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La banca pide al G20 que actúe para frenar la guerra de divisas y los desequilibrios globales

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La mayor asociación de banqueros del mundo pidió hoy a los líderes del G20 que se reunirán el próximo mes en Seúl (Corea del Sur) que adopten medidas coordinadas para hacer frente a las tensiones cambiarias y otros grandes desequilibrios.

EE.UU., los países europeos y varias naciones emergentes se quejan de que China mantiene artificialmente baja su divisa para ayudar a sus exportadores. Varios países aducen también que la expansiva política monetaria de Washington debilita cada vez más al dólar.

Para competir, Brasil, Corea del Sur y otras naciones asiáticas y latinoamericanas han intervenido en los mercados con el fin de depreciar sus divisas, lo que ha desencadenado el temor a una guerra comercial a gran escala.

El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), que agrupa a más de 400 bancos de todo el mundo, dijo hoy que esas tensiones reflejan desequilibrios macroeconómicos de fondo que hay que atajar en Seúl.

El llamamiento llega después de que la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) se clausurara ayer en Washington sin consenso entre los titulares de Economía y Finanzas mundiales presentes en la reunión.

Eso, dijo hoy el IIF, no puede ocurrir en Seúl.

La cumbre del G20 en Seúl necesita, sostuvo hoy el IIF en rueda de prensa, "impulsar acciones coordinadas para hacer frente a los grandes temas económicos, cambiarios y de reforma de regulaciones".

La asociación alertó, en línea con lo señalado durante los últimos días por el FMI, que existe una peligrosa tendencia mundial al "sálvese quien pueda".

"Más y más países están actuando de forma unilateral. El G20 necesita revertir esa tendencia", dijo hoy el asesor de Citibank y vicepresidente emérito del IIF, William Rhodes.

En el contexto actual Rhodes ve necesario "niveles sin precedentes de liderazgo por parte del G20".

Ese liderazgo debe traducirse en acciones que lleven a la retirada de las medidas proteccionistas en el comercio y las finanzas, el diseño de planes creíbles para reducir los déficit fiscales a medio plazo y compromisos firmes para alcanzarlos.

Al mismo tiempo, es preciso, según Rhodes, elaborar una agenda para hacer frente a los desequilibrios por cuenta corriente entre los países deficitarios y los que tienen superávit e impedir así excesos que conlleven a una escalada de las medidas unilaterales en el frente cambiario.

Por lo demás, Charles Dallara, director gerente del IIF, mencionó hoy que la política monetaria de expansión cuantitativa (compra de deuda pública por parte del Gobierno) de EE.UU. es una muestra del individualismo en boga.

Washington, dijo Dallara, está aplicando esas medidas "sin pensar demasiado en las repercusiones en el resto del mundo".

En ese sentido, Rhodes insistió en que el débil crecimiento de EE.UU. no se puede solucionar sólo a golpe de política monetaria y hay que considerar otras medidas como el estímulo fiscal.

"La política monetaria no puede hacerlo todo", apuntó.

El IIF instó hoy a las grandes potencias mundiales como EE.UU., Europa, China y Japón a establecer un diálogo para solucionar los problemas fiscales y de política monetaria existentes.

Más allá de los desequilibrios económicos, el IIF apuntó también que es necesaria una acción coordinada en el terreno de la reforma financiera.

En ese sentido, el presidente de Deutsche Bank y presidente de la junta directiva del IIF, Joseph Ackerman, apuntó que en Europa hay varios países que discuten la imposición de impuestos al sector financiero.

"Nuestro deseo es que haya un sólo impuesto para toda la Unión Europea", dijo Ackerman, quien insistió en que si los países actúan en solitario eso creará "una situación muy difícil para el resto del mundo".

En general, Ackerman apuntó que las acciones unilaterales en el mundo minarán las ventajas de las reformas de las regulaciones financieras multilaterales en las que se ha llegado ya a acuerdos hasta la fecha.