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Bardem e Iglesias ante las puertas del Óscar con los deberes hechos

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Los españoles Javier Bardem y Alberto Iglesias, con la tranquilidad y satisfacción del deber cumplido, viven las últimas horas antes de conocer si alguno de los Óscar que ya están en el Teatro Kodak, lleva su nombre.

Existen sólo dos personas en el mundo que conocen el destinatario de todos los premios de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas: Brad Oltmanns y Rick Rosas, de la auditora Pricewaterhouse-Coopers, la empresa que guarda celosamente los votos de los académicos.

Pero no van a soltar prenda y Bardem, Iglesias y el resto de candidatos en 24 categorías tendrán que aguardar a la velada de esta noche, cuya duración de alrededor de tres horas y media será amenizada por el humorista Jon Stewart.

El actor aspira al Óscar al Mejor Actor Secundario por "No es país para viejos", y el compositor donostiarra puede conseguirlo por la banda sonora de "Cometas en el cielo".

Entre las decenas de candidatos, los españoles al menos pueden darse por satisfechos, puesto que para Bardem, el haber trabajado con los hermanos Coen en "No es país para viejos" es ya "un milagro", mientras que para Iglesias, la candidatura supone un reconocimiento a una música escrita "con el corazón".

Al actor canario le parecía "imposible" trabajar con los autores de cintas tan conocidas en la industria como "Fargo" o "El gran Lebowski", pero cuando supo que estaba en el reparto de la película, literalmente no se lo creía.

"Leí el guión, no entendía nada, me quedé pensando... ¿pero esto qué es? Leí la novela de Cormac McCarthy y ahí empecé a entender un poco lo que había detrás, pero siempre quedaba la duda de qué iban a hacer ellos con ese material", ha dicho el intérprete sobre su toma de contacto con este proyecto.

"Los Coen han hecho de esa novela una película muy poderosa, con una historia detrás de cada acción o de cada palabra que hace que el espectador se quede conmovido, más allá de que sea una película atractiva", defendió Bardem.

El tono concentrado del actor contrastó con la espontaneidad de Iglesias durante sus encuentros con los medios, aunque ambos compartieron una idea principal y rompieron una lanza a favor del cine patrio.

"Entre las 120 o 130 películas que se hacen allí en un año, digamos que haya cuatro o cinco estupendas. Aquí (en EEUU) se hacen 1.500 y, con suerte, hay diez o quince buenas. La regla de tres es la misma para cualquier mercado", afirmó Bardem.

"El cine español tiene una fuerza y un eco que se ve mucho fuera de España, y que en España se critica", lamentó.

Por su parte, Iglesias sostuvo que el cine español es un "cine internacional, que se conoce y que está creciendo en todos los aspectos".

"Sus profesionales accedemos al cine de otros países, no sólo al americano. Sin exagerar, pertenecemos a una cinematografía que va al alza", añadió.

Y esa calidad y pasión en su trabajo son los que han llevado a ambos a lo más alto de la industria del cine, lo que no va a conseguir modificar ni un sólo ápice su personalidad.

"Pienso seguir eligiendo los proyectos que tengan algo interesante o importante que decir, y no va a haber Óscar en el mundo que pueda cambiar eso", aseguró tajante Bardem. "No lo percibo como algo traumático y que vaya a cambiar drásticamente mi carrera".

"Seguiré haciendo lo que quiero hacer, y eso lo he hecho desde que comencé mi carrera con Julio Medem", señaló por su parte el compositor.

Los pronósticos no colocan como favorito a Iglesias, ya que las quinielas se decantan por la partitura de "Ratatouille" o la de "Atonement", aunque sí dan por abrumadora mayoría a Bardem como el rival a batir.

Aunque él mismo advierte que estos premios son "una lotería, un juego".