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La banca pide al BCE menos préstamos de lo esperado

Las bolsas cierran en rojo temiendo la falta de acuerdo político en Bruselas

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Fue el último salvavidas que ha lanzado el presidente saliente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, antes de dejar su cargo: reanudar las subastas de liquidez ilimitada a un año para evitar que los bancos se ahogaran ante la escasez de crédito reinante en el mercado interbancario.

Pero al parecer la situación no era tan extrema como Trichet y los expertos de mercado habían previsto. Al menos eso es lo que se deduce de la primera de esas subastas celebrada hoy. La demanda de préstamos por parte de la banca europea ascendió a 56.900 millones de euros, muy lejos de los 70.000 e incluso 100.000 que esperaban los analistas del mercado. 'El significado de esto es muy claro. La banca no está tan mal. Han traspasado sus problemas a los estados y ayer los que acudieron al BCE fueron las entidades menos potentes de los países de la periferia del euro que son las que tienen problemas para conseguir crédito en el mercado', asegura un gestor de renta fija de una entidad española.

En teoría, esta debía haber sido una buena noticia para las bolsas, pero la información del BCE se ha perdido entre la maraña de teletipos y rumores que rodearon al que, en principio, iba a ser el día de la salvación del euro.

Con todas las mirada puestas en la reunión de los mandatarios europeos prevista para las seis de la tarde, la sesión bursátil (en Europa termina a las cinco y media de la tarde) no tuvo más referencia que los rumores y las filtraciones que gotearon a lo largo del día.

Si a primera hora había algún conato de optimismo, los rumores lo ahogaron. Sobre todo ha pesado el que hablaba de la negativa de la banca a aceptar voluntariamente una rebaja en el precio de los bonos griegos superior al 50%. Tampoco ha gustado aquel que insistía en que Alemania no permitiría al BCE continuar comprando deuda pública. 'Al final lo único que ha quedado claro es que la solución esperada no va llegar', aseguraba Luis Benguerel, gestor de renta variable de Interbrokers momentos antes del cierre de las bolsas europeas.

Pero como los políticos ya han demostrado durante las 13 cumbres celebradas para rescatar a Grecia entre 2010 y 2011, que las mejores decisiones las toman en momentos de alta presión, hoy nadie ha querido arriesgar demasiado.

El movimiento en las bolsas apenas ha sido de una ligera corrección a la baja. El Ibex 35 español ha registrado la mayor caída de los índices europeos y eso que apenas descendió un 0,53%, hasta los 8.832 puntos. 'El mercado, para decidirse, necesita ahora mucha concreción. Hemos tenido demasiadas cumbres que sólo han servido para ganar tiempo. Es el momento de tomar decisiones y sobre todo de implementarlas lo antes posible', asegura Manuel Arroyo, director de Estrategia de JPMorgan AM.

Al cierre del mercado, no parecía que esa fuera la dirección en la que apuntan las negociaciones, por lo que lo que los gestores han apostado por posicionarse a la baja a la espera de una nueva decepción. Pero ni en ese caso se esperan grandes debacles bursátiles. 'Los mercados están mucho mejor ahora de lo que estuvieron en agosto. Además, históricamente, tras una recapitalización de la banca siempre se ha dado un fuerte subida de las bolsas', puntualiza Arrollo.