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BBVA prevé que la economía crezca un 0,9 por ciento en 2011 tras caer un 0,2 en 2010

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El servicio de estudios del BBVA prevé que la economía española siga caracterizada por la debilidad de la demanda interna y el impulso de la externa, lo que se traduce en un ritmo de avance "débil a corto plazo", con crecimientos del 0,9 % en 2011 y de cerca del 2 % en 2012, tras una caída del 0,2 % del PIB en 2010.

En su informe "Situación España", BBVA Research asegura que "las reformas en marcha van en la dirección correcta, pero es necesario continuar con medidas ambiciosas para aumentar el crecimiento".

A juicio del banco, el año 2010 "habría culminado con un descenso del PIB en torno al 0,2 %", que aunque supone "prácticamente un estancamiento de la actividad económica, está por encima de las previsiones existentes a comienzos" del año pasado, y ha logrado "ir esquivando la recesión".

La recuperación sostenida y generadora de empleo "podría comenzar a producirse durante la segunda mitad de 2011, siendo 2012 el año en que la economía volvería a crecer en el entorno del 2 %".

Dicho crecimiento de 2012 sería suficiente para crear empleo pero no para reducir significativamente la tasa de paro.

El economista jefe del servicio de estudios, Rafael Doménech, explicó que, pese a la contribución negativa de la demanda nacional, "las buenas noticias vienen del frente exterior", con una mejoría en las perspectivas de la economía europea y global.

El "esfuerzo de diversificación" de las empresas españolas favorece que el sector exterior esté siendo tan importante para la economía como en la crisis de principios de los años 90, aunque "de manera mucho más virtuosa", ya que ahora, con el euro, no se cuenta con la posibilidad de devaluar la moneda, recordó Doménech.

No obstante, el crecimiento en 2011 en España seguirá siendo débil por el ajuste de vivienda, que continuará este año aunque de forma más moderada.

Pero el BBVA confía en que entre finales de 2011 y principios de 2012, la construcción haga de nuevo una contribución positiva al crecimiento económico.

De no ser por el lastre del sector del ladrillo, el PIB del resto crecería un 2 %, "una velocidad de crucero bastante aceptable", recalcó el economista jefe.