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Barceló, a lo grande en Venecia

El artista mallorquín llevará a la 53 Bienal de Arte pinturas de gran tamaño sobre tres series: primates, nuevos paisajes africanos y pinturas blancas que representan la espuma de las olas

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La exposición que representará a España en la 53 edición de la Exposición Internacional de Arte La Biennale di Venezia, que se inaugurará el próximo 7 de junio, estará formada por 14 pinturas de gran formato de Miquel Barceló. Nueve de ellas son inéditas, realizadas a lo largo del año 2008, mientras el artista remataba la decoración de la sala XX de las Naciones Unidas, en la sede de Ginebra.

Ninguna de las mismas es inferior a los dos metros de altura y pueden agruparse en tres temas principales: primates, paisajes africanos y la espuma de las olas del mar, tal y como indica el guión conceptual que Enrique Juncosa, comisario de la muestra, ha hecho llegar la pasada semana a la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), encargada de la buena marcha de la presencia del arte español en la gran cita del arte internacional.

La presencia monumental del pintor español vivo con más protagonismo en el extranjero aunará de esta manera obra antigua con nuevos trabajos, que harán de junio en Venecia el mes de Miquel Barceló, porque en esas mismas fechas se celebrará en el Museo Correr de la ciudad, en la Plaza de San Marcos, otra exposición con más trabajos del pintor, auspiciada por Bruno Bischofberger, su galerista en Zúrich y mejor representante en todo el mundo.

La muestra no incluirá ninguna acción extraordinaria más allá de las técnicas mixtas sobre lienzo. Si en un principio se pensó, según aclaran fuentes cercanas a la AECID, en mostrar un segundo episodio del mar de Barceló en la polémica cúpula o añadir a la muestra la representación de la performance Paso Doble -el espectáculo en el que actúa junto con el bailarín francés Josef Nadj y que ponen sobre el escenario la metáfora del proceso de creación de una obra pictórica con arcilla fresca y un gran bastidor-, todo ha sido resumido a las pinturas mencionadas.

Las nueve pinturas inéditas que se podrán ver en Venecia son trabajos que surgieron mientras Barceló remataba la sala de Naciones Unidas. Con aquel sistema de mangueras y pintura con una especial adherencia a la superficie, Barceló colocó diferentes lienzos en blanco repartidos por el suelo 'que fueron cubriéndose arbitrariamente por el goteo que se desprendía de la cúpula', según el escrito de Juncosa. De esta manera, la pintura de la cúpula que cayó sobre los lienzos es el fondo para las nuevas obras.

Sobre esos fondos, Barceló regresa a las series temáticas, una de las fórmulas propias del pintor, que vuelve a algunos de sus temas recurrentes. La primera serie se centra en pinturas de gorilas solitarios, relacionados, según Juncosa, con algunas de las obras de finales de los años noventa que representaban a Copito de nieve, el gorila albino capturado por científicos españoles en Guinea Ecuatorial y alojado en el Zoológico de Barcelona hasta su muerte.

Barceló, en comentarios con el comisario durante la concepción del guión de la muestra, dice que estas pinturas son de alguna manera autorretratos que reflejan la soledad del artista en su estudio mientras crea, refiriéndose de la misma manera al pintor como alguien en peligro de extinción.

El fotógrafo francés Jean Marie del Moral conoce bien los métodos y pensamientos del mallorquín, y encontró en 2001, en una de sus visitas a uno de sus estudios la frase certera 'Nunca abandono mis cuadros, ellos tampoco a mí. Desgraciadamente', que más tarde el pintor terminó borrando. En sus lugares de trabajo, se rodea de las referencias que más tarde figurarán en sus cuadros, como un bestiario propio integrado por elefantes, toros, minerales, esqueletos... Puro material visual.

Tanto en su estudio de Mali como en el de París y Mallorca, el caos es el motivo que se repite y los ordena. Todo el aparato técnico (pinceles, pintura, materia y soportes) está perfectamente clasificado y conservado, pero el material intelectual (recortes de prensa, naranjas que se pudren desde hace días, fotos, lo que sea) es otra cosa. 'Lo deja crecer y convertirse en una fuente creativa', explicaba a este periódico el fotógrafo francés, que recoge sus documentos gráficos en el libro Barceló, detrás del espejo (La Fábrica).

Al revisar los materiales inéditos que aparecerán en la próxima Bienal de Venecia, los recurrentes paisajes africanos han cobrado cuerpo. El goteo de la pintura ha preparado una base en relieve sobre ocres y azules muy pálidos, en los que las figuras negras se recortan aprovechando cavidades y otros volúmenes. Tienen una estrecha relación con aquellas visiones de los noventa, así como con pequeños lienzos más recientes. Hay figuras humanas, animales domésticos, objetos y vegetación sobre la representación del vasto paisaje semidesértico de Mali, y en uno de ellos se puede observar la vida alrededor del río Níger.

Por último, entre las nuevas pinturas, las más abstractas recogen la visión de lo que es la espuma de las olas, que ya trató el artista con anterioridad. Sin embargo, estas piezas se relacionan con algunos de sus tempranos trabajos conceptuales de finales de los años setenta, como señala el informe. Es su faceta más experimental, donde practicaba con materia y pigmentos para comprobar sus reacciones sobre el lienzo. Con este tratamiento del mar en movimiento, las pinturas apuran la fuerza de la expresión y el gesto.

Las otras piezas incluidas que revisan su trabajo anterior también tratan las profundidades marinas. Fechadas desde el año 2000, sugieren el comportamiento material que más tarde el artista terminará aupando a la cúpula de Naciones Unidas. De hecho, ya antes del año 2004, buscaba el componente ideal para aplicar sobre el techo, junto con los motivos que más tarde han saltado a las portadas. Ni antes ni ahora parece haberle pesado el pincel para actuar a sus anchas. En Venecia, seguirá siendo el inconfundible Barceló, como lo fue en Ginebra.

1 Figura mítica: François Augiéras es uno de los grandes nombres de las letras francesas. Su primer libro, ‘Le vieillard et l'enfant', publicado por cuenta del autor, llamó la atención de André Gide. Barceló ha querido incluir en la muestra piezas de pequeño formato del francés, que forman parte de la colección privada del mallorquín.

2 Solitario y nómada: Augiéras pasó su vida entre Périgord, Algeria y el monte Athos. Místico, provocador e insumiso, dejó una vasta obra literaria, así como magníficos cuadros y dibujos. Barceló los colecciona desde principios de los años noventa.