobierno a inyectar dinero en otras- Felipe y Sasia defienden que ninguno de estos bancos se ha visto castigado por la crisis financiera. "No nos ha afectado. No hemos especulado, hemos invertido en proyectos de sectores que conocemos, y siempre con un enfoque a largo plazo", asegura Felipe.

El presidente de Fiare reconoce que las necesidades de crédito "se han incrementado mucho, porque los proyectos que financian están clamorosamente abandonados actualmente", pero asegura que la morosidad no se ha incrementado y sigue siendo "varios puntos inferior a la de la banca tradicional. Según Sasia, también podría haber disminuido el volumen de ahorros depositado en las entidades "porque la gente tiene menos capacidad de ahorro, pero eso no es así. Esto se contrarresta con un aumento de la conciencia de las personas y las organizaciones por trabajar con banca ética", razona.

El control de los proyectos financiados con el dinero de los clientes es otro de los argumentos que esgrimen los defensores de estas entidades. "Los bancos éticos se diferencian por una restricción severa de la actividad de crédito, que sólo orientan a la economía real y sólo al apoyo de proyectos con impacto social positivo alto. Proyectos de lucha contra la exclusión, de inserción social, promoción del pequeño cooperativismo, cooperación al desarrollo", defiende Peru Sasia.

"A la hora de evaluar un proyecto, buscamos siempre su aporte positivo", afirma la directora de comunicación de Triodos. "Estudiamos el aporte real y positivo de la actividad, quiénes son las personas que desarrollarán el proyecto, cuál es su compromiso y experiencia, para después pasar al análisis cuantitativo propio de cada entidad".

Si bien es cierto que las entidades convencionales desarrollan varias iniciativas sociales y culturales directamente o a través de fundaciones -un ejemplo es Fundación La Caixa, con un presupuesto de más de 500 millones de euros- no es menos cierto que estos bancos no tienen la obligación de informar sobre los negocios en los que invierten, ni contraen compromisos éticos que deban seguir a la hora de financiar estas iniciativas. " En banca ética, el cliente sabe que su dinero va a estar en proyectos concretos en los que se descarta el apoyo mediante el crédito de proyectos que pueden tener impacto social nítidamente negativo, sea medioambientalmente, en términos de apoyo de la guerra o de cuestiones por el estilo", concluye Sasia.

La Banca Alternativa Svizzera (BAS) es un ejemplo de banca ética en uno de los paraísos fiscales por excelencia: Suiza. En conversación con Público, la BAS defiende que el objetivo de esta entidad no es sólo generar un beneficio, sino también financiar la ecología y las iniciativas sociales en Suiza. Más de 25.000 clientes han confiado sus ahorros a esta entidad, que insiste en su férrea defensa de la transparencia, incluso de las políticas salariales abiertas.

La proliferación de este tipo de entidades y el hecho de que el número de clientes esté aumentando de manera significativa es para muchos un síntoma de que este tipo de bancos está en auge frente a la banca convencional, salpicada por las irregularidades y excesos que ha cometido durante décadas. Años de escándalos, de calificaciones infladas, de rescates bancarios, de Lehman Brothers, y de participaciones preferentes, frente a las entidades proyectadas a partir de otra filosofía; un indicio de que un nuevo sector bancario es posible.