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Berlín insta a no sacar conclusiones precipitadas tras tragedia "Loveparade"

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El gobierno alemán instó hoy a no sacar conclusiones precipitadas tras la tragedia de la "Loveparade" hasta tener las informaciones y el análisis completo de lo ocurrido, mientras arrecian las críticas por los supuestos fallos de seguridad en los preparativos de la multitudinaria fiesta "tecno".

Hay que tomar medidas para el futuro "y esclarecer hasta sus últimas consecuencias lo ocurrido", enfatizó el portavoz del gobierno, Ulrich Wilhelm, para instar luego a todas las partes implicadas -policía, fiscalía, organizadores y autoridades de Duisburgo (la ciudad en la que ocurrió la tragedia)- a contribuir en esa labor investigadora.

El portavoz insistió, sin embargo, en la necesidad de actuar con cautela a la hora de sacar conclusiones y atribuir responsabilidades prematuras, hasta tener al completo toda la información precisa.

Wilhelm recordó el compromiso de la canciller Angela Merkel con el esclarecimiento de la tragedia, que se saldó con 19 víctimas mortales y 342 heridos, y anunció asimismo que la cuestión será analizada próximamente en una conferencia de ministros de Interior, entre los titulares del gobierno federal y de los "Länder".

A las críticas entre los medios alemanes contra la organización y las autoridades, que dieron el visto bueno a una fiesta para la que se preveían al menos medio millón de asistentes, en un recinto con una capacidad máxima de 250.000 personas, se unió un informe de "Spiegel online" sobre protocolos de seguridad que no se observaron.

De acuerdo con ese medio, los organizadores de la "Loveparade" no observaron la anchura mínima prevista para acceso y salidas de emergencia y, en el informe preliminar, había quedado claro que en ese recinto sólo podían autorizarse concentraciones de hasta 250.000 personas.

Algunos voces críticas subrayaron que una ciudad con escaso medio millón de habitantes y sin recintos para acoger fiestas multitudinarias como lo ha sido siempre "Loveparade", debería haber declinado acoger este evento, como lo hizo el año pasado la vecina Bochum, de parecidas características, precisamente por no sentirse en condiciones de ofrecer la seguridad necesaria.

Pese a eso, Duisburgo autorizó la fiesta en ese lugar -a la que, según estimaciones, acudieron 1,4 millones de personas- por ahorrarse costes de seguridad, ya que buscar un recinto mayor implicaba aumentar el contingente policial, según apunta a ese medio el presidente del sindicato policial, Rainer Wendt.

"Por no haber, no había siquiera vigilancia por cámaras de vídeo", apunta Wendt.

La fiscalía de Duisburgo anunció ayer la apertura de un sumario por presunto homicidio por negligencia y prosiguió hoy con las declaraciones de testigos presenciales y expertos, por si existieron tales fallos de seguridad.

En la misma ciudad de la tragedia se celebrará, el sábado, una misa funeral por las víctimas, 11 mujeres y 8 hombres, de entre 18 y 38 años, incluidas las españolas Clara Zapater y Marta Acosta, de 22 años ambas.

El alcalde de Duisburgo, Adolf Sauerland, sufrió agresiones e insultos, hasta tener que ser protegido por sus guardaespaldas, el domingo, al acercarse al lugar de la tragedia, donde familiares, allegados y otros ciudadanos acudieron a depositar flores y velas en memoria de las víctimas.

Además de insultos e intentos de agresión, un hombre le lanzó basura y le alcanzó del brazo, momento en que los guardaespaldas lo apartaron y lo protegieron hasta su automóvil.

La "Loveparade", nacida en 1989 en Berlín y convertida con los años en la mayor fiesta tecno del mundo, dejará de celebrarse más, por decisión de los organizadores, tras la tragedia del sábado.

La ciudad de Gelsenkirchen (asimismo en la Cuenca del Ruhr, como Duisburgo), donde estaba programado hacer la fiesta en 2011, celebró esta decisión.

"Es correcto que tras la catástrofe de Duisburgo deje de celebrarse. En el futuro siempre estaría empañada por lo ocurrido", declaró el portavoz del Ayuntamiento, Martin Schulmann.