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Los bastardos del fascismo

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Vincere

Director: Marco bellocchio
Género: Drama histórico
Reparto: Giovanna Mezzogiorno, Filippo Timi, Corrado Invernizzi
Duración: 128 minutos

Marco Bellocchio nunca ha dejado de interesarse por la realidad sociopolítica de su país. Desde sus inicios en 1965, se convirtió en uno de los principales directores de ese cine político que tan bien representaba la convulsa Italia del momento. Sin romper su vínculo con el presente, el director de ‘Noticia de una violación en primera página' (1972) ha firmado en la última década una serie de películas que, a través de un personaje femenino en crisis con su entorno, le han permitido revisar el pasado reciente de Italia, ya sean las luchas obreras de principios de siglo XX en ‘La balia' (1998), el funcionamiento de las Brigadas Rojas que secuestraron a Aldo Moro en ‘Buenos días, noche' (2003) o, en el caso que nos ocupa, la transformación de un joven y apasionado socialista de nombre Benito Mussolini en ‘el Duce'.

El verdadero protagonista de ‘Vincere' no es el fundador del fascismo sino su primera amante y esposa, Ida Dalser, oculta para la historia durante años. Bellochio convierte a la Dalser en uno de esos personajes femeninos que ambiciona cualquier actriz: una mujer de personalidad de hierro que ama tan incondicionalmente a Benito como después defenderá a su hijo del ostracismo al que los condena ‘el Duce'. A través de sus ojos, Bellocchio retrata la fascinación ciega de un país por su dictador y la capacidad del poder para eliminar cualquier verdad que lo incomode. Todo ello en una película que, al contrario de lo que puede dar a entender alguna frase de promoción del estilo 'la verdadera historia sobre...', evita cualquier tentación de funcionar cual miniserie televisiva.

Desde la primera vez que lo ve, la esteticista Ida Dalser queda fascinada por la personalidad arrolladora del joven Benito Mussolini. Entonces entusiasta seguidor del ideario socialista, Mussolini acepta la entrega sentimental y económica de Ida, que llega a vender su negocio para financiar el nuevo proyecto de su amante, el periódico Il Popolo d'Italia'. Cuando Mussolini empieza a acaparar poder, ya como fascista, reniega de su relación con Ida y del hijo que han tenido juntos.