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El BCE no consigue calmar a los mercados

Mantiene su previsión de crecimiento para 2010, pero las bolsas y el euro vuelven a caer

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El Banco Central Europeo dio ayer una de cal y otra de arena respecto al futuro económico, en un contexto en el que los mercados financieros están especialmente sensibles a las noticias sobre la recuperación económica.

Los datos de la encuesta a expertos del BCE mantienen la previsión de crecimiento adelantada por el organismo en mayo. Es decir, que la economía de la zona del euro crecerá un 1,1% en 2010. Su optimismo también se extiende a la evolución de desempleo. Espera que 2010 termine con una tasa de paro del 10,1%, frente al 10,3% previsto.

Pero el sentimiento cambia cuando se trata de analizar el comportamiento de la economía en los próximos años. Para 2011, la previsión de crecimiento de la eurozona estaría, según la encuesta, en el 1,4%, una décima por debajo de lo previsto. Y en 2012, el crecimiento del PIB de la zona euro no superaría el 1,6%. Por si estas precauciones no fueran suficientemente contenidas, los expertos consultados por el BCE lanzan un aviso: estos pronósticos podrían cambiar en cualquier momento y advierten de la existencia de 'riesgos a la baja para todos los horizontes analizados, particularmente en el caso de 2012'. Entre ellos, el posible impacto negativo que tendría una subida de tipos de interés para los países más rezagados, según advirtió el miembro de Comité Ejecutivo del BCE José Manuel González-Páramo.

De esta forma, el BCE se suma al clima de pesimismo sobre la evolución económica que ya han manifestado otros reguladores financieros como la Reserva Federal estadounidense (Fed) y el Banco de Inglaterra, que el miércoles tumbó las bolsas.

Ayer, el efecto del BCE no fue tan destructivo para los mercados, pero sí suficiente como para mantener el miedo. Continuaron las ventas en bolsa al tiempo que se disparó la demanda de bonos alemanes y de dólares (los tradicionales refugios). En Europa, sólo la bolsa inglesa consiguió esquivar las pérdidas, y subió un 0,41%. El Ibex 35 se unió a la tendencia bajista y perdió un 0,31%, hasta los 10.342 puntos. El descenso podría haber sido mucho mayor, pero fue amortiguado por la subida de Telefónica, apoyadaen una buena recomendación de analistas.

Para lo que no hubo freno fue para el deterioro del riesgo país de los países periféricos de la zona del euro. Todo lo contrario. Grecia publicó datos macroeconómicos que apuntan que la recesión de su economía en lugar de mejorar se acentúa y el bono alemán a diez años marcó mínimo histórico y provocó una nueva subida en el diferencial con el resto de sus vecinos. El euro también acusó este rebrote de los problemas en Europa y volvió a ceder terreno, hasta los 1,2835 dólares.