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Bélgica asume la presidencia de la UE centrada en las finanzas

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Bélgica asume el jueves la presidencia semestral rotatoria de la Unión Europea, y sus prioridades serán la regulación financiera y la coordinación económica.

Después de que los seis meses de España al frente del bloque se centraran en gran parte en gestionar las consecuencias de la crisis de deuda de Grecia y el efecto dominó en el resto del bloque y en el euro, Bélgica parecía preparada para un semestre menos frenético.

Pero eso dependerá en parte de si los mercados financieros dan un respiro a España, Portugal y otros países con altos déficits y rígidos mercados laborales, y si medidas como las pruebas de estrés de los bancos de la UE proporcionan sosiego o aún más angustia.

También dependerá de cómo de eficiente puede Bélgica coordinar el trabajo de 27 países mientras opera con un gobierno provisional tras unas elecciones no concluyentes este mes. Pueden tardarse meses antes de que un nuevo gobierno asuma el poder.

No es la primera vez que Bélgica atraviesa un período de incertidumbre de este tipo y no se prevé que afecte a su presidencia europea. Sin embargo, podría complicar la planificación de encuentros económicos y financieros, ya que el ministro de Finanzas suplente de Bélgica podría no estar en el próximo gobierno.

El primer ministro interino, Yves Leterme, está en Congo celebrando el 50º aniversario de su independencia el día en que su país asume la presidencia. Rechazó sin embargo cualquier preocupación sobre el compromiso de Bélgica, subrayando que como miembro fundador de la UE, había asumido la presidencia ya en doce ocasiones.

OBJETIVOS DE LA PRESIDENCIA

Entre los objetivos de Bélgica está aprobar nuevas normas sobre 'hedge funds', la creación de nuevos organismos de supervisión de la industria financiera, y un acuerdo sobre una mejor cooperación económica en la UE.

Las conversaciones sobre 'hedge fund', que comenzaron hace meses, se rompieron la semana pasada, lo que significa que es improbable que se alcance cualquier acuerdo antes de octubre, aunque podría llegarse a otro esta misma semana sobre tres organismos supervisores: de bancos, de la industria de seguros y de los mercados financieros.

Con la aprobación el año pasado del Tratado de Lisboa, que pretendía agilizar la toma de decisiones en la UE y configurar una política exterior y de seguridad común, la UE tiene ahora dos altos cargos para dirigir estos temas: el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y la jefa de asuntos exteriores de la UE, Catherine Ashton.

Dado que Van Rompuy es un ex primer ministro belga, se prevé que trabaje estrechamente con el gobierno provisional de Bélgica para garantizar que se cumplen los objetivos de la presidencia, particularmente en lo que se refiere a "gobernanza económica", un término que se refiere al trabajo de los gobiernos europeos de forma más estrecha para coordinar políticas.

Van Rompuy, que lidera un grupo de trabajo de ministros de Finanzas de la UE que están estudiando cómo reformar parte de la arquitectura de política económica de la UE, prevé presentar sus conclusiones en octubre, cuando Bélgica también espera desvelar sus propios planes sobre cómo los países de la UE pueden trabajar mejor en políticas económicas.

En asuntos exteriores, la presidencia de Bélgica dejará gran parte de la agenda en manos de Ashton, con la prioridad de finalizar la estructura del Servicio de Acción Exterior, un nuevo cuerpo diplomático que se crea para servir en el extranjero a los estados miembros de la UE.