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El BCE ignora a los países en apuros y sube los tipos

Trichet recuerda que la función de este organismo es manten a raya las alzas en los precios pese a la escasez de crédito

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Un cuarto de punto en abril y otro ayer. Esa subida de los tipos de interés es la que separa a un Banco Central Europeo (BCE) que gestiona la crisis de la zona del euro, de otro que ha pasado a centrarse en el combate de la inflación de Alemania, ya fuera de peligro. El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, confirmó ayer la segunda subida de tipos en tres meses, hasta el 1,5%.

La decisión, que por el momento aparca la posibilidad de un nuevo incremento a corto plazo, es el adiós definitivo a dos años en los que el precio del dinero se situó en el 1%. La subida afectará notablemente a los países más acuciados por la crisis, especialmente a aquellos que, como España, sufren el lastre de una abultada deuda privada y el escaso acceso al crédito para reactivar la economía.

El BCE volverá a encarecer el dinero, previsiblemente, a final de año

Como si se tratase de una decisión automática, el presidente del BCE explicó que el deber de la institución es mantener 'por debajo, pero cerca del 2%' la inflación de la zona del euro, en la actualidad del 2,7%. Sobre esa tarea, que aporta 'credibilidad' al banco y 'confianza' al mercado, 'el BCE no acepta lecciones', advirtió. 'Es probable que la tasa de inflación se mantenga al alza en los próximos meses', apuntó, sugiriendo más subidas antes de final de año. Las causas de la decisión son 'principalmente los precios de la energía y las materias primas', de cuyo combate 'se benefician las 17 economías' que comparten el euro.

Sin embargo, los expertos, como Daniel Pingarrón, estratega de IG Markets, aseguran que esta decisión 'no se puede entender' y es 'desacertada', teniendo en cuenta que se acaban de producir las negociaciones para un nuevo rescate de Grecia, que la inflación se ha mantenido en los últimos dos meses y que estamos en medio de una ralentización económica en la UE.

Trichet recibió decenas de preguntas relacionadas con el segundo rescate de Grecia y la inestabilidad en Portugal, que llevaron al patrón del BCE a un enroque. '¿Debo recordarles que somos responsables de la política monetaria y la estabilidad de precios para 330 millones de ciudadanos?', insistió, refiriéndose probablemente sólo a Alemania y Francia, dos países con un fuerte crecimiento en los que la subida moderará los precios. Pocas horas antes de la decisión del BCE, el Gobierno de la canciller Angela Merkel anunció una bajada de impuestos, contradictoria con la subida de tipos, que pretende controlar la inflación (más información en página 27).

Los expertos creen que la decisión es 'desacertada' y perjudica a España

En realidad, no fue el encarecimiento del precio del dinero lo que sorprendió a los analistas, que lo daban por hecho, sino la sensación de que en el BCE ha dejado de ser prioritaria la recuperación de los países que están abandonando la crisis con más dificultad, a pesar de que su inestabilidad pone en jaque en los mercados a la zona del euro en su conjunto. Mientras la Reserva Federal estadounidense mantiene sus tipos en el excepcionalmente bajo cuarto de punto, el Banco de Inglaterra decidió ayer mantener la tasa en el 0,5%, una apuesta clara por la reactivación de la economía.

Para los analistas de entidades financieras internacionales no hay duda de que los tipos de interés volverán a subir, al menos, un cuarto de punto. Así lo esperan los de UniCredit, Commerzbank o Barclays, que la sitúan a final de año, en el último trimestre. Esta última entidad asegura que el BCE ha decidido hacer 'una pausa' tras dos subidas continuadas. Mientras dura, la zona del euro deberá poner fin a los problemas de Grecia, que comenzaron con un primer rescate, en mayo del año pasado, y que tras los de Irlanda y Portugal deberían terminar con un segundo programa de financiación para Atenas.

Trichet eludió hacer comentarios concretos sobre la fórmula, en la que participará la banca privada reinvirtiendo el retorno de los bonos de deuda que venzan en los próximos tres años. El patrón del BCE se limitó a reprender a los gobiernos que lideran las negociaciones, por 'debilitar' la 'estabilidad' de la zona del euro apartándose de la 'doctrina global' dibujada por el FMI en los rescates de varios países asiáticos de la década pasada.

Para Fráncfort, es imprescindible 'que no se produzca un evento de crédito, un impago selectivo o un impago'. Tres términos para una misma amenaza: una percepción negativa por parte de los inversores del segundo rescate, que empujaría a Grecia hacia la quiebra contagiando sus problemas a otros países. Los principales bancos, especialmente los franceses y alemanes, siguen discutiendo en torno a una nueva iniciativa, diseñada en Berlín, que supondría cambiar los bonos actuales por otros nuevos con más plazo de devolución y un interés menor.