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Otro "Berlusconi" que aspira al poder

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Desde muy joven, Sebastián Piñera ha sido un hombre tremendamente ambicioso.

Estudió Economía y obtuvo un posgrado en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

Sus padres tenían ideas políticas cercanas a la Democracia Cristiana pero él se apuntó a las filas de la derecha. Ha militado en su partido, Renovación Nacional, desde su fundación, a mediados de la década de los 80.

En 1989, con motivo del plebiscito en el que los chilenos debían decidir acerca de la continuidad del dictador Augusto Pinochet en el poder, Piñera fue el único político de derecha que se animó a decir públicamente que apoyaba la opción del no. Ya en 1992, Piñera manifestó su intención de llegar a ser presidente del país. Sin embargo, para llegar a ser candidato, tal y como soñaba, ha tenido que superar muchas objeciones dentro de su propio partido, donde muchos le consideran más un político de oficina, sin excesiva capacidad para llevar la política a la gente de a pie y trabajar sobre el terreno.

Uno de sus puntos fuertes es la imagen afable y simpática que ofrece en los medios de comunicación, una cercanía que se ve ensombrecida por su escasa capacidad para dialogar. Sus críticos le reprochan su excesivo gusto por las frases hechas, vacías de contenidos.

En las últimas elecciones presidenciales, este político se presentó repentinamente como candidato, sin siquiera advertírselo a sus socios políticos del partido Unión Demócrata Independiente, que ya estaban intentando promocionar a su propio candidato.

En aquella ocasión, en la primera vuelta obtuvo cerca de 25% de los sufragios y pasó a la segunda vuelta, donde al medirse con la actual presidenta, Michelle Bachelet, sólo consiguió el 45% de apoyo poular. Rozó el poder con las puntas de los dedos pero al fi nal se le escapó.

A Piñera le gusta presentarse a sí mismo como 'empresario', algo que no agrada a quienes se supone que comparten este oficio. Los hombres de negocios chilenos han intentado desmarcarse asegurando que él no es un creador de empleos ni realiza actividades productivas, sino que sólo es un hombre adinerado, vinculado al mundo bursátil y especulativo. Durante su carrera, ha amasado una fortuna que se calcula en 1.200 millones de dólares.

Aviones, imágenes y pelotas

Para esquivar esas críticas, hace unos años, Piñera compró la principal línea aérea de Chile (LanChile), un canal de televisión abierta (Chilevisión) y el club de fútbol más popular del país (Colo Colo).

Se ha negado a dejar su propiedad en estas empresas y otras muchas sociedades vinculadas al mundo bursátil para presentarse a la presidencia. Por ello, tanto en medios nacionales como extranjeros se le llama 'el Berlusconi chileno'. Frente a las críticas por las evidentes incompatibilidades que tendría el ejercer la primera magistratura y poseer estas empresas, Piñera ha dicho que una vez que gane, se deshará de ellas.