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La ‘beautiful people’ conquista Internet

Los entornos cibernéticos exclusivos se abren paso de la mano de las webs 2.0

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Existen comunidades de Internet en las que, desde primera hora de la mañana, en la sección de mercado, los internautas venden sus pertenencias, como un Bugatti Veyron Pur Sang, valorado en 3.600.000 dólares, un bolso Hermes Birkin de 5.000 dólares o una casa de estilo georgiano de 12 millones de dólares con vistas a Hyde Park.

Existen espacios de Internet que detallan en qué prohibitivas joyerías de la Place Vendome de París se ha pagado hoy con American Express. Y existen webs que son el único camino para obtener una invitación para una fiesta privada en el exclusivo Marquee neoyorquino -entrada gratuita, barra libre y ambiente exclusivo-.

Los decimonónicos clubes sociales que creó la Inglaterra victoriana se están transformando en entornos virtuales en los que el público más selecto desarrolla sus actividades sociales, su ocio y hasta sus negocios. Desde el despegue de las webs 2.0 -las que fomentan la interacción entre usuarios y están en permanente actualización-, saciar en Internet la tercera necesidad que describió Maslow en su pirámide -la de pertenencia a un grupo- ha saltado a la Red. 'Existe un fuerte sentimiento de unión entre los usuarios', explica Enric López, director del master en e-Turismo que imparte la Escuela Universitaria de Hostelería y Turismo de la Universidad de Barcelona.

Este experto descarta que las clases más pudientes monopolicen este tipo de entornos, a pesar de que una de las webs más populares a día de hoy, Facebook, fue considerada desde su inicio como un nido de niños bien porque se creó en torno a los estudiantes de Harvard.

Un filón para los anunciantes

Pero si algo favorece a estas webs etiqueta negra son sus anunciantes. 'Si tienen tráfico, su perfil de usuario, muy segmentado y con un poder adquisitivo importante, las convierte en webs muy buscadas por los anunciantes', explica López.

Seguir la pista de estos ciberpijos es sencillo si se logra entrar en sus webs, blindadas contra aquellos que no tengan un padrino en la comunidad. 'Los usuarios quieren evitar que entre gente que no comparte sus intereses de su comunidad', dice.

La número uno de las comunidades distinguidas es A Small World, a la que sólo se puede acceder por invitación y que veta definitivamente a aquellos aspirantes que hayan visto rechazadas tres veces sus peticiones de ingreso en el club.

En este pequeño mundo todo rezuma glamour. Marcas como Cartier, Lacoste o Mercedes se pelean por sus preciados banners, que visionan 300.000 pudientes usuarios en todo el mundo, que, según el Times londinense, conforman 'una mezcla de súperfamosos, apellidos ilustres y modelos'. En A Small World no es difícil localizar a futbolistas brasileños que coleccionan varios Balones de Oro y aún en activo, grandes nombres de la moda o actores célebres.

'La hospitalidad que hay en A Small World es tremenda', explica una usuaria. 'No es raro que la gente se invite a sus fiestas o incluso a dormir en casa sin ni siquiera conocerse'. Las actividades sociales de los usuarios de esta web de un fin de semana cualquiera serían dignas del papel couché (desfile en Berlín, fiesta particular en Milán, reunión en Mónaco del Billionaire Club, etc).

Otra web exclusiva es Members Know, que permite saber dónde gastan los portadores de tarjetas American Express, con comentarios de los hoteles y restaurantes más lujosos de Estados Unidos y de siete ciudades no americanas entre las que se cuentan, mon dieu, Madrid y Barcelona.

Jaume Pons, bloguero y también experto en e-turismo, explica que el mayor peligro que tienen estas redes es su crecimiento descontrolado. 'El futuro está en la hipersegmentalización', dice, 'porque cuando hay demasiada gente estos entornos pierden su sentido'. Eso explica el éxito de aguijon.net, fundada en 2005 y dedicada a un público joven de la zona alta de Barcelona. Tiene 5.000 miembros, crónicas de fiestas, concursos de bellezas de lozan@s hereder@s y un público dispuesto a dejar perlas como ésta, en alusión a las bodas. '¿A nadie se le ocurre algo más divertido que hacer con 60.000 euros que montar un tostón carca (...)? A mí, a bote pronto, montar un sarao en un chiringo en Formentera, un fiestón en un yate hasta el alba o montar un asadito en el campo con un grupo flamenco. Como dice un gran amigo one life, live it laaaaaaarge!'.