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El BCE dice que la situación no es peor que tras Lehman

El economista jefe de la entidad seguirá realizando compras de bonos soberanos

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Los mercados están poniendo en duda la liquidez de las entidades financieras y temen que se corte el grifo del crédito, como sucedió tras la quiebra de Lehman Brothers, en septiembre de 2008 (lo que fue el origen de la crisis actual). Desde el Banco Central Europeo (BCE) se intentó lanzar ayer un mensaje tranquilizador. El economista jefe de la entidad, el alemán Jürgen Stark, en una entrevista al diario Handelsblatt, admite que existen tensiones en el mercado de dinero, pero subrayó que 'la situación no es comparable' con la de hace tres años.

Stark explica que 'los bancos ya no tienen confianza entre ellos' porque 'la pérdida de confianza en las cuentas públicas está afectando también a la posición de las entidades y, así, al funcionamiento del interbancario [donde la banca se presta el dinero entre ella]'.

El directivo del BCE, además, se mostró contrario a la puesta en marcha de eurobonos en tanto no exista una mayor integración entre las economías de la eurozona, pues sería un 'remiendo' que serviría para 'curar los síntomas, pero no las causas'.

En la entrevista, Stark subraya que la autoridad monetaria seguirá comprando deuda pública en los mercados secundarios en función de las presiones en los mercados. Las compras realizadas desde el pasado día 8 por el BCE han permitido rebajar apreciablemente la rentabilidad del bono italiano y del bono español, que ahora se encuentra en torno al 4,9%, cuando a comienzos de mes superaban el 6%. No obstante, en los últimos días, el diferencial de la deuda de estos países con Alemania (un indicador de la solvencia que otorga el mercado a estos títulos) ha repuntado por la caída del bund alemán, que se ha convertido en valor refugio en medio de la caída de las bolsas. Ayer, el diferencial del bono español a diez años cerró en los 286 puntos respecto a Alemania, y el italiano, en 282 puntos.

Hasta la fecha, el BCE ha invertido 96.000 millones de euros en la compra de deuda soberana, mientras que el Banco de Inglaterra ha destinado 230.000 millones y la Reserva Federal de EEUU, unos 1,05 billones.