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La banca se prepara para más exigencias de solvencia

La EBA estudia elevar la necesidad de capital principal incluso al 12%

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En el escenario normal que tenía planteado la Autoridad Bancaria Europea (EBA, en inglés), antes de que la crisis de la deuda soberana haya forzado a Bruselas a lanzar mensajes para recapitalizar al sistema financiero europeo, las entidades financieras debían ir cumpliendo una serie de plazos hasta elevar su solvencia y lograr un 7% de capital principal en 2019. Son las condiciones conocidas como Basilea III. Este techo se elevó del 8% al 10%, según una serie de condiciones, en el decreto de reordenación del sistema financiero español, del pasado febrero.

Los márgenes, sin embargo, parecen haberse quedado insuficientes ante la complicada situación que vive actualmente el sector en Europa. Desde hace varias semanas, la EBA, el mismo organismo que diseña y examina a los bancos europeos en los test de estrés, lleva animando –“presionando”, según relata alguna entidad– para que los coeficientes de solvencia se eleven por encima del 10%. “Incluso se empiezan a manejar parámetros del 12%”, confirman varias fuentes del sector. En España, este esfuerzo supondría nuevas dotaciones por valor de 70.000 millones de euros. Para todo el sistema financiero europeo, la cifra ronda el medio billón de euros.

El nuevo margen supondría un esfuerzo de 70.000 millones en España

Hasta el momento, la EBA se ha encontrado la oposición de varios bancos centrales, conscientes de que esta nueva oleada de búsqueda de solvencia conllevaría la difícil supervivencia de sus entidades en un contexto como el actual. Ayer, la agencia de calificación Moody’s rebajó la nota de 12 instituciones financieras británicas, entre ellas RBS,Lloyds o Santander UK, al considerar que las medidas adoptadas por el Gobierno de ese país han reducido “significativamente” el apoyo a estas entidades en el medio y largo plazo. Moody’s anunció también una rebaja en la nota de nueve de los principales bancos lusos, dejándoles prácticamente al nivel de bono basura, debido a su posesión de deuda soberana portuguesa, a las expectativas del débil crecimiento de la economía lusa y a la “presión” a la que seven sometidas para conseguir liquidez.

Precisamente, esa era la principal preocupación de los bancos y cajas europeos después de que se conocieran las pruebas de esfuerzo del pasado julio. “Tras las piruetas a las que nos obligaron a la gran mayoría de las entidades para conseguir capital, y así poder pasar el examen de los test, todos hemos vuelto a la guerra del pasivo para captar liquidez ante la dificultad para captar financiación en el mercado mayorista”, aducen desde una entidad. La misma que considera que el anuncio del Gobierno de unificar los Fondos de Garantía de Depósitos (FDG) de bancos, cajas y cooperativas de crédito, que obligará a la banca a dotar las pérdidas que generen las cajas y que no pueda cubrir el FROB, obliga, de nuevo, al giro hacia políticas de capitalización.

Tras los test de estrés, las entidades se han lanzado a la búsqueda de liquidez 

“Bruselas y la EBA nos están pidiendo entidades más fuertes, lo que conllevará la concentración del sector en toda Europa”, explican desde un importante banco extranjero que opera en España. “Encontrar un compañero de viaje se está haciendo más complicado”, aseguran desde una entidad española que supera el 9% de capital principal. “Hay quienes te aportan tamaño, necesario para tener peso en los mercados de financiación mayorista, pero te penalizan en solvencia. Por eso, en las próximas fusiones que se van a producir, los márgenes de solvencia se van a mirar al milímetro. En las condiciones actuales, ligarte a alguien que te rebaje un punto de capital principal es algo inasumible”, inciden.

Tras los test de julio, nueve entidades europeas, entre ellas cinco españolas, necesitaban recapitalizarse antes de fin de año al no poder mantener, al menos, un 5% del capital de mayor calidad en sus balances durante los dos próximos años en caso de una situación de estrés. Unnim, CAM, CatalunyaCaixa, Caja3 y el Pastor, las cajas y el banco suspensos en julio, ya han cumplido con esa exigencia por diferentes vías, desde el pasado 30 de septiembre. Una vuelta de tuerca a las necesidades de capital aceleraría su único destino futuro: su absorción por otra entidad. Pastor ya ha empezado.