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Basura tecnológica como arma creativa

La exposición Playlist recurre a viejas tecnologías para crear nuevos sonidos e invita al visitante a tocarlo todo

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Ruidoso, subversivo, industrial, ilegal, underground, chiptune, 8-bit, friki Existen tantos adjetivos y otras palabras casi incomprensibles para describir la exposición Playlist. Jugando: juegos, música, arte, que se inauguró ayer en el Laboral Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón. El objetivo es, sin embargo, sencillo: recurrir a videojuegos, a viejas tecnologías consideradas obsoletas en nuestra sociedad de consumo, para generar imágenes y sonidos. Para el italiano Domenico Quaranta, comisario de la muestra, se trata de '¡liberar las máquinas!'.

Por fin una exposición en la que se puede tocar todo. TPalpar, pisar, teclear, jugar con objetos de otra época. Mientras una máquina arcade del juego Pong desvela sus secretos de fabricación, una Game Boy se ha transformado en cadena de música, una videoconsola NES emite efectos audiovisuales aleatorios en una pantalla gigante y un ordenador canta Light my Fire de The Doors y Love me Tender de Elvis Presley. 'La reinvención tecnológica es un acto de resistencia creativa. Estas obras amplían la vida de objetos que no tenían otro destino que la basura', explica Benjamín Weil, comisario jefe de Laboral.

Los puristas podrían, sin embargo, enfardarse con el creador de la máquina que intenta imitar al King. Visitar Playlist es también ahogarse en un mar de ruidos y otros pitidos estridentes. Oídos delicados, abstenerse. Jeff Donaldson, uno de los artistas que participa en la muestra, no quiere entrar en 'el eterno debate sobre qué es ruido y qué es música', aunque recuerda que él 'genera sonidos, no canciones'. La obra de Donaldson utiliza un primer modelo de Nintendo convertido en 'instrumento preparado, en piano preparado, como decía John Cage'. La referencia al compositor estadounidense que dotó la música de un lenguaje caótico está presente en casi todas las obras. 'Lo que hizo es fundamental para entender este arte', replica Quaranta.

El artista VjVisualoop, quien pincha con una máquina arcade, sabe que 'la gente no suele entender la música 8-bit y lo ve más como arreglos artificiales', aunque para él lo más importante es haber conseguido 'un modo de representar una realidad que no existe'. 'Esas obras expresan una forma básica de inteligencia artificial porque se ha reconfigurado una antigua máquina para una función distinta', añade Donaldson. Ambos confiesan que coleccionan viejos videojuegos, antiguos relojes VjVisualoop luce uno de color naranja que canta la hora, entre otros objetos condenados.

'No somos coleccionistas frikies y nostálgicos, sino investigadores'

Analizar el concepto de obsolescencia es la prioridad de los artistas de Playlist. 'No somos coleccionistas frikies y nostálgicos', apunta Quaranta, 'sino investigadores que quieren dar otra oportunidad a medios que íbamos a tirar. La obsolescencia sólo es una parte de su vida'. Por eso uno de los mensajes de la exposición es Do It Yoursel: 'Hay que dar a los botones, usar el objeto para entenderlo', según Quaranta.

Para André Gonçalves, autor de la reconstrucción del juego Pong, su obra es una crítica a la sociedad de consumo: 'Todo lo que utilicé lo encontré en una basura. Hay una gran falta de información sobre las tecnologías, porque a las empresas sólo les interesa vender sus productos y por eso los cambian cada dos años. ¡Lo que tiramos no es basura!'. Nos avisó Karl Marx: la riqueza es 'una inmensa acumulación de mercancías'.