Publicado: 04.12.2014 10:35 |Actualizado: 04.12.2014 10:35

El BCE sopesa una nueva compra masiva de deuda ante el sombrío panorama económico

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La última reunión del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha generado mucha expectación entre los inversores: todo el mundo espera saber qué medidas va a adoptar la institución para afrontar la incertidumbre que se cierne sobre la eurozona bajo la forma de una nueva recesión. Todos los analistas esperan que el BCE anuncie una compra masiva de deuda soberana a partir del próximo enero como medida para estimular la renqueante economía europea.

Los mercados contienen el aliento ante la reunión. ¿Volverá Mario Draghi, presidente del BCE, a decir aquello de "haré todo lo que sea necesario?. Previsiblemente Draghi mantendrá sin cambios los tipos de interés en el mínimo histórico del 0,05% pero abordará la aplicación de más estímulos monetarios en la eurozona. La mayor parte de los analistas prevé que el BCE comenzará a comprar deuda soberana a gran escala en 2015, pese a que algunos economistas se muestran escépticos respecto a la capacidad de estimular la coyuntura y la inflación, que se situó en el 0,3% en noviembre por la caída de los precios de la energía.

La medida no contenta a todos: la oposición del Bundesbank, el banco central de Alemania, a la posibilidad de que el BCE compre deuda soberana, es total. Y es que Alemania, la mayor economía de la zona euro y la más influyente, teme que esto alimente una endeudamiento temerario. Pero lo cierto es que con la recuperación está estancada en buena parte de los 18 países del euro, el presidente del BCE no tiene muchas más alternativas. De hecho, el BCE va a revisar a la baja sus previsiones sobre crecimiento e inflación.

Para tranquilidad de los alemanes, aunque el BCE podría ampliar el programa de recompra de deuda titulizada a la compra de bonos corporativos, es poco probable que Draghi anuncie medidas radicales inmediatas para apuntalar la economía como la de imprimir dinero para comprar deuda pública.

Los economistas, de los que apenas la mitad esperan que el banco comience a comprar bonos soberanos —medida que debería estimular la economía al intercambiar los bancos bonos por dinero en metálico del BCE—, apunta a esta posibilidad en los primeros tres meses del año que viene.

El vicrepresidente del BCE Vitor Constancio dijo la semana pasada que el banco podría evaluar mejor la necesidad de comprar deuda pública en el primer trimestre de 2015.

Una expansión cuantitativa (quantitative easing o QE en inglés), que seguiría los pasos de la Reserva Federal estadounidense, será más difícil de aplicar en la eurozona por las divisiones entre países no partidarios de engrosar la deuda, como Alemania o países del sur como Grecia.

"La zona euro necesita crecimiento y empleo para garantizar su supervivencia", dijo Lena Komileva de la consultora G+ Economics, advirtiendo de los obstáculos a la QE.

"La fuerte oposición de Alemania ... abre interrogantes sobre la capacidad para actuar lo suficientemente rápido", dijo.

"La fuerte oposición de Alemania abre interrogantes sobre la capacidad para actuar lo suficientemente rápido", dice un analista

La inflación de la zona euro, una medida clave de la salud de la economía y considerada por los inversores como el desencadenante del BCE para que compre bonos públicos, se ralentizó a sólo el 0,3 por ciento el mes pasado.

Si los precios empiezan a caer como ya está ocurriendo en muchos países, los consumidores podrían retrasar sus compras al anticipar más bajadas, creando un círculo vicioso que lastre la la economía.

El conflicto en Ucrania, que ha congelado la mayor parte del comercio entre la UE y Rusia, la desaceleración en China y la guerra en Siria son otros factores que se suman al pesimismo.

Un sondeo publicado el miércoles sugirió que la economía de la eurozona podría volver a contraerse a principios del año que viene.

El BCE ya ha recortado los tipos de interés a mínimos históricos, concedido préstamos baratos a los bancos y comenzado a comprar deuda titulizada para intentar abrir el grifo del crédito.