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El BCE seguirá dando dinero ilimitado y barato hasta otoño

El euro remonta por la confianza en que se supere la crisis de liquidez bancaria

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El euro subió ayer hasta su mejor cota en dos semanas, el coste de la deuda pública bajó y las bolsas recibieron una buena inyección de capital. Ayer volvió a ser un buen día para los mercados del Viejo Continente. El Banco Central Europeo (BCE) se llevó buena parte del mérito no por lo que cambió sino por lo que dejó como estaba, al mantener el precio del dinero y los préstamos a los bancos comerciales en las mismas condiciones que se idearon para sacar a la banca y a la economía europeas de la crisis.

La institución que preside Jean-Claude Trichet mantuvo los tipos de interés oficiales en el 1%, lo que se daba por hecho. La sorpresa fue que, frente a las peticiones de que empiece a prestar dinero a los bancos comerciales a más largo plazo al menos a pagar en seis meses, el BCE decidió ayer seguir haciendo lo mismo: subastas de liquidez a tres meses. Eso sí, esa liquidez seguirá siendo ilimitada.

Y funcionó. Los mercados creen en la medida o al menos creyeron ayer. En las últimas semanas, la banca europea ha estado al borde de repetir la crisis de liquidez bancaria que precipitó la economía al abismo, la misma parálisis de crédito de unos bancos a otros sufrida cuando vieron que era posible que quebrase una entidad del tamaño de Lehman Brothers, como ocurrió en septiembre de 2008. Ningún banco se fiaba de otro banco para prestarle dinero, mucho menos se iban a fiar de otros agentes como para abrir el grifo del crédito.

Hay varias pruebas de que este sentimiento empezaba a fraguarse en los últimos días

La crisis de la deuda griega volvió a sembrar la desconfianza esta vez con el foco en el riesgo país, en las posibilidades de que los estados no puedan atender los pagos de su deuda, cuando parecía que las economías levantaban cabeza. Igual que ocurrió cuando quebró Lehman, en las últimas semanas no se emitían títulos bancarios, las entidades no se prestaban dinero las unas a las otras y sólo la barra libre de financiación del BCE impedía el colapso.

Esa medida se mantiene al menos hasta el otoño, lo que da tranquilidad a las entidades para lo que queda de año. 'Me deja un sabor agridulce, hubiera esperado más contundencia', señaló ayer el economista jefe de Intermoney, José Carlos Díez, que reconoció en cualquier caso que 'los mercados se lo han tomado muy bien'.

Hay varias pruebas de que este sentimiento empezaba a fraguarse en los últimos días. El euro ya había remontado algo. El alto nivel de demanda en la emisión de bonos de deuda pública española a tres años que tuvo lugar ayer fue una prueba de vuelta del dinero a las deudas soberanas, una confianza que se apoya en el instrumento de compra de deuda pública activado por el BCE y que, según los datos que facilitó ayer Trichet, ya ha supuesto compras por 38.500 millones de euros.

Además, aseguró José Carlos Díez, aunque aún no ha tenido lugar una emisión a largo plazo de títulos de una entidad financiera española de gran tamaño, lo que será la prueba definitiva, en los últimos días han empezado a emitirse pagarés a corto plazo que han sido aceptados por el mercado. El dinero vuelve a mirar hacia la banca.