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La banca extranjera pujará por las cajas nacionalizadas

Grandes grupos internacionales, como HSBC o Citi, están a la espera de que haya oportunidades de compra. Existe un gran temor a que los especuladores se hagan con el control de entidades

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Cuando llegue el verano, el sistema financiero español habrá dado un vuelco total. Como mucho quedarán 12 cajas de ahorros (de las 17 que hay en este momento) y varios bancos españoles habrán acometido una fusión con una caja por primera vez en la historia. Es un proceso inédito, que se completará a la vuelta de las vacaciones con la nacionalización de las cajas (en torno a cuatro) que no logren atraer el capital privado necesario para alcanzar los nuevos mínimos de solvencia que va a imponer el Gobierno, explican los expertos.

Y será a partir de la entrada del capital público cuando se producirá la nueva revolución, la que puede dar la gran oportunidad a la banca extranjera de entrar en España. Hasta ahora, los que lo han intentado han tenido poco éxito. Sólo Barclays, Deutsche Bank o Citimantienen su intento de hacer banca minorista en el país, pero ninguno con demasiado éxito, en unos casos porque pierden dinero a espuertas y en otros porque no consiguen una masa crítica suficiente. En el pasado, varias entidades lo intentaron, pero renunciaron porque no consiguieron competir con la eficiente y dura banca nacional.

Antes del verano se producirán varias fusiones de bancos con cajas

Ahora, sin embargo, puede ser su momento. El mercado se va a reconfigurar y los grandes grupos internacionales pueden tener una oportunidad. HSBC o Citi están a la espera. Saben que puede que no haya otra opción tan buena (y sobre todo tan barata) en los próximos 30 años, pero también saben que tienen difícil convencer a sus accionistas de que España es una buena inversión. Pese a ello, tienen dada la orden a varios bancos de inversión y consultoras de que les informen de cuantas oportunidades se produzcan para analizarlas a fondo, asegura el responsable de una consultora.

Esos grupos internacionales podrán intentarlo en este primer proceso (antes del verano) en el que las cajas intentarán vender en bolsa parte del capital de sus nuevos bancos, aunque su intención es entrar después, cuando el Estado las saque a subasta después de sanearlas. En ese caso podrán hacerse con el control de la entidad en lugar de sólo una parte del capital y se asegurarán de que son sanas.

Su gran muro es que tendrán que competir en esos procesos con los bancos españoles, que llevan años quejándose de que no pueden comprar cajas y las esperan como agua de mayo. Los responsables de los grandes bancos, desde Emilio Botín, del Santander, hasta Francisco González, de BBVA, pasando por Ángel Ron, del Popular, han reconocido en las últimas semanas que estudiarán cualquier oportunidad que se presente. La diferencia es que unos (BBVA o Popular) han pedido que las cajas se adjudiquen con un sistema de salvaguarda antes las pérdidas futuras que puedan tener, mientras que otros (Santander) han abogado por hacerlo sin red. 'El que quiera entrar que lo haga a precios de mercado', dijo Botín, consciente de que una entidad tan grande puede permitirse arriesgar más y hacer una oferta más elevada para ganar. El Banco de Españaestá con él.

Se harán grandes descuentos en los precios para captar capital privado

Al final, será una cuestión de precio. En ello coinciden bancos nacionales y extranjeros. Todos quieren pagar poco con la excusa de que no saben realmente cuál es el riesgo que asume cada caja. Lo cierto es que tendrán que hacer un descuento sobre el precio de la caja en libros, aunque unas tendrán que bajar más que otras. El presidente de un gran banco español recuerda, en todo caso, que como las cajas no tienen accionistas pueden permitirse el lujo de rebajar mucho su precio para intentar captar capital privado, porque ningún propietario se va a quejar. El objetivo último es captar 20.000 millones de euros, según los cálculos realizados por el Banco de España. De ellos, es previsible que menos de la mitad se capte en el mercado y el resto lo tendrá que poner el Estado, aunque debería recuperarlo pocos meses después al vender las acciones.

Un gran riesgo que plantean las grandes rebajas es que también están atrayendo a los especuladores (son los que preguntan con más insistencia), que quieren comprar ahora a precios de derribo para dentro de tres o cuatro años salir del capital con pingües plusvalías. El problema de la llegada de fondos de alto riesgo (hedge funds) o de capital riesgo a la cajas es que su intención no es la de gestionar para mejorar el sector, sino únicamente la de ganar dinero. Y si consiguen entrar (hay entidades que si no estarán abocadas a la nacionalización), la mitad del sistema financiero español estará en manos de especuladores puros y duros.