Publicado: 19.07.2013 00:56 |Actualizado: 19.07.2013 00:56

La ‘barbacoa de los chorizos’ termina con cargas policiales

Alrededor de 3.000 personas se han dado cita en la sede nacional de PP en la calle Génova para exigir la dimisión de un Gobierno plagado de casos de corrupción. La protesta ha sido pacífica durante varias horas pero ha derivado

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A las 19.30 horas, la Policía colocaba las vallas que cortaban la calle Génova. El tráfico quedaba interrumpido y unas 3.000 personas, convocadas por diferentes asambleas, colectivos y plataformas surgidas tras el 15-M, comenzaban a gritar el lema más repetido durante la protesta de este jueves: ¡Gobierno dimisión!

Un dispositivo policial de más de 20 furgonetas ha protegido la sede nacional de PP en Madrid ante esta protesta organizada a raíz de las últimas revelaciones sobre el caso Bárcenas que, día a día, se va convirtiendo en el  caso PP (así te lo hemos contado en directo). Según las últimas declaraciones ante el juez Ruz del extesorero del partido, Luís Bárcenas, el presidente Mariano Rajoy y la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, habrían recibido sobresueldos ilegales, algo de lo que se ha acordado la multitud que gritaba constantemente "Rajoy y Cospedal al Soto del Real" en la llamada barbacoa de chorizos, que también ha tenido lugar en más de 30 ciudades del país.

Entre grito y grito, Eloy Pérez, de 67 años explicaba a Público que había ido a la manifestación porque el Gobierno "no tiene vergüenza". "Es increíble que, además de que Bankia me estafe con mis ahorros ahora tenga que aguantar que el Gobierno nos estafe a todos", añadía.

Pablo Padilla, del colectivo Juventud Sin Futuro, que también convocaba a esta concentración aseguraba que "el sistema está completamente corrupto y el partido que nos gobierna se ha financiado ilegalmente durante 20 años". "Es normal que la gente se manifeste si a los recortes en Sanidad o Educación y a las reformas laboral y de la Constitución le sumas los casos de corrupción, porque el Gobierno y todos los partidos del régimen no dejan de pedir sacrificios a los ciudadanos mientras las cúpulas se reparten sobres a cambio de favores", criticaba.

A pocos metros y con su chapa de la Marea Verde por la Educación pública, Santiago, profesor de un instituto madrileño, protestaba junto a su mujer. "Como están las cosas y con los nuevos datos sobre estos corruptos (señalando a la sede del PP) este es el momento de estar aquí", afirmaba. Según este docente, "el Gobierno favorece a unos pocos: bancos, multinacionales, fondos de inversión... a lo que llaman los mercados", sostenía, aunque ve "muy difícil que el presidente dimita".

 

Un millar de personas corta la calle Hortaleza después de concentrarse frente a la sede del PP en Madrid. JAIRO VARGAS

Pero la manifestación no se ha quedado sólo en Génova, como ha ocurrido hasta ahora con todas las protestas ante la sede del PP. A las 21.00 horas, el grito "eo eo eo, nos vamos de paseo" llevaba a más de mil manifestantes a cortar la calle Hortaleza en dirección Gran Vía. "Que se vayan", "Que no nos representan" o "No es un Gobierno, es una mafia" eran los lemas más repetidos.

Después de cortar Hortaleza, la manifestación llegó a la Gran Vía y continuó su marcha recorriendo Cibeles y la Castellana hasta Colón. Allí, después de instantes de duda, el millar largo de manifestantes encaraba la calle Goya y llevaba la protesta hasta los barrios más acomodados de la ciudad. "A Serrano", se escuchaba desde una multitud eufórica por llegar hasta "el Madrid de los pijos", como algunos lo definóan.

Y no sólo llegó hasta la calle Serrano, sino que la recorrió hasta que se desvió y bajó por la Puerta de Alcalá hasta volver a Cibeles, todo ello seguidos de sendos cordones de antidisturbios a los flancos.

Un manifestante se agarra a la pierna de un antidisturbios durante las cargas en Cibeles. JAIRO VARGAS

Todo había transcurrido sin incidentes. Lo más violento fueron varias decenas de rollos de papel higiénico que les cayeron encima a los agentes en la calle Génova. Sin embargo, en Cibeles, tras un incidente con un coche, un pequeño grupo de antidisturbios se acercó y, tras un revuelo, cargó contra los manifestantes.

Duró poco la actuación de la Policía y los congregados comenzaban a dispersarse, cuando en la Gran Vía, otro grupo de policías volvía a cargar, esta vez también contra los periodistas y fotógrafos que asistían a la detención de una chica.

Durante la larga protesta, que concluyó alrededor de la media noche, al menos una persona ha sido detenida durante las cargas de Cibeles.