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Barroso y los líderes de la UE se distancian del ataque de Reding a Francia

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El presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durão Barroso, y los líderes de los Estados miembros han marcado hoy "distancias" respecto a las duras declaraciones de la comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, sobre las expulsiones de gitanos en Francia.

Reding insinuó esta semana un paralelismo entre las expulsiones de gitanos y las persecuciones en Europa de algunas minorías étnicas durante la Segunda Guerra Mundial, comentario que ha provocado indignación en Francia.

Aunque no figuraba en la agenda, los gobernantes europeos celebraron hoy un debate sobre la cuestión, que registró momentos de gran tensión, según relató uno de los participantes.

"Hemos tenido negociaciones duras, incluso yo podría hablar de escándalo entre el presidente de la CE y el francés (Nicolas Sarkozy) sobre este tema", dijo a algunos periodistas el primer ministro búlgaro, Boyko Borissov.

Al término del debate, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, extrajo una serie de conclusiones, en cinco puntos, que suponen una desautorización de la palabras de la comisaria.

En primer lugar, todos reconocen, como defendía el Gobierno francés, que "un Estado miembro tiene el derecho de tomar medidas para hacer respetar el estado de derecho en su territorio".

Segundo, como insistía Barroso, reconocen también que "la Comisión tiene el derecho, e incluso el deber, de velar por el respeto del derecho comunitario por parte de los estados miembros".

En tercer lugar, los gobernantes europeos "toman nota de la declaración del presidente de la CE, en nombre del Colegio, en la que se distancia de las declaraciones de la comisaria".

Cuarto, los líderes recuerdan que "la regla esencial en las relaciones entre los Estados y la Comisión es el respeto mutuo".

Y por último, los Veintisiete acuerdan discutir "la problemática de la integración" de los gitanos en una próxima reunión del Consejo Europeo.

Los líderes coincidieron asimismo en recordar que "la prohibición de toda forma de discriminación sobre la base de la nacionalidad o la etnia constituye un elemento fundador de la Unión Europea" y que "el respeto de la dignidad humana es uno de nuestros valores fundamentales".