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Benidorm, la verticalidad fea pero barata

El modelo ideado por Pedro Zaragoza en los 50, distorsionado por el cúmulo de rascacielos

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Una treintena de personas celebra al atardecer la procesión de Santa Faz por las calles del casco antiguo de Benidorm. La mayoría son mujeres mayores que se agarran del brazo, llevan un palo de caña y cantan '¡Ave María Purísima!'. El desfile transcurre ante la atenta mirada delos hombres ingleses de tez colorada que llenan a esa hora los bares gays. Al finalizar el acto religioso, las mujeres toman en la calle vino dulce y rosquillas.

Son de las pocas personas originarias de Benidorm (tan sólo el 6% de la población). Muchas de ellas acudieron la semana pasada al entierro de Pedro Zaragoza, don Pedro, alcalde falangista de la ciudad durante los años cincuenta y sesenta y que en 1956, impulsó un plan general que transformó un pueblo de pescadores en la que pasó su luna de miel la escritora Sylvia Plath en la actual fábrica turística.

Zaragoza sacó las aguas fecales de la playa y compró pozos a un municipio cercano para poder llevar a Benidorm el agua corriente. Incluso tuvo tiempo para inventar el Festival de la Canción de Benidorm.

Que viva el biquini

'Don Pedro dejó la ciudad muy bien', cuenta una mujer tras la procesión. 'Y fue el que permitió que las mujeres estuviesen en bikini en la playa', apostilla otra. Por esto, el arzobispado de Valencia quiso excomulgarle cuatro veces, pero Zaragoza se fue con su Vespa hasta Madrid para hablar con Franco y le convenció.

Cuando Pedro Zaragoza era alcalde, en Benidorm vivían 6.000 vecinos y el Ayuntamiento tenía un presupuesto de 70.000 pesetas. Ahora residen 71.000 personas (el 30% inmigrantes) y el Gobierno municipal (PP) tiene seis millones de euros de remanente negativo en tesorería.

En medio, la ciudad ha tenido de regidor a Eduardo Zaplana que, en 1991, consiguió el bastón de mando gracias al apoyo de una tránsfuga del PSOE. Ya como presidente de la Generalitat Valenciana, Zaplana permitió que la ciudad modificara puntualmente su plan general, lo que permitió a una quincena de hoteles exceder la edificabilidad prevista hasta en un 40%.

La ciudad acumula en los últimos cuatro años 1.500 infracciones urbanísticas sin resolver y el retranqueo para aprovechar los espacios es un clásico: el 70% de los locales comerciales lo tienen.

El edificio más alto

En Benidorm hay 140 rascacielos de más de 20 pisos. 'El hotel Bali es el que más levanta', comenta un taxista tratando de explicar que el Bali, con sus 52 plantas y sus 186 metros de altura preside el resto de edificaciones. Hasta la construcción de la Torre Espacio de Madrid era el edificio más alto de España.

Pero ni siquiera está al lado de la playa; los turistas se conforman con sus inmensas piscinas y con subir y bajar en el ascensor panorámico. Una suite cuesta casi 1.000 euros la noche.Esta impresionante mole es el mayor ejemplo del modelo de urbanismo de la localidad: la construcción en vertical.

Una forma de ver el desarrollo de las ciudades contrapuesto a la hilera de chalets y que cuenta con detractores y con defensores. La mayoría de los expertos coinciden en que los rascacielos producen menos impacto en el medio ambiente que los adosados, pero es un modelo que no se puede sobreexplotar.

Para Alfonso de Esteban, catedrático de Estructura Social de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Premio Europeo de Urbanismo la construcción vertical 'ocupa menos suelo que los adosados tipo gallinero que se hacen ahora por todo el país'. 'Se ahorra agua porque las torres tienen una única zona de riego y cada chalet suele tener su propio jardín', agrega.

Jorge Olcina, catedrático de Geografía de la Universidad de Alicante, se postula como 'defensor de Benidorm'. 'Es más eficaz, hay menos pérdidas de agua en la red. Se gestiona mejor una ciudad así que otra con un modelo disperso', asevera. Pero señala que tiene puntos negativos como 'el impacto visual'.

Rafael Mata, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid y presidente de la Asociación de Geógrafos Españoles también aboga por la verticalidad. Cree que el único inconveniente del turismo en torre es para el propio turista: 'Es obvio, todos preferiríamos un chalet al lado de una ladera'.

Faltan infraestructuras

Desde la oposición en el Ayuntamiento, la portavoz adjunta del PSOE, Maite Iraola, explica que el crecimiento de la población no ha ido acompañado por infraestructuras. 'Hay un único hospital para toda la comarca de la Marina Baixa y necesitamos otro', denuncia.

Para el PSOE también faltan equipamientos culturales al margen de los shows de los hoteles y parques. 'El único pulmón verde es el de L´Aigüera', critica Iraola. Además de la falta de zonas verdes, Ecologistas en Acción critica el 'alarmante deterioro y la degradación'de la costa de Benidorm y que se están levantando construcciones a sólo 60 centímetros de la línea de costa.

Los vecinos, mientras, viven el día a día pero con un ojo en el futuro. 'Lo que importaes ganar pasta con las licencias. Aquí casi nadie protesta porque con muchos la administración ha hecho la vista gorda', concluye un camarero, antes de preparar las mesas para la cena.

Manuel Pérez Fenoll, alcalde de Benidorm por el Partido Popular, defiende el modelo de los rascacielos que llenan esta ciudad del Levante por una cuestión de “sostenibilidad”. “Se ocupa menos espacio y se ahorra en infraestructuras”, asegura. No ve nada malo ni ningún problema en gobernar una localidad con un centenar de bloques que tienen más de 20 alturas.

¿Por qué defiende la construcción verticalfrente a la horizontal?Los rascacielos ocupan mucho menos espacio que los chalets adosados, es más sostenible y se ahorra a la hora de canalizar los servicios. Por ejemplo, cuando hay que repartir el gas, con menos tubería llegamos a más vecinos. También se pierde menos agua en el reparto que si las canalizaciones tuviesen que llegar a muchas más construcciones seguidas una detrás de otra.

Si tan bueno es el modelo Benidorm, ¿por qué hay mucha gente que lo critica continuamente?
Los que critican la ciudad es porque no la conocen, y no se puede criticar algo que no se conoce. Suelen ser personas que sólo han visto Benidorm en fotografías, donde se ve el conglomerado de edificios. Pero al entrar dentro de la localidad la sensación cambia; es un lugar perfectamente habitable. El modelo es el acertado y no seré yo quien lo cambie.

Llama la atención al pasear por la ciudad que apenas hay parques ni zonas verdes de recreo. Puede ser que falten grandes zonas verdes dentro de Benidorm, tenemos en el Gobierno municipal un proyecto para hacer un gran parque yla ordenanza establece que entre cada rascacielo tiene que haber un espacio destinado a zonas verdes.

El Plan General de Urbanismo es del año 1956 y la última revisión se hizo en 1990. ¿El Gobierno municipal tiene pensado actualizarlo? Estamos dispuestos a estudiarlo y a que se abra el debate.