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Barberá propone despenalizar los regalos a los políticos

Plantea reformar el Código Penal para evitar situaciones como las que hacen "sufrir" a Camps. La dirección del PP no pedirá oficialmente una nueva regulación del cohecho

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La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, debió considerar ayer que no se había formado suficiente revuelo cuando equiparó los regalos que hizo supuestamente la trama Gürtel al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, con las anchoas que recibe Zapatero de parte del presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla. Y decidió ir un paso más allá y exigir una reforma del Código Penal, a la vista de lo que se está haciendo 'sufrir' al líder del PP valenciano.

La dirigente conservadora planteó la necesidad de cambiar el artículo 426 del Código Penal para 'poner las cosas claras'. Este señala que 'la autoridad o funcionario público que admitiere dádiva o regalo que le fueren ofrecidos en consideración a su función o para la consecución de un acto no prohibido legalmente, incurrirá en la pena de multa de tres a seis meses'.

Barberá, que ya cuestiona hasta el ordenamiento jurídico, solicitó que se aplique la legislación 'a todos' con 'el mismo rasero' o bien 'cambiarlo si estamos en una espiral de locura, que es donde parece que estamos'. Pero Rajoy no tiene previsto pedir una reforma de este texto legal. Desde la dirección nacional del PP explican que lo planteado por Barberá responde 'a una opinión personal'. Eso sí, que 'comparten muchos ciudadanos y compañeros de partido'. Algunos de ellos señalaban con desenfado que se trataba de 'una ritada' y le quitaban hierro al asunto.

La que muchos consideran como la posible sucesora de Camps, si las cosas se complican aún más, no lo ve como una broma y ayer insistió en que le parecía una 'barbaridad' actuar contra Camps aplicándole este artículo que se refiere al delito de cohecho impropio y que encaja, según ella, perfectamente con la analogía que había realizado.

Barberá, que había instado a que por 'vía de oficio' se presentara una denuncia contra el presidente del Gobierno por los regalos de Revilla, insistió con el argumento de que la ley 'no dice si el regalo tiene forma de traje o de anchoa y si vale 1 euro o 10.000 euros'.

La polémica de la anchoa fue la protagonista del día de ayer. Revilla, el presidente que las regala, recordó de inmediato que también se las manda al rey, a Rajoy y al propio Camps por Navidad. El presidente cántabro, que se ha visto involucrado de forma indirecta, comentó que eran sólo 'dos latas de anchoas' y que 'no son tan caras como dice Barberá', ya que 'valen 20 euros' y dan para seis personas.

Revilla cree que 'hay mucha diferencia entre vestirse de forma clandestina e ir con bolsas en la mano a regalar a los presidentes y al rey'. Destacó que Barberá 'debe de comer bien, porque tiene pinta', y le agradeció 'la publicidad'.

En cualquier caso, no fue la única persona en lamentar las palabras de la alcaldesa. La portavoz del Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Valencia, Carmen Alborch, preguntó ayer 'qué teme' Barberá para reclamar dicha modificación y lograr así que 'no sea delito' aceptar regalos. Y también le llovieron críticas desde su propias filas.

El líder del PP de Cantabria, Ignacio Diego, consideró 'desafortunada' la declaración de Barberá. Y lo mismo hizo el secretario general del PP de Madrid, Francisco Granados, quien manifestó que no le parecía 'pertinente' el comentario de su compañera.

La dirección del PP, que ha ordenado silencio a sus dirigentes para que no opinen en público sobre el caso Gürtel, salió de la mano de María Dolores de Cospedal a defender de nuevo a Camps. La secretaria general rompió ese silencio para denunciar que el líder del PP valenciano está siendo objeto de un 'ataque personal y directo'. A su juicio, eso ha generado una 'situación muy complicada' para él porque se ha formado un auténtico 'circo mediático y político' a su alrededor.

En una entrevista en Castilla y León Televisión, Cospedal indicó que está segura de que Camps es inocente y, por tanto, que no se podrá probar que ha existido un 'cohecho impropio', una 'conducta sancionable como mucho con 2.000 euros'. En la cúpula del PP han variado de estrategia. Sorprende descubrir como ahora hablan abiertamente de regalos y tratan de restarle importancia porque su cuantía no es muy elevada.