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El Banco de España constata que la crisis pierde fuelle

La institución augura que el PIB cayó en el segundo trimestre menos de un 1,9%

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Los brotes verdes han dejado de ser un espejismo y van, poco a poco, convirtiéndose en realidad. Hace un mes, el Banco de España auguraba que la economía española tendría en el segundo trimestre un comportamiento algo menos negativo que en el primero. Pero reconocía que era más una esperanza que una confirmación porque tenía una información muy escasa en sus manos. Ahora, con cifras fiables en su poder, la institución constata sus expectativas y asegura que entre abril y junio el Producto Interior Bruto (PIB) volvió a caer, pero 'a un ritmo menos intenso' que entre enero y marzo, cuando descendió un 1,9%, en tasa intertrimestral.

Los indicadores que demuestran para el Banco de España que la crisis se va enfriando y perdiendo fuerza son la ralentización del descenso del consumo, la mayor confianza de los consumidores o algunos datos puntuales; como el cambio en la tendencia de las matriculaciones de automóviles. Aunque la evolución que más destaca es la moderación en el ajuste del mercado laboral. También lo resaltó ayer el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, quien calificó de 'positiva' la caída del paro en mayo y junio, aunque apostilló que para conseguir que se consolide la tendencia sería necesario adoptar medidas estructurales.

En todo caso, no todo el monte es orégano y aún hay cifras que preocupan al gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, como la continua caída de los indicadores de bienes de equipo, la debilidad del turismo y el mantenimiento del desplome de la producción industrial. Todo ello demuestra que, aunque la crisis empieza a moderarse, todavía queda mucho trecho para que desaparezca y los brotes verdes se conviertan en árboles fuertes.

Los resultados cosechados por las empresas españolas en el primer trimestre no avecinan, por ahora, una rápida salida de la crisis. Sus beneficios cayeron un 21,5% entre enero y marzo, afectados especialmente, por la debilidad de los sectores de comercio e industria, que son los más castigados por la caída del consumo y la inversión. El descenso de los resultados, que contrasta con el retroceso del 4,2% del mismo periodo del año anterior, fue consecuencia de la 'intensa contracción productiva'.

Las compañías intentaron compensarlo en sus gastos de personal (conseguidos con el recorte del 2,8% en el número de empleados) y con el abaratamiento de los préstamos por la bajada de tipos de interés. No lo consiguieron del todo, entre otras cosas, por los menores ingresos percibidos en dividendos de sus participadas. Esta partida, en todo caso, fue muy elevada el año pasado, aunque sólo de manera coyuntural por los altos pagos de algunascompañías.