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El BCE pide más medidas a España para evitar el contagio

González-Páramo dice que serían bien valoradas las reformas en sanidad, pensiones y autonomías. Irlanda afirma que las negociaciones para el rescate "van bien". Obama apoya los planes de ajuste europeos

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El rescate de Irlanda se da por hecho para los próximos días y eso tranquiliza a los mercados, pero el sosiego no es total porque no acaban de apagarse las voces que alertan de un posible contagio a Portugal y a España. Desde la Unión Europea, aunque el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero lo ha negado, se ha abogado en voz baja en los últimos días por aprobar nuevos ajustes que reduzcan los riesgos de acabar de forma similar a Irlanda. Ayer lo hizo de forma contundente y con luz y taquígrafos el Banco Central Europeo (BCE). José Manuel González-Páramo, miembro del consejo de gobierno de la institución, abogó por la adopción de más medidas para evitar el contagio. 'Cualquier refuerzo de la política económica que aumente la credibilidad de un país, en este caso España, y fortalezca las expectativas de un crecimiento más dinámico en el futuro, de sostenibilidad de la deuda y de dinamismo en el mercado laboral, contribuirá a afianzar la situación de un país miembro del euro y le protegerá frente a cualquier riesgo de contagio', dijo en su intervención en un foro organizado por Intereconomía. Las reformas que mejor valoraría el mercado estarían en el ámbito de la sanidad y las pensiones, a juicio de González-Páramo, quien también reclamó una mejora en 'las relaciones del gobierno central y los autonómicos'.

Además de reclamar más empeño en los ajustes, González-Páramo dio dos toques de atención al Ejecutivo, aunque de forma muy sutil. Aseguró que las reformas han de hacerse cuando se anuncian y sin negociación interna (frente a lo que está ocurriendo con las pensiones, que llevan meses intentando un consenso). Además, dejó entrever que España tiene que mejorar mucho su imagen. 'Cuando un país debe demostrar constantemente que es sólido, probablemente la posición de partida era mala o si era buena ha perdido credibilidad', dijo.

El miembro del BCE reclama rapidez en las reformas y sin negociaciones

En todo caso, el representante del BCE no quiso entrar a valorar los efectos que tendrá en España y Portugal el previsible rescate de Irlanda. Se limitó a recordar que existe un fondo de estabilización por si alguien lo necesita.

Mucho más tajante fue Nouriel Roubini, el economista que predijo la crisis financiera, que aseguró ayer que España (a la que definió como un elefante en la sala) es la 'verdadera pesadilla' de esta crisis de deuda, ya que 'es demasiado grande para dejarla caer, pero también para ser rescatada'. Además, una encuesta realizada por Reuters entre expertos muestra que casi el 75% de los consultados cree que los problemas continuarán tras el rescate a Irlanda y afectará a otros países.

Frente a ello, la vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, defendió ayer que los mercados confían en la economía española (lo que demuestra que se esté financiando prácticamente al mismo precio que Italia y mucho más barato que Irlanda o Grecia). 'Otra cosa es que nos pidan que seamos constantes en las reformas que hemos anunciado', apuntó, tras aseverar que el rescate a Irlanda no costará dinero a los españoles porque la ayuda se entrega en avales.

Salgado asevera que la ayuda a Irlanda no costará nada a los españoles

El primer ministro irlandés, Brian Cowen, aseveró ayer que las conversaciones con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional van por buen camino y reconoció que el país no podrá salir adelante por sí mismo. 'Creo que es importante reconocer cuál es la situación', aseveró Cowen, quien sin embargo mantuvo sus condiciones para aceptar el rescate y volvió a tildar de 'innegociable' la posibilidad de subir el impuesto de sociedades, actualmente situado en el 12,5%, muy por debajo del resto de países.

Por otra parte, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, mostró ayer, tras reunirse con el primer ministro portugués, José Sócrates, su apoyo a los 'esfuerzos' financieros realizados por los miembros de la zona del euro y, especialmente, Portugal. Obama, que asiste en Lisboa a la cumbre de la OTAN, ha defendido en las últimas semanas ferozmente la política de impulso económico de EEUU, frente a la de ajustes de la UE.