Publicado: 04.12.2014 14:05 |Actualizado: 04.12.2014 14:05

El Banco de España acusa a Rato de 'maquillar' las cuentas de Bankia en su salida a Bolsa

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El Banco de España determina en un informe pericial remitido al juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu que las cuentas anuales de 2011 que Bankia aprobó en marzo de 2012, bajo la presidencia de Rodrigo Rato, y las que reformuló en mayo de ese mismo año, ya con José Ignacio Goirigolzarri al frente de la entidad, "no expresaban la imagen fiel" de la situación del banco.

El informe, que ha sido entregado por dos peritos del regulador y puesto a disposición de las partes del caso Bankia, señala que tanto en las cuentas de Rato, que presentaban unos beneficios de 309 millones de euros como en las de Goirigolzarri, que apuntaban a unas pérdidas de 2.979 millones, existían "ajustes de importancia material no contabilizados".

El maquillaje de las cuentas de 2011 coincidió con la salida a Bolsa de Bankia en julio de ese año. "La información analizada pone de relieve la pésima calidad del seguimiento del riesgo de crédito, pues buena parte de los expedientes carecían de estados financieros de los acreditados y de información actualizada sobre las garantías", concluye el Banco de España respecto a las cuentas de 2011.

De hecho, los peritos del Banco de España aseguran que los estados financieros del Banco Financiero y de Ahorros (BFA), matriz de Bankia , incluidos en el folleto de la emisión de acciones del banco, que salió a Bolsa en julio de 2011, "no expresaban la imagen fiel de la entidad". Tampoco lo hacían los estados financieros de Bankia, ya que, meses después de la Oferta Pública de Suscripción (OPS), las cuentas se reformularon "para contabilizar saneamientos adicionales de activos y préstamos inmobiliarios que, al menos en parte, eran anteriores a la salida a Bolsa".

"No puede alegarse desconocimiento porque Bankia tenía la información necesaria", afirman los peritos

"Según la documentación examinada, no puede alegarse desconocimiento, porque Bankia tenía la información necesaria, o estaba a su alcance conseguirla, para establecer la correcta valoración de los activos", precisan las conclusiones del informe entregado en el juzgado central de instrucción 4.

Además, los peritos del Banco de España han detectado "compras inexplicables" con riesgos refinanciados, retrasos generalizados en el pago de las cuotas y "ventas inmediatas que ponen en duda el interés real de algunos inversores". Creen los expertos del Banco de España que el precio de salida a Bolsa volvió "inviable a BFA", porque ese precio, fijado de 3,75 euros por acción, perjudicó según se desprende del informe al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y a "accionistas y acreedores", principalmente a aquellos que habían adquirido participaciones preferentes y subordinadas. Los peritos precisan que el precio fijado "volvió inviable" a BFA, ya que suponía un descuento sobre el valor contable del 74%.

En el caso concreto de BFA, los peritos cuestionan que no se saneara la participación en Bankia, que en la reformulación de las cuentas generó un ajuste de 5.189 millones, ni se dieron de baja los activos fiscales. Todo ello debió registrarse en la fecha de los primeros estados después de la salida a bolsa, añaden.

En el caso de Goirigolzarri, los expertos ven "incorrecto el ajuste de los activos fiscales de BFA" así como los deterioros contabilizados, en concreto los referidos a saneamientos por 20.807 millones descontados 3.100 millones atribuibles al traspaso de activos al banco malo, Sareb.

A juicio de los peritos, "es evidente que parte de estos deterioros eran anteriores a 2012", año en el que el nuevo equipo de Bankia reformuló las cuentas del ejercicio previo. La extensa documentación examinada por los peritos ha puesto de relieve "discrepancias que prueban retrasos en el reconocimiento contable del deterioro" de activos de las entidades. Todo ello a pesar de que los administradores y directivos del grupo tenían "capacidad y experiencia" para interpretar los datos y extraer conclusiones sobre el deterioro de activos inmobiliarios.

Las primeras cuentas de Bankia de 2011 no cumplen la normativa del Banco de España "debido a la existencia de errores contables", ya que debería haberse reducido los recursos propios computables y el patrimonio neto en los citados estados por importe de 781,9 millones de euros, reduciéndose la cuenta de pérdidas y ganancias por la exposición del grupo al sector inmobiliario. También debía haberse anotado pérdidas de 1.301,30 millones por la revisión de carteras y del riesgo al sector promotor e inmobiliario.

El ajuste por estos conceptos suma 2.083,20 millones de euros de pérdida extra en la etapa de Rato, por lo que grupo realmente perdió 1.830 millones de euros frente a los 252,87 millones de beneficio que Bankia declaró antes de la marcha de Rodrigo Rato de su presidencia, concluye el informe.

Pero además, los peritos concluyen que BFA tampoco formuló bien sus cuentas y debió realizar ajustes por 6.869,81 millones de euros, con lo que se anotaría unas "pérdidas muy significativas" de 4.570 millones de euros, frente a los 30 declarados.  

Los peritos destacan que las cuentas de Bankia en 2011 fueron aprobadas sin salvedades por Deloitte y el auditor Francisco Celma

En el caso de las cuentas de Bankia de 2011 reformuladas por el equipo de Goirigolzarri, la conclusión de los peritos es que tampoco cumplen la normativa del Banco de España debido a la existencia de errores contables al no considerar como morosos determinadas carteras y riesgo de promotores inmobiliarios.

