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Ben Alí tiene garantizada mañana su reelección y su partido una gran mayoría

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Cerca de cinco millones de tunecinos con derecho a voto están convocados mañana a las urnas para unas elecciones presidenciales y legislativas sin grandes sorpresas en las que el presidente tunecino, Zine el Abidine Ben Alí, accederá a un quinto y en principio último mandato al frente del país.

Ben Alí, que ha ganado todas las consultas celebradas a lo largo de sus 22 años en el poder con más del 90 por ciento de los votos, y su partido gubernamental de la Reagrupación Constitucional Democrática (RCD), obtendrán de nuevo con toda probabilidad una abrumadora mayoría.

La campaña, que concluyó el viernes, mostró la desigualdad entre un candidato y un partido, que controlan todos los resortes de la administración, y una oposición dividida y que se ha encontrado serias dificultades para poder comunicar sus mensajes a la población.

El único candidato realmente opositor de los otros tres que concurren junto a Ben Ali por la presidencia, el secretario general del Movimiento de la Renovación (Etajdid), Ahmed Brahim, celebró anoche su primer y único mitin que pudo realizar en Túnez en el que denunció las trabas para poder disponer de un espacio público en la capital.

En un pequeño pero repleto centro cultural, Brahim criticó además el embargo del manifiesto electoral de su partido hasta hace cinco días, los cambios de horarios de sus espacios gratuitos en la radio y la televisión pública o la invalidación de varias candidaturas de su partido a las legislativas.

"Pese a ello hemos conseguido presentar alternativas realistas para un verdadero cambio democrático frente al escamoteo del debate político que persigue el poder", afirmó el líder de Etajdid, un profesor universitario de izquierdas de 63 años.

Aunque su candidatura cuenta con el apoyo de otros partidos de oposición -como el Foro Democrático por el Trabajo y las Libertades (FDTL), de Mustafa Ben Yafar, integrado en la Internacional Socialista- la otra principal fuerza crítica con el régimen, el Partido Democrático Progresista (PDP) ha llamado a boicotear las elecciones.

La secretaria general del PDP y primera mujer al frente de una fuerza política en el país, Maya Zeribi, decidió retirarse de la competición después de que el 80 por ciento de sus candidaturas a las legislativas no fuesen validadas.

Frente a las dificultades de la oposición para concurrir y propagar su mensaje, la poderosa maquinaria electoral del RCD, con casi tres millones de militantes para una población de diez millones, ha difundido por todo el país los logros de los años de Gobierno de Ben Alí y llevado su imagen a todos los rincones.

El secretario general del RCD, Mohamed Ghariani, se encargó de clausurar la campaña en la capital y destacó de nuevo los éxitos de los últimos años en el progreso y la apertura económica de Túnez, la mejora de los derechos de la mujer o el combate contra el integrismo islamista.

Una de las novedades de estas elecciones ha sido la intervención de la mujer del presidente, Laila Ben Alí, que se prodigó en los mítines y los medios de comunicación para resaltar el despegue económico y social de los años de gobierno de su marido e instar a cerrar la vía a las "políticas extremistas".

Frente a las críticas de la oposición sobre la falta de libertades políticas y de respeto a los derechos humanos, el entorno del presidente ha esgrimido la modernización y la estabilidad del país, que propicia el flujo de capitales, las buenas relaciones con occidente y la llegada del turismo masivo, convertida en su principal fuente de ingresos.

Ben Alí ha prometido crear 425.000 puestos de trabajo en los próximos cinco años y elevar la renta per cápita de los tunecinos de los 5.000 dinares actuales a 7.000 (cerca de 3.500 euros), al tiempo que reforzar la presencia de la mujer en los centros de decisión hasta alcanzar el 35 por ciento.

Una de las incógnitas de las dobles elecciones de mañana será la tasa de participación entre una sociedad tunecina que no parece haberse interesado en exceso por la campaña electoral.

También cómo quedarán distribuidos los escaños concedidos a la oposición y el porcentaje que finalmente obtendrá Ben Ali, que en las últimas presidenciales de 2004 logró el 94,48 por ciento de los votos, según los datos oficiales.

El presidente recibió en la clausura de la campaña a Abdewaheb Behi, responsable del Observatorio Nacional electoral que ha creado él mismo, para mostrar su interés en la "neutralidad de la administración" y su compromiso con un escrutinio "transparente y regular".