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Bélgica amanece sin primer ministro y concentrada en no perder la estabilidad

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El nombramiento anoche del primer ministro belga, el democristiano flamenco Herman Van Rompuy, para ocupar el cargo de presidente estable de la Unión Europea deja descabezado al Ejecutivo de Bélgica, que se concentra desde hoy mismo en encontrar un sustituto.

Van Rompuy, que ejercerá su nueva función a partir del próximo 1 de enero, se reunirá esta misma mañana con el rey Alberto II para presentarle su dimisión, tras lo que el soberano iniciará una ronda de contactos con los líderes de la coalición gubernamental.

La elección de Van Rompuy por la UE ha despertado sentimientos encontrados de orgullo y tristeza entre los políticos belgas, que ven salir del Gobierno a un hombre que logró traer la calma y la normalidad a un país en permanente crisis política.

Los representantes políticos coinciden, según reproduce la prensa belga, en que lo más importante en estos momentos es "mantener la estabilidad", como subrayó en unas declaraciones a la radio pública RTBF el ministro de Finanzas, el liberal francófono Didier Reynders.

"Habrá que hacer de Van Rompuy sin Van Rompuy", comentó para la misma emisora la viceprimera ministra socialista Laurette Onkelinx, quien recordó que en breve habrá que decidir sobre cuestiones tan polémicas como la escisión del distrito electoral bilingüe de Bruselas-Halle-Vilvoorde (BHV).

Los líderes belgas están de acuerdo también en que la ausencia de Van Rompuy no dará pie a un replanteamiento del difícil equilibrio de la actual coalición gubernamental, formada por dos partidos flamencos -democristiano (CD&V) y liberal (Open VLD)- y tres francófonos -socialista (PS), liberal (MR) y humanista (CDH)-.

El objetivo es no reabrir el pacto de coalición y no modificar el reparto de carteras y competencias entre los socios, sino simplemente encontrar a un sustituto del primer ministro en las filas de los democristianos flamencos, partido mayoritario.

"La caja de Pandora del acuerdo gubernamental no será reabierta", afirmó la ministra de Empleo, Joëlle Milquet.

"Todo el mundo desea seguir trabajando muy rápidamente con el mismo espíritu", añadió.

Pero el nombre que más suena en las filas flamencas para suceder a Van Rompuy es precisamente el de su predecesor, Yves Leterme, que nunca gozó del aprecio de los francófonos.

Leterme se vio obligado a dimitir el pasado diciembre tras ser acusado de intentar influir en la decisión sobre la venta y despiece del grupo bancario Fortis.

Según Milquet, casi un año después del escándalo Fortis, ha quedado más claro que el escándalo tuvo su origen en el mal funcionamiento del propio sistema judicial belga, por lo que no habría tanto que reprocharle a Leterme.

Pero para la líder del grupo de los Verdes francófonos (Ecolo, en la oposición), Isabelle Durant, el propio Leterme debería preguntarse si realmente él es el candidato ideal.

En cuanto a la posibilidad de que el cargo recaiga sobre Reynders, él mismo ha reconocido que no es candidato a este tipo de función aunque está dispuesto a asumir responsabilidades.