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Los barones del PSOE secundan la agenda reformista de Zapatero

El presidente marca tres pautas para la remontada electoral: "Distensión social, tensión reformista y movilización del partido". El líder socialista rearma a su partido con los parados como prioridad

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José Luis Rodríguez Zapatero rearmó ayer al PSOE con su plan para lanzar “una verdadera ofensiva en las políticas sociales”, que pretende “situar a los desempleados en el corazón de la agenda política”.

El rearme ideológico fue el colofón del reagrupamiento interno, que se plasmó en el cierre de filas con el Gobierno de los barones socialistas, reanimados tras los cambios ministeriales y “encantados” por el simple hecho de que el presidente les vuelva a tener a cuenta.

El consejo territorial no se reunía desde julio del año pasado y ayer fue el lugar de encuentro de la cúpula territorial del partido con el núcleo duro de la ejecutiva y del Gobierno, con Zapatero a la cabeza. Y, como dijo José María Barreda –coordinador del consejo y el barón que más crítico se había mostrado en las últimas semanas–, “que los tuyos estén contentos, quizás no sea condición suficiente, pero sí es imprescindible” para afrontar con moral de victoria los próximos retos electorales.

“Distensión social, tensión reformista y movilización del partido” fue la trinidad que enunció el presidente como plataforma para lograr la anhelada “remontada”, cuyos fundamentos –según recordó– se pusieron con el pacto de estabilidad parlamentaria y los cambios para dotar de “fortaleza política” al Ejecutivo y al partido –con la sustitución de Pajín por Iglesias como secretario de organización–.

La reunión del consejo territorial, que se prolongó durante casi cinco horas, estuvo dedicada de forma monográfica al estudio de la reforma de las políticas activas de empleo, pero tuvo prólogo en un almuerzo durante el que, aunque de manera informal, se analizó la situación política. La conclusión unánime fue que, en menos de un mes, se ha producido “un cambio de ánimo radical” de modo que, como señaló Barreda, hoy se sienten “en mejores condiciones de afrontar las elecciones”. “Aunque nos equivocaríamos si creyéramos que está todo hecho y bajáramos la guardia”, alertó.

El cambio experimentado, según la opinión recabada de varios secretarios regionales, puede sintetizarse así: “Se ve que hay ganas de pelea y voluntad de salir a ganar el partido. Zapatero está con fuerza y con las ideas muy claras; optimista, pero consciente de las dificultades. Y, a diferencia de otras veces, todos vamos en la misma dirección. Por primera vez en mucho tiempo, hemos hablado de lo que a la gente le importa, y todas las intervenciones se han producido con voluntad constructiva”.

El presidente del Gobierno obtuvo un respaldo unánime para mantener “el programa y el calendario reformista”. Su propósito es que la primera fase de la reforma de las políticas activas de empleo, que habrá de plasmarse en un decreto ley previa negociación con las comunidades autónomas y los interlocutores sociales, “esté globalmente diseñada y operativa en el primer trimestre de 2011”.

Zapatero atribuyó especial importancia al restablecimiento del Diálogo Social, para lo que confía en el saber hacer del nuevo ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, que causó una “gratísima impresión” entre los dirigentes socialistas –“sabe de qué habla”, comentó más de uno–.

La reforma de las políticas activas de empleo se considera no sólo “crucial” desde el punto de vista económico y social, sino también una oportunidad para reivindicar la defensa de los más castigados por la crisis como “seña de identidad” del PSOE y, al mismo tiempo, para obligar al PP a “retratarse”.

En este sentido, se apuntó que una posibilidad de presionar a favor de la cooperación de las comunidades autónomas gobernadas por el PP –las competencias de ejecución son autonómicas, aunque las normativas corresponden al Estado– sería vincular el presupuesto a la aplicación del cambio de modelo.

Esta reforma será “el primer capítulo” de una agenda más amplia, que incluye medidas para favorecer la economía social y la conciliación familiar, así como una ley de igualdad de trato.