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Berlusconi facilitó contratos públicos lucrativos a su proxeneta

Los pinchazos de la última trama de prostitución demuestran una cadena de tratos de favor a Tarantini a cambio de favores sexuales

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'No tengo nada de qué avergonzarme. No caigo', decía este viernes Silvio Berlusconi en una carta a Il Foglio, periódico dirigido por su lealísimo Giuliano Ferrara. Pero el primer ministro italiano es quizá demasiado optimista porque lo que se le viene encima parece, al menos en su fase inicial, el escándalo definitivo. Lo mismo se había hablado del caso Ruby, en el que está imputado por prostitución de menores y abuso de poder, y de los múltiples procesos judiciales (cuatro a la espera del quinto) a los que se enfrenta.

Pero esta vez, sin estar si quiera acusado, se acerca la tormenta perfecta. Porque el caso Escort, investigado por la Fiscalía de Bari desde 2008 y por el que hay ocho sospechosos de proxenetismo, con el empresario Giampaolo Tarantini a la cabeza, mezcla a partes iguales la afición de Il Cavaliere a rodearse de prostitutas, con una cadena de favores y tráfico de influencias que seguramente llamará la atención del juez. 

Los fiscales de Bari depositaron el pasado miércoles 3.500 folios correspondientes a la investigación preliminar y esta noche el diario La Repubblica primero, y otros como Il Corriere della Sera o Il Fatto Quotidiano, después, publicaron en sus páginas web parte de los 100.000 pinchazos telefónicos efectuados en todo este tiempo.

'Un tsunami que derriba su credibilidad como hombre de Estado y documenta su obsesión compulsiva por las decenas de jóvenes que pide a su amigo Gianpi [Tarantini]', dice La Repubblica. En total 33 mujeres, algunas conocidas por el caso Ruby, que reciben dinero por acostarse con Berlusconi y sirven a Tarantini, que curiosamente está acusado de extorsionar al premier por la Fiscalía de Nápoles, de catapulta para hacer otro tipo de negocios.

Protección Civil y Finmeccanica son los más recurrentes: '¿Invitamos a Fabrizio del Noce, el director de la serie de la Rai? Así las chicas sienten que hay alguno que les puede encontrar un trabajo' sugiere el empresario a Il Cavaliere durante la organización del G8 que se celebró tras el terremoto del Aquila en 2008.

Aquel evento lo supervisó Guido Bertolaso, entonces jefe de la Protección Civil, con el que Tarantini tiene línea directa gracias a Berlusconi. Una reunión entre ambos organizada por Il Cavaliere 'se revela clave' para que el empresario trabajara como consultor del grupo Intini di Noci, hoy en manos de Finmeccanica, el conglomerado de la industria militar italiana.

La amistad entre Berlusconi y Tarantini llega al extremo de que el premier trasladó en el avión presidencial al empresario y a varias de las prostitutas que reclutaba. Fue la noche del 26 de noviembre de ese mismo año. Il Cavaliere tenía que irse a Milán 'por un problema', y Tarantini se ofrece: 'Si nos da media hora, vamos con usted'. La Guardia de Finanzas confirma que 'todas las jóvenes se desplazaron en el avión presidencial'.

Las jóvenes son el centro de la relación. Tarantini las elije, 'que no sean altas', pide Berlusconi, e Il Cavaliere hace de 'utilizador final', como suele exculparle su abogado, Niccolò Ghedini, cada vez que estalla un escándalo sexual. Utilizador múltiple, como la nochevieja de 2008: 'Ayer tenía una fila en la puerta de mi habitación. Había 11. Me tiré a ocho porque no podía más'.