El equipo de Goirigolzarri escondió en el balance de mayo de 2012 una serie de operaciones inmobiliarias de dudoso cobro que, de haberlo hecho, hubiera supuesto unas pérdidas adicionales de 1.192 millones en la cifra de pérdidas y ganancias consolidadas del Banco Financiero y de Ahorros.

La normativa del Banco de España exige que los créditos de elevado riesgo de impago estén clasificados como "Dudosos" por morosidad, lo que requiere que en el balance tengan una provisión mínima del 25% del crédito para afrontar la posible pérdida. Pero el nuevo equipo clasificó estas operaciones del ladrillo como "riesgo subestandar", por lo que realizó una provisión inferior a la establecida del 16%, 15% o incluso el 5% en el caso de los créditos a promotores inmobiliarios. Sólo respecto a los créditos que pasaron de "normales" a "riesgo subestandar", los auditores concluyen que el banco tenía que haber reducido en 1.192 millones sus cuentas de pérdidas y ganancias.

En los números de la matriz del grupo sucede lo mismo y los peritos detectan errores porque algunas carteras de créditos debían estar clasificadas ya como morosas, al igual que los motivos alegados para ajustar el valor de determinados activos inmobiliarios.

Tanto las cuentas de 2011 de Bankia como las reformuladas por los nuevos gestores "no cumplen con la normativa del Banco de España", sostiene el informe, "debido a la existencia de errores contables que son el resultado de omisiones o inxactitudes" a partir de fallos al emplear la información "que estaba disponible" cuando se elaboraron dichas cuentas. "El Grupo BFA/Bankia podía y debía haber empleado en la elaboración de los estados" financieros esta información, destaca el documento.

Por todo ello ponen en cuestión que estas cuentas hayan sido aprobadas sin salvedades por Deloitte y el auditor Francisco Celma, quien dijo que cumplían con la normativa del Banco de España, "cuando la situación financiera consolidada y los resultados consolidados no se adecúan a las citadas normas".

En relación con la fusión de las siete entidades que formaron Bankia —Caja Madrid, Bancaja, Caja Canarias, Caja Ávila, Caixa Laietana, Caja Segovia y Caja Rioja—, los peritos señalan que el Sistema Integran de Protección (SIP) "se transformó en poco tiempo en una fusión de pleno derecho, pero los planes de negocio que justificaban la operación fallaron desde el principio, debido al deterioro del marco económico, los cambios normativos y la debilidad de las entidades integradas".

El informe precisa, además, que el objetivo principal de la integración en un SIP "fue acceder a las ayudas del FROB para capitalizar el grupo y poder superar el test de estrés de julio de 2010".

En su opinión, gracias a la combinación de negocios efectuada en diciembre de 2010, se pudieron contabilizar saneamientos por un importe de 9.207 millones, con una disminución de reservas de 6.419 millones, neta de efecto fiscal. "Este ajuste reducía los fondos propios consolidados en un 43%, lo que ilustra el deterioro de los activos de las cajas tras la fuerte expansión registrada en ejercicios anteriores, sustentada en el crecimiento del crédito inmobiliario", dicen los peritos.

La combinación de negocios de las siete cajas se saldó definitivamente en diciembre de 2011 con un saneamiento adicional por 3.931 millones y una nueva disminución de reservas por 2.752 millones. Estos últimos activos correspondían "en exclusiva" a los activos que permanecieron en BFA, no segregados a Bankia.

El informe diagnostica con dureza la incapacidad de Bankia para asumir en la contabilidad sus pérdidas. "La extensa documentación examinada ha puesto de relieve discrepancias que prueban retrasos en el reconocimiento contable del deterioro. Los administadores y directivos del gupo tenían capacidad y experiencia para interpretar los datos y extraer conclusiones sobre el deterioro de los activos inmobiliarios. Si alguien podía conocer el deterioro de los activos inmobiliarios eran los empleados de Bankia, que llevaban décadas gestionando préstamos a promotores e hipotecas de particulares", destaca el documento del Banco de España.

La contabilización definitiva de las siete entidades funcionadas reconoció pérdidas de activos por valor de 3.931 millones de euros. De ellos, 498 millones provenían de pérdidas del Banco de Valencia -cuyos directivos tenían que conocer "necesariamente" estas pérdidas-, 1.747 por inversión crediticia y otros 1.686 por activos adjudicados. 

Respecto a este último apartado, la falta de información se solucionó con una tasación de 42 activos en el año 2012. El informe destaca que en un contexto "de facturas millonarias de auditores, asesores y expertos de diversa naturaleza no se entiende por qué no se encargaron estas tasaciones un año antes, pues los directivos y administradores del grupo BFA tenían medios para haberlo hecho". 

 stos auditores públicos mantienen que, para salir a Bolsa, Rato infló artificialmente en 544,50 millones los recursos propios y el patrimonio neto y un año más tarde falseó los números ocultando unas pérdidas extra de 2.083 millones.

A Goirigolzarri, le acusan de haber escondido en el balance presentado a finales de mayo de 2012 unas pérdidas adicionales de 1.192 millones de euros al no clasificar como "dudosos por morosidad" una serie de créditos y operaciones inmobiliarios de alto riesgo. Asimismo, consideran que el nuevo equipo gestor "debería haber reducido el patrimonio neto y los recursos propios computables en 2.042 millones de euros".

Los expertos del Banco de España acaban de entregar sus conclusiones al titular del Juzgado de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu, encargado del caso Bankia.



